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lunes, 24 de noviembre de 2014

A solas en el campo (Relato)

Interesante punto de partida en este relato que nos ha enviado, desde Argentina, un seguidor del blog. Cruzar la línea por amor a tu propio hijo, tras años de sequía afectiva. Cruzarla por amor.
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Mi nombre es Raul, tengo 45 años y soy correntino. 
Estuve casado por 16 años y hacia el final del matrimonio ya no nos podíamos ni ver con mi ex. El dinero nunca fue un problema ya que ambos somos dueños de grandes campos, por lo que al final sólo fue el desgaste de los años. El lado positivo es que habíamos criado un buen hijo, Maxi, que nunca nos trajo problemas a sus 16 años de edad. Luego del divorcio, decidí mudarme al campo. En ese lugar, alejado de la ciudad, tengo una casa modesta, aunque grande, y vivo tranquilo sin ninguna molestia. Incluso mis amigos me vienen a visitar y se quedan unos días cuando están hartos del cemento. En una oportunidad, un amigo del trabajo con quien habíamos compartido muchos años, Marcelo, fue a pasar un fin de semana largo con Luis, su hijo más grande. Nunca pregunté las edades, pero supongo que Marce es de mi edad y Lucho no superará los 20. Lo bueno de tener una casa tan grande y en el medio del monte es que cada uno hace su vida tranquilo y solo nos vemos para las comidas y tomar vino.
Una de las noches no podía dormir de lo pesado que me había caído el asado, asi que salí a dar unas vueltas para despejar la cabeza. Al llegar al piso del medio, escuché un ruido y al acercarme no quería creer lo que escuchaba. ¿Estaban teniendo relaciones? Una serie de gemidos me lo confirmó. No sabía qué hacer, así que regresé a mi habitación y traté de dormir, aunque fue imposible. Al día siguiente no pude evitar sentirme raro, pero extremadamente curioso. A la mañana temprano fuimos al río con Marce mientras Lucho dormía. Yo estaba corto de palabras así que nos tiramos a la orilla bajo el sol para tostar un poco el cuerpo.
- No te vendría mal pasarte la afeitadora- me dice mi amigo. 
- Nunca, nací peludo y así voy a seguir 
- Está bien, lo acepto, igual te reconozco que tenés muy buen físico, lástima la pancita de asado y vino. 
- Sí, bueno, no me molesta tampoco y a mi edad no me interesa matarme en el gimnasio. 
Después quedamos en silencio. Tenía muchas ganas de preguntarle sobre lo que había escuchado la noche anterior. Lo pensé mil veces y al final dejé salir: 
- Anoche pasé caminando por tu pieza 
- Imagino que escuchaste algo, no? 
- Sí, no te lo voy a negar 
- Sí, me imaginé que era algo que podía pasar, aunque me confié del tamaño de tu casa. La verdad no tengo nada que ocultarte. Estaba teniendo relaciones con Lucho. 
- ¿Y así nomás me lo decís? 
- ¿Querés que sienta culpa? En absoluto, es la mayor expresión de amor que le puedo dar a ese chico. Estamos hechos el uno para el otro. El me buscó hace unos años cuando estábamos solos, y la verdad, si bien fue muy raro en un principio, terminó siendo una de las mejores experiencias de mi vida. 
- No soy quién para juzgarte, no sabía que eran gays
- No creo que lo seamos. Simplemente disfrutamos el uno del otro. El tiene su novia y yo estoy casado. ¿Y vos? ¿Hace cuánto no haces nada? 
- Yo ya me acostumbré a estar solo, y a mi mano derecha. Imagínate que tomaría mucho trabajo traer a una mujer hasta acá y no tengo ganas de pagar por sexo. 
- ¡Qué tristeza! -exclamó Lucho al final- Deberías buscar una solución a eso, la vida pasa una sola vez. 
Después de esa declaración no pude evitar empezar a sentir que tenía razón, que tenía que empezar a relajarme. Sin embargo, no pude evitar rechazar lo que él decía respecto a su hijo. Eso que ellos hacían no estaba bien. Ni tampoco era lógico.
El caso es que el año pasó volando. El verano llegó rápido pero yo no tendría vacaciones hasta entrado el otoño, ya que trabajo en una agencia de viajes. Maxi iba a ir a casa cuando pasaran las fiestas así que tenía que tener todo listo para que se sienta cómodo. El norte argentino es extremadamente caluroso. Es imposible no terminar con la camisa empapada al volver de trabajar. Luego de una hora de estar manejando por la ruta, llegaba a casa cansado y con la única intención de tirarme a dormir una siesta. No caí en que ya tenía la casa habitada. Si hay algo que me reconforta, es que cada vez que vuelvo de trabajar, Maxi baja corriendo a abrazarme. Al distar unos 20 cm de mis 1.80, siempre apoya su cachete en mi pecho y eso me hace tremendamente feliz. Ojalá no crezca nunca y yo esté siempre ahí para protegerlo. 
- No, hijo. -me excusé ante su abrazo- Salí que estoy todo traspirado. 
- Bueno, no importa, ¿vamos a comer? 
Después de eso solo nos dedicamos a pasear por el monte a la siesta bajo los árboles para esparcir la cabeza. Del calor que hacía se sacó la remera y me sorprendí de ver como tenía pelos que le salían del ombligo y avanzaban hacia la pelvis: mi hijo está creciendo. Me desprendí la camisa porque no daba más y seguimos caminando. No pude evitar mencionarle a mi hijo lo bien que lucía con ese vello.
-¿Será que voy a ser tan peludo como vos? 
- Seguro, pero vele el lado positivo, no te vas a quedar pelado 
- Sí, pero con el pelo gris como vos 
- Bueno, pero peor es ser pelado. Y además la barba más oscura me disimula bien el pelo, no me cargues. Che Maxi, tengo sueño, me voy a tirar por acá en el pasto a dormir, vos seguí si querés. 
- No te hagas drama, yo también tengo sueño. Me tiro un rato con vos. 
- Para nada. 
Nos dormimos al instante y empecé a tener una pesadilla. Estaba en la pieza y veía como Marcelo abrazaba a Luis por detrás y me miraban. Me invitaban. Cuando me acercaba a la cama era Maxi acostado. La excitación me volvía loco, me temblaba el pecho, las manos. Quería ir hacia él. ¡Lo deseaba tanto! Quería mostrarle cuanto lo amo. Cuidarlo, protegerlo y someterlo. 
Me despierto. 
Miré rápido y él seguía durmiendo en mi pecho, abrazándome. Un poquito de saliva chorreaba de su boca. Había algo que me preocupaba: el deseo no se me había ido.
El resto del día lo dejé solo. No podía dejar de pensar en todo lo que sentía y lo peor de todo es que por dentro no rechazaba la situación, al contrario, me parecía de lo más normal.
Al cabo de unos días se me acercó y me preguntó si me pasaba algo, que me veía distante. Le dije que no ocurría nada, que se quedara tranquilo. La verdad no paraba de pensar en ese sueño que me había dado vuelta el mundo. No se me ocurrió mejor idea que invitar a Marcelo y Luis a pasar un fin de semana en mi casa. Al llegar no pude aguantar mucho tiempo así que le dije a Luis que fuera con Maxi, de modo que Marcelo y yo podíamos charlar. Nos alejamos y nos metimos en una zona del monte donde yo solía ir para evitar que los chicos nos pudieran escuchar. 
- Marce, no te voy a andar con vueltas, estoy muy preocupado. Una tarde, mientras dormíamos la siesta con Maxi, tuve un sueño donde moría de ganas de hacerle el amor y ahora no me puedo sacar esa imagen de la cabeza. 
- No sé por qué, pero me imaginé que esto te iba a pasar después que hablamos. Me parece que la pregunta que tenés que hacerte es si vos sentís que está mal. 
- Si tengo que serte honesto, no, para nada, es lo que más quiero. Quiero hacerle el amor a mi hijo. 
- ¿Y hace cuánto que no tenés relaciones con nadie? 
- ¿Qué tiene que ver? 
- Es un factor más… ¿hace cuánto? 
- Un par de años 
- Te voy a decir esto una vez: déjate llevar. 
- ¿Que me deje llevar? 
- Sí, déjate llevar. No hay forma de que dañes a tu hijo. Sos su padre, ¿quién lo cuidaría mejor? 
- Pero… ¿cómo? No sabría ni como plantearlo. 
- Ya veremos que se puede hacer… por lo pronto, vos tenés que estar relajado y seguro de que lo vas a hacer. 
- No entiendo 
- Claro, más allá de todo, acá se trata de que vos querés enseñarle a hacer el amor a tu hijo y de que es algo que tenés que hacer, por lo que de ahora en más, tenés que pensar que lo vas a hacer sí o sí. 
- Ok 
- Entonces, ¿qué vas a hacer? 
- Le voy a hacer el amor a mi hijo.
Esa noche hicimos un asado. Debo reconocer que estaba mucho más relajado. Ya en mi cabeza no pesaba nada, solo tranquilidad. Tiramos toda la carne al asador y comimos como hacía tiempo. Después de la cena, se me acerca Maxi y me pregunta si podía tomar un poco de vino, a lo que le dije que sí, que estaba en familia. A la hora estábamos todos riéndonos de anécdotas que contábamos Marce y yo. En un momento, en medio de las risas, Marcelo pregunta: 
- ¡Che Maxi! ¿Y ya probaste tener relaciones? 
-¡No, che, todavía no se ha dado! 
- ¡Epa! Y ¿para cuándo entonces? 
- No sé. Estoy esperando a alguien especial 
- Estoy seguro de que puede aparecer en cualquier momento, puede estar en frente de tus ojos 
- ¡De eso estoy seguro! 
De eso estoy seguro. ¿Qué habrá querido decir? ¿Fue una indirecta o mi cabeza interpreta lo que quiere? Decidí no concentrarme en eso y seguir disfrutando de la cena. Las horas pasaron y se hicieron las 4 de la mañana. Estabamos todos ebrios y con el viento de afuera los 30 grados no se sentían. 
- Llegó la hora de irse a dormir para mi- dije. 
- Si nosotros también creo que ya estamos por hoy- dijo Lucho, y al momento ya se había ido. 
- Bueno yo me voy con vos, papá -exclamó Maxi. 
Yo me quedé perplejo. Quería venir a dormir conmigo. Una vez en la escalera y solos le dije. 
- ¿Por qué querés venir a dormir conmigo? 
- No sé, quizás es la borrachera, pero quiero estar con vos 
- Nada me haría más feliz 
El corazón me palpitaba. Sentía que podía decir o hacer cualquier cosa y que nada importaba. ¡Qué bendición es el alcohol! Me acosté con la camisa medio desabrochada y sin los zapatos y Maxi se quedó en calzoncillos. 
- Gracias por dejarme dormir con vos, pa. 
Apoyó su cabeza en mi pecho y me abrazó. Quedó dormido al instante. A los minutos yo ya me estaba durmiendo y Maxi se empezó a poner un poco inquieto. Le acaricié la cabeza y se calmó. Después de un suspiro dijo yo también te deseo tanto, papá. 
Mis oídos no daban crédito a lo que escuchaba. Mi corazón latía a mil por hora. Mi hijo me deseaba. Ya había tomado la decisión de relajarme y dejarme llevar por esa mezcla de sentimientos y calentura irrefrenable. Por lo que empecé a liberar mis ratones e imaginar mil situaciones diferentes de placer. Finalmente, pensé un plan que quería llevar a cabo sí o sí. 
Supuestamente yo me debería haber ido a trabajar ese lunes, pero llamé temprano mientras Maxi dormía y dije que estaba enfermo y que por unos días no iría. Me fui de la casa a pasear y hacer tiempo, para que pensara que él estaba solo en casa.
Como lo sospeché, se levantó cerca del medio día y, como todo buen adolescente, se paseaba desnudo por el frente de la casa y buscaba un lugar nuevo para masturbarse. Un lindo chico, flaco, con unos pelitos en el pecho y uno cordoncito de pelos por debajo del ombligo. Abdominales de deportista joven. Pelo largo hasta la nuca.
Esperé a que se alejara de la casa y entre los árboles me deslicé hasta entrar. Para asegurarme de no arrepentirme me tomé dos vasos de whisky puro para estar completamente desinhibido. Me saqué toda la ropa y me dejé solo el bóxer. Por un segundo me quede parado frente al espejo. Mi vida en el campo me había ensanchado el torax y la verdad se veía bien con los pelos y los brazos grandes. Tenía pancita, pero bueno, viene con la edad. Fui hasta su pieza y con todo abierto, esperé a que subiera nuevamente.
A los minutos volvió y subió las escaleras. Al empujar la puerta se quedo congelado. Yo estaba ahí, sentado con la espalda sobre el respaldo de la cama y las piernas abiertas. Me había estado masajeando mi pene previamente para que estuviera en su máximo tamaño. Después de dos años no tardé mucho en conseguirlo. 
- Papá, ¿qué hacés? 
- ¡Shh, calmate! Hoy tengo algo nuevo para enseñarte. ¿Confiás en mi? 
- ¿Qué? 
- Que si confiás en mi. 
- Si, supongo que si… 
- Bueno, vení. 
Se acercó despacio y se sentó al costado de la cama, en frente mío. Yo le señalé mi sexo en voz alta proclamé: 
- Esto es mi pija. ¡Dale, tocala, te está esperando! 
Mi bóxer estaba a punto de explotar. Los pelos salían por los costados del elástico y del calor que hacía ya estaba todo sudado. 
- ¡Acercate! ¡Olela!- le agarré la cabeza suavemente y lo empujé despacio-… eso es el olor de un hombre 
Maxi no decía nada, pero observé que su tierno pene ya estaba duro. Yo aproveché que estaba en esa zona y empuje la parte delantera del bóxer para abajo y dejé mi miembro al aire. El se quedó observándolo, como aceptándolo. Los dos sudábamos del calor. De un impulso me acerque a su carita y le di un beso. Y el beso se transformo en algo apasionado. Estaba perdiendo los estribos y Maxi se dejaba llevar por mi locura. Empecé a invadir su boca con mi lengua. Le agarre la cabeza y se la empujé para mi pene. Primero le arrastré la cara sobre la ingle peluda y sudorosa. Cuando estaba por probar el sabor del glande, se frenó y me miró. Yo solo asentí y le sonreí. En un segundo empezó a chupar la cabeza de manera desenfrenada. Yo temblaba de placer y gemía desesperadamente. Casi sin pensarlo, lleve una mano a su cola. Note que entre las nalgas estaba lleno de pelos. Me abrí paso y empezar a jugar con su agujero. Estabamos empapados de la transpiración. Yo no podía aguantar más las ganas de unirme a el. Lo separé de mi miembro y lo arrodillé sobre la cama con las dos manos contra la pared. Primero me agaché y empecé a ultrajar ese orificio con mi lengua mientras Maxi gritaba. 
- ¡Gritá, nene, gritá de placer que acá nadie nos escucha!
Sin hablar y temblando de pasión, apoyé mi pija en su cola y empecé a empujar de a poco. Entro casi sin presión. El placer fue instantáneo. Los dos comenzamos a gemir como locos. Cuando me di cuenta que iba a eyacular le di vuelta, me senté en la cama y le hice sentarse a upa de manera que me pudiera ver a la cara. Le empecé a alzar despacio en un principio, pero no tardé mucho tiempo en alzarlo y dejarlo caer.
Cuando ya no dábamos más de excitación, lo levanté y lo di vuelta. Le hice acostarse boca abajo y me acosté encima de él abrazándolo con fuerza. Poseyéndolo, empecé a empujar con fuerza. El placer aumentó y todo era tan fácil con mi cuerpo resbaladizo por el sudor. De un grito empecé a bombear semen adentro de el. Sentía como salían chorros con fuerza de mi pija y descargaban adentro suyo. Aún abrazándolo, le voleteé, y sin sacar mi pija le dejé pajearse acostado encima de mí. Con gemidos fuertes terminó eyaculando semen que chorreaba por su abdomen y caía sobre mi cuerpo. Despacio traté de sacar mi pija y noté como chorreaba semen sobre mi pelvis. Nos quedamos un rato descansando, sin decir ni una palabra, mirando el techo cubiertos de sudor y semen. 
Finalmente había conseguido cumplir mi objetivo, y ahora lo haría todas la veces que quisiera. Pero mi mente y mi pija no pararon ahí, se me ocurrieron más cosas, más planes para llevar a cabo.
Nos levantamos y cada uno fue a darse una ducha. Me vestí y bajé a cocinar el almuerzo. Cuando Maxi terminó de bañarse, bajó desnudo y corriendo me abrazó. 
- ¡Gracias! 
Y se fue corriendo al sillón a ver televisión.
Autor: El Argentino.
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Podéis/pueden enviar vuestros/sus relatos a:
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sábado, 22 de noviembre de 2014

Joe Gage's Sex Files, Vol. 6: Ex-Military (Completa)




Si te gustan los hombres de uniforme, y te gustan además los militares -o ambas cosas- por favor, quédate. Esto va de marines. No de marines haciendo la guerra, sino haciendo otras cosas que quizá te gusten más... Ya lo dijo cierto pacifista, Lennon de apellido y John de nombre: haz el amor y no la guerra. Pero olvidó añadir: y folla más. 
En 2011 Joe Gage captó la idea al vuelo y quiso combinar las tres cosas; es decir, no hacer la guerra, hacer el amor y follar más. Y como ejemplo, un grupo de marines. ¿Quién mejor? Por si esto no fuera suficiente, el portal TLAvideo.com te ofrece más razones para ver este vídeo:
  • Estos marines hacen lo que sea por ayudarse el uno al otro.
  • Joe Gage no defrauda ni con los actores ni con las increíbles escenas de sexo.
  • El ejército será bueno para otras muchas cosas -o no, pero nuestra favorita es que está produciendo cuerpos cincelados para el porno.
Yo añado una más: festival de daddies, para los amantes de los maduritos. Con Colby Keller, John Gingerson, David Chase, Luke Piersol, o Tony Bay, entre otros.
Joe Gage's Sex Files, Vol 6: Ex-Military (Ray Dragon/Mutual Media)
¡Que la disfrutéis!


viernes, 21 de noviembre de 2014

Nick Capra




Y bueno sinmaníacos del mundo mundial, quisiera dedicarme ahora a hablaros de un actor y performer que es muy especial para mi: el señor Nick Capra. Ahí le tenéis, un madurito de... ¡40 años!, cuya sola aparición en pantalla -vestido o desnudo- es capaz de derretir un iceberg
Y hasta dos. Su sola presencia impone, su dulce acento neoyorquino seduce y, su musculoso cuerpo te envuelve en un halo de protección al estilo de un perfecto daddy.  Nick Capra es tierno y amoroso en la cama, cuando el guión lo exige, pero duro, y extremadamente salvaje y agresivo si por ejemplo, la escena tiene ambiente sado... Muy masculino, es uno de esos modelos y actores porno moldeables y todoterreno, con una sorprendente capacidad para adaptarse a lo que el director de turno le pida. Reconozco que tu me dirás que no hay para tanto, que de tíos cachas hay a montones, y que hay más peces en el mar... Y añadirás que Capra está siempre sobreactuado, que sus gemidos y orgasmos en pantalla no son reales, y que sólo forman parte del guión de la película. Que todo es un montaje. Pero al final estaremos de acuerdo en una cosa: este tipo no es frío ni distante cuando actúa en una película y eso siempre es de agradecer.

Nacido en Nueva York en 1974, su rostro moreno y anguloso nos remite a una herencia muy latina: corre sangre siciliana por sus venas. A falta de una biografía autorizada y real de esta estrella del porno, debemos echar mano de la rumorología. Y de acuerdo con ésta, se cuenta que Nick Capra se dedicó a la industria del porno por culpa de su novio: en 2002 el también actor porno Troy Michaels era la pareja sentimental de Nick Capra. Se dice que el ítaloamericano era tan celoso, que no soportaba la idea de que su chico tuviera relaciones sexuales con otros, ni aunque éstas fueran en un set de rodaje. Como fuera, el señor Capra acudía siempre que podía, a todos los rodajes para echarle un ojo a su chico y controlar que todo fuera estrictamente ficción. Esta circunstancia, por absurda que pueda parecer, hizo que ambos establecieran su residencia en San Diego, California, la ciudad de nacimiento de Troy Michaels, a tan sólo 2 horas de freeway de la meca del porno mundial: Los Ángeles. Lógicamente, tanto acudir a sets de rodaje, le despertó a Nick Capra el apetito por conocer a fondo la industria, hasta que se animó a presentarse a un primer cásting, que finalmente pasó. Con una altura de 1'82 m, un instrumento de casi 22 cm -9 fálicas pulgadas-, y su musculoso plante de chico italiano malote, que sólo acepta el rol de pasivo, no le fue difícil ganarse el protagonismo en cada vez más películas de los más prestigiosos estudios. Primero en Regiment Productions, y luego en Falcon Estudios, Titan Men -donde trabajó, en por lo menos dos ocasiones, a las órdenes de Joe Gage-  o Lucas Entertaiment. Mientras tanto, su relación con Troy Michaels era ya historia. Algunos de los títulos en los que trabajó, con su foto en la portada, son: Frat Boys on the Loose (Regiment, 2002), Pig Trough (All Words Video, 2004),  Joe Gage's Sex Files Vol 4: Blue Collar Beer Bust (TitanMen, 2004),  San Diego Cum (Blue Alley Studios, 2007) o JailHouse Sex (Regiment, 2008). 

Arpad  Miklos
Se retiró en 2010. Al parecer una sucesión de varios e importantes problemas personales le alejaron de las cámaras. La cirugía estética -por cierto, ¡no en su pene!- le jugó una mala pasada y apunto estuvo de perder la vida. Y como quiere el tópico, varias relaciones tormentosas... Como el amor imposible y no correspondido hacia Arpad Miklos -fallecido en 2013- de quien se decía que estaba enamorado hasta las trancas... Hay un escena entre ambos - a ver si recuerdo traerla al blog- y es la única escena de esa época en la que Capra hace de pasivo, y lo que vemos no es únicamente porno, dado que el sentimiento entre los dos hombres se deja notar... O la muerte en 2013 de su pareja de entonces Tony Serafini. Y durante todo ese extraño periodo, drogas y alcohol. Lo hemos visto en otros campos del artisteo: el auge y caída de una estrella.
Tras superar con éxito un programa de desintoxicación y otro en un gimnasio exclusivo de San Diego, que le hizo perder peso y ganar masa muscular, Nick Capra dio un portazo a su pasado y afrontó con optimismo su futuro... Ahora, con cuarenta años encaja perfectamente en el tipo de hombre maduro, o daddy del que antes hablaba. Necesitaba volver a la primera línea de batalla para probarse a si mismo que lo pasado, pasado está y que lo perdido, al río. 
My Muscle daddy 2 (Jack Cruise Productions/Hot Dads and lads, 2014) significó su vuelta a los ruedos. Su público se lo agradeció. 

Sebastián Torres y Nick Capra
Y después la locura. Como si nunca se hubiera marchado, ha trabajado en cuatro diferentes producciones de la mano de Nica Noelle. Fue ella quien le llamó para trabajar en Forgive me father (Icon Male Studios, 2014) -haz click aquí para ver una escena- y desde entonces la colaboración entre actor y directora ha sido de lo más fructífera, en títulos recién estrenados como Men Seeking Men (Icon Male Studios, 2014) y His daughter's boyfriend (Icon Male Studios 2014) o bien, pendientes de estreno, como Fathers and Sons (Icon Male Studios) Y lo más notable: ha sido la propia Nica Noelle, la que logró convencer al actor porno para recuperar su rol de pasivo en alguna de las escenas de estas películas.
De entre todos los videos que corren por la red, he elegido el que significó su vuelta a la industria. Es su escena de My Muscle Daddy 2, escena que comparte con el joven Sebastián Torres.  Esta película de Jack Cruise -y como casi todas de este señor- es puro intergeneracional. Es una excusa por ver en la cama a un hombre maduro desenvolviéndose -¡¡¡la experiencia!!!- mejor que nunca con un jovencito, pero es también la escena que devuelve a Nick Capra a la actualidad. Como muchos ya comprenderéis, este polvo es un polvazo
Por derecho propio.

Nick Capra 'goza' con Sebastián Torres

martes, 18 de noviembre de 2014

Forbidden Encounters (Escena)


Adam Russo y Ty Roderick

Por gentileza de Agustín, un seguidor sinmaníaco del otro lado del charco, os presento una escena como anticipo de la película Forbidden Encounters (Icon Male Studios), dirigida por Nica Noelle, publicada en DVD en verano de 2014, y que en breve os ofreceremos toda enterita.  En esta escena, Adam Russo y Ty Roderick interpretan respectivamente a... ¡Lo adivinaste! 
¡Otra película de padrastros e hijastros!
La atracción entre el maduro padrastro y su joven hijastro es irresistible, hasta tal punto que cuando ambos no se pueden contener, sucede lo que pronto vas a ver.
Y atención especial para los fans de Nica Noelle. 
Y aquellos que no lo son, que no olviden su nombre. Tenemos entre manos varias producciones de esta gran directora de cine X, junto a uno de sus actores fetiches: Nick Capra. 
A su debido tiempo las iremos linkeado en el blog. 
Por otro lado,  el 19 de diciembre sale a la venta en Estados Unidos su última película:



¡La cosa se pone emocionante!



Gracias especiales a Agustín.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Stepfather's Secret (Part 7) - Sharing daddy's lover

Phenix Saint, Johnny Rapid y Dirk Caber

Señores, más aventuras de nuestro padrastro favorito, el señor Dirk Caber. Y no viene él solo.
El amor de un padre por su hijo, en este caso hijastro, no conoce limites y es inconmesurable. 
¿Qué tu hijastro, de repente, está celoso de tu amante? 
No hay problema: keep calm and share.
Ahora mènage a trois
Pero muy especial.



¡Atención!

Muy pronto.


À venir.

Coming soon!


Em breve.


prossimamente.


скоро

即將推出


For the very first time ever! 

Featuring a...

                    



!Pobre Dirk Caber!
¡Que no le pase!


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