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sábado, 20 de diciembre de 2014

Brother Load (Completa)







Brother Load (1983, Catalina/Laguna Pacific Studios) es un vintage que ya es un clásico entre los clásicos del porno gay. Del director William Higgins, muy recordado por darle un ambiente decididamente californiano a sus películas -Pacific Coast Highway, Sailor in the Wind o Big Guns- este es uno de esos films que se recuerdan con cariño, sobretodo si eres un fanático del vintage.
Brother Load
Para los cánones de 1983 Brother Load fue también un escándalo por sus constantes giros al incesto entre los hermanos protagonistas. Pero a mi, lo que me parece un escándalo es que en plena era del SIDA, en esos primeros años 80, la industria del porno se escandalizara ante la sola mención del incesto y no obligara a los actores a practicar sexo seguro -el uso regular del preservativo entre los actores- porque los condones no vendían vídeos. ¿Que en 1983 no se sabía cómo se contagiaba uno del SIDA? Pues quizás a ciencia cierta no se sabría mucho, pero lo poco que se sabía se ocultaba y el bareback, o el follar a pelo, seguía siendo la práctica habitual entre los estudios y productoras porno, un ejemplo a seguir, y la mejor forma de extender la enfermedad. Escandaloso, de verdad.
Paul y Bobby Madison.
No estoy señalando culpables en relación a la epidemia del SIDA. Sólo digo que una escena en la que dos hermanos se comen la polla el uno al otro se convierta en escandalosa, a mi me parece un chiste, comparado con la negativa de ciertos estudios a que los actores usen preservativo. Quizás por eso, la industria llama a las películas de esta época pre-condom. Sin comentarios.
Volviendo a la película, Brother Load hizo saltar a la fama a los hermanos Paul y Bobby Madison, y no había quincena ni mes  que no coparan portada en aquellas revistas gay tan ochenteras como Torso Magazine o Men. Y después su estela se apagó. Ellos son hermanos en la vida real. Otros actores del elenco, también hermanos en la vida real, no lograron tanta exposición mediática: los hermanos Joe y Tim Hardy.
Joe y Tim Hardy
Así Brother Load, cuya primera escena con los hermanos Madison ya te ofrecimos AQUÍ, se centra en dos parejas de hermanos -los Madison y los Hardy- y en sus experiencias sexuales con sus respectivos amigos. Desde las playas del Pacífico californiano hasta Hawaii, toda la cinta no es más que un canto al hedonismo. Reeditada en 2003 al cumplir 30 años, el DVD ofrecía metraje adicional y el making-off de algunas escenas.
Espero que os guste.


Nota: Esta película es para mi socio Gus. Que ya se que la viste, pero siempre viene bien verla de nuevo. Besos.

martes, 16 de diciembre de 2014

¡MENOS HUMOS! - La fotonovela

¡Ya llegó!
¿No estabas harto de ver cómo Dirk Caber no follaba con sus hijos?
¡Yo si! 
Ahora, ya te lo puedes imaginar...


Sin Manías Producciones Varias y Variopintas, presenta:

¡MENOS HUMOS!


Historia y Guión: Vetea Saber
Basado en la serie NEIGHBORS
de Men.com/Drill my hole
con Dirk Caber y Dylan Drive.
















lunes, 15 de diciembre de 2014

Padre e hijo para desayunar.


Dereck Cameron, arrodillado, y Race Jensen.
Dos bien rubitos, padre e hijo, en la mañana recién levantados, y una pregunta: What's for breakfast, son?
Mil gracias a Rabazo, seguidor del blog, por su aporte ampliando la información para este postEste vídeo pertecene a la película The Dark Side (El lado oscuro), de Falcon Studios y publicada en 2002. Esta película existe -como bien nos ha dicho rabazo- y esta fue su portada:


A veces uno tiene la información delante de sus narices y no la ve.
The Dark Side, fue hasta 2002 uno de los filmes más controvertidos y atrevidos de Falcon Studios. ¿Por qué? Si se puede hablar de conservadurismo en porno gay, Falcon iría con honores en cabeza; aunque más que conservador, el adjetivo que mejor definiría a este estudio sería generalista. Partiendo de esa base, presentar una película en la que un sacerdote practica el sexo en el confesionario con su  pecaminoso penitente se sale, por las buenas y por las malas, de sea línea generalista marcada por Falcon durante años, en la que hombre guapo, folla con hombre guapo y poco más. Si a esto le añades un grupo de jóvenes boy scouts disfrutando salvájemente junto a su monitor, y la rareza de meter en la trama un ser que regresa del más allá para estar con su amante en vida, creo que la película se sale del todo de lo que Falcon nos ha estado acostumbrando. Pero para remate -y es en esto en que lo se detiene Sin Manías- una escena de incesto entre padre e hijo -con Dereck Cameron y Race Jensen respectivamente-, justo antes del desayuno.







Nota: A ver si logro dar con la película completa.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Mi padre es urólogo - Relato

Hola me llamo Daniel y tengo 17 años. Mido alrededor de 1'77 m. Tengo el cuerpo bastante definido debido al baloncesto y al atletismo. Soy muy moreno. Mi piel es un poco más oscura de lo normal, por lo que parece que llevo un bronceado anual, de esos de rayos UVA, pero lo que la gente siempre destaca más de mi son mis ojos verdes; supongo que es por el contraste con mi piel. 
Todo comenzo como un dia normal. Me levanté temprano para ir a correr antes del instituto. Como ya supondréis, me encanta el deporte y aprovecho cada momento que puedo para estar siempre activo. La práctica del deporte me hace sentir libre en todos lo sentidos; no obstante, ese día había algo que no iba bien. No bien pisé la calle, sentí en mi interior cierta molestia que me apresaba. No sabría decir si sólo era un simple dolor de estómago y nada más. No sé. Pensé que sería algo pasajero, así que no le di importancia.
Recuerdo que el día pasó muy lento, y el dolor se había ido extendiendo hasta llegar a mi intestino, o eso me pareció.
- ¿Te encuentras bien Dani? -preguntó Nando. Él es mi mejor amigo desde la muerte de mi madre. Siempre habíamos sido grandes amigos pero, en el proceso en el que hospitalizaron a mamá hasta que ella falleció, él fue mi mayor apoyo, convirtiéndonos en prácticamente hermanos.
- No, la verdad -le contesté con una mueca- Creo que llamaré a mi padre para que me recoja. Me estoy poniendo malo a pasos de gigante.
- ¡Qué exagerao llegas a ser! -dijo riéndose- ¡Venga! Te acompaño a la sala de profesores, no vaya a ser que te nos desmayes aquí mismo.
Así es Nando. No me abandonaría en la estacada ni me dejaría caer. De hecho fue él quien comunicó mi indisposición a la secretaria de dirección del Instituto, mientras yo esperaba nervioso y compungido en una silla, hasta que por fin llegó mi padre, Antonio, a quien todos llaman Toni, o doctor Antonio, según las circunstancias.
- Luego te llamo- me dijo Nando acompañando sus palabras de un golpecito en mi brazo- ¡Ya verás que no será nada!
Fui en dirección hacia el coche de mi padre y vi que me estaba esperando con las gafas de sol puestas, aunque no lucía el sol. Eran un regalo de mi madre que él siempre llevaba consigo. Mi padre, se mantuvo siempre firme para sacarnos adelante a mi hermano David y a mi, y le tocó hacer de papá y de mamá, todo a la vez. Yo creo que lo hizo siempre muy bien, pero yo seguí echándola muchísimo de menos, a pesar de haber pasado cinco años ya. Al subirme en el coche mi padre me sonrió. Recién cumplidos los 40 años , y pese a todo por lo que tuvo que pasar, no aparenta mas de 30. Las nenas del Instituto, cuando le ven  venirme a recoger, siempre comentan lo guapo que es; no se me escapan sus comentarios. Yo creo que tienen razón, sobretodo ahora que se ha dejado crecer la barba. Pero he de decir que se parece mucho a mi, aunque él es mas claro de piel y tiene los ojos de un marrón cálido. Definitivamente mi constitucióon física no la he heredado de él, pues él es más bien un tipo flachucho, la verdad. Guapo pero flaco, como mi hermano.
- ¿Qué ha pasado hijo? -preguntó con una expresión en su cara de preocupacion adorable -¡Me han contando que te sentías mal!
- Si...- susurré
- ¿Pero qué te pasa hijo mío?
- ¡Es que me da un poco de apuro papa...! -le dije rojo de vergüenza notando que mi dolor se había detenido prácticamente en el ano y alrededor.
- ¿Por qué hijo? -inquirió él.
¡A ver! No me daba verguenza sólo porque me doliese el culo, sino porque mi padre es urólogo, y lo más seguro, es que él se ofreciese a examinarme con la excusa de que se quedaría más tranquilo que si me lo hiciese un extraño. Yo también pienso igual, aunque recientemente he aprendido que en la práctica las cosas no son así, y que quizás mi papá bien debería haberme llevado a otro médico. De todos modos, por muy doctor que sea... ¡Él sigue siendo mi padre!
- ¡Es que siento molestias en la base del ano y alrededor! -confesé por fin, elegiendo cuidadosamente las palabras, pese al dolor.
- ¡Tranquilo hijo! Eso te lo puedo solucionar yo - dijo riendo- ¡Me habías asustado! Ademas seguro que prefieres que te mire tu padre a un desconocido ¿no? -añadió él, confirmando mis suposiciones.
Confieso que le prefería a él, sin dudarlo ni un minuto y además sin sufrir por ninguna clase de pudor. Al morir mi madre, teniendo yo 12 años la vergüenza en mi casa ante la desnudez cayó a niveles casi inexistentes. Mi hermano David y yo podíamos pasarnos todo el dia en calzoncillos, al igual que mi padre, y no sería la primera vez que nos hemos pillado desnudos mientras nos cambiábamos de ropa en el cuarto. Recuerdo bien que muchas veces nos hemos duchado juntos en una época en la que bueno... no estabamos tan bien económicamente, y teníamos que ahorrar agua y gas, justo despues de la muerte de mamá. De ese periodo también recuerdo conversaciones serias de padre a hijo. Fue cuando mi padre comenzó a explicarnos a mi hermano y a mi en qué consistía la masturbación. Una vez nos duchamos papá y yo nada más. Yo estaba maravillado con el tamaño de su pene, probablemente a causa de las leyendas sobre el tamaño de sus penes que escuchaba decir a los chicos de mi clase. Y bajo la ducha, me sentía a la vez acomplejado de que el mío en aquellos tiempos, fuese por comparación tan pequeño. Sin previo aviso le agarré la polla a mi padre y le pregunté porque él la tenia tan grande y yo tan pequeña. Mi padre dio un respingo hacia atrás, pero yo no le solté la verga, por lo que se le puso dura, empalmándose rápidamente. Entonces él me dijo con total naturalidad:
- Hijo eso es porque yo me masturbo con frecuencia, además del propio crecimiento natural
- ¿Qué es masturbarse?- le pregunté yo, que era la inocencia personificada
- ¡Masturbarse es cuando te haces lo que tu me estas haciendo en mi pene con la mano, pero más rapido! 
Como movido por un resorte, le solté la polla a mi papá e intenté asimilar su respuesta. En esos momentos no le vi sentido a eso de tocarse el pene con el fin de masturbarse. Incluso probando a solas en mi cama, antes de dormirme, sólo lograba una erección, con toda la piel echada para atrás, y ahí parecía terminar eso que mi padre llamaba masturbarse
Volviendo al presente, una vez que llegamos a casa, nada más bajarnos del coche, mi hermano salió corriendo por la puerta cargado con su bolsa de deporte, trotando en dirección a su destartalado Citroën que, aparcado en la calle, lucía como un animal extinguido de otra época.
- ¡Hasta luego! -gritó David- ¡Me voy a jugar un rato al balonesto con Nando y los chavales!
A sus 20 años, mi hermano David era el entrenador del equipo de juveniles de baloncesto del Instituto. Estaría el resto de la mañana ocupado y toda la tarde. La casa sería nuestra. Mi padre me examinaría más tranquilo.
-¡Ponte cómodo y después acude a mi despacho a que te examine- me dijo papá cruzando el umbral de la puerta. Lo que él llamaba su despacho no era más que una sala equipada con instrumental médico, algunas medicinas y una camilla de exploración, que pretendía ser una su sala de consultas y que por alguna razón que ignoro, nunca llegó a abrir al público. Yo subí a mi cuarto y me puse unos bóxers holgueros y una camiseta de manga corta. 
- ¿Se puede? -pregunté, una vez que llegué a su despacho.
- Si hijo, pasa
Y entré y vi a mi padre en calzoncillos sacando cremas y demás utensilios de su trabajo. Antes de que yo abriera la boca para preguntarle qué hacía él vestido de esa guisa, me dijo:
- !A ver hijo, ya sabes como va esto! ¿No?
Ahora se había colocado un guante higiénico en su mano izquierda, y se untaba los dedos con crema lubricante. 
- No muy bien la verdad papa -le respondí- ¿Por que te estas untando crema en los dedos?
De pronto, la visión de su mano enguantada, la crema entre sus dedos y sus delgadas y poco peludas piernas, me inquietó. 
- Mira Daniel, lo más seguro es que, lo que te pase sea que el esfínter se te ha tensado- me explicó él- y para que vuelva a estar como estaba antes se le debe aplicar un masaje; lo que quiere decir que tendré que introducirte los dedos para ir tanteando tu interior...
Creo que paledecí. Sentí terror ante aquellas palabras.
- Y si es mas profundo de lo que supongo -continuó mi padre- tendré que introducir algunos de los utensilios del instrumental para que yo sea capaz de ver hasta qué profundidad te alcanza la tensión...
Definitivamente debí de quedarme blanco por la imagen de mi padre urgando en mi culo. Ya sé que era un procedimiento médico, pero la sola idea me parecía extraña. No me disgustaba, pero no terminaba de encajarme.
- ¡Tranquilo hijo! -sentenció él, adivinando mis pensamientos- Ya son muchos años haciendo esto. Ahora ponte a cuatro patas, sobre la camilla.
- ¡Vale papa.! -exclamé sin mucho apremio. Ya me iba a subir a la camilla, cuando mi padre me detuvo y ordenó:
- Desnudo. Quítate toda la ropa. Es mejor.
Mi padre tuvo que darse cuenta de mi expresion de extrañeza, ya que sonrió y empleando un tono de camaradería, como si fuese mi amigo Nando exclamó:
- ¡No me digas que ahora te da verguenza desnudarte delante de tu padre! Aún me acuerdo cuando me agarraste la polla y y me preguntaste que por qué era tan grande.
Y soltó una carcajada.
- !Papa, por favor! -repliqué- Yo entonces era un niño y no sabía nada.
- ¿No seguirás pensando que la sigues teniendo más pequeña que yo verdad? -preguntó en medio de su carcajada.
- ¡Uff! -exclamé- Papa, ahora la tengo mucho más grande. Puede que incluso más que tu- le dije para picarle un poco. Era divertido pensar que yo tuviese la polla más grande que mi padre, pero en realidad, lo que yo pretendía, era rebajar mi aprensión ante la visión de su mano enguantada. No sé a qué tenía más miedo, si al hecho de que mi padre revolviese dentro de mi culo o aquel instrumental. 
- ¡No te lo crees ni tu hijo! -dijo él, en el mismo tono risueño- ¡Venga enséñamela que las vamos a comparar!
Y como ilustrando sus palabras, se limitó a untarme crema en la polla, al mismo tiempo que simulaba masturbarse, sus calzoncillos ya bajados hasta los tobillos. Al minuto se puso burro, con una erección palpitante entre sus piernas. Sintiéndome yo algo incómodo, caí en la cuenta de la tremenda paja que me estaba haciendo mi padre al untarme de crema la polla.
- ¡Papá... me miras eso y terminamos- dije confuso por lo que estaba pasando. Nunca nadie había agarrado mi miembro erecto para hacerme eso que me hizo mi papá. Admito que no me disgustó del todo, pero una parte de mi no quiso seguir adelante...
-¡Esta bien! -dijo él- Inclínate sobre la camilla, que te vea bien.
Durante unos minutos no pasó nada. Estaría observando; lo que ellos en su argot llamarían una exploración visual. Poco después me pidió que me estirara en la camilla, y que adoptara la posición fetal.
-¡Te voy a meter un dedo, hijo! -anunció- Te va a doler un poco.
Cuando yo me puse en aquella extraña posición, él procedió y me introdujo su dedo índice. Yo di un respingo, en parte por el rechazo a aquella intromisión.
- Tranquilo hijo, tu relaja el culo te voy a meter ahora dos dedos, a ver si localizo el núcleo que provoca esa tensión de la que te hablé...
Y comenzó su masaje anal. 
No sabría explicarlo pero estaba notando cierta mejoría ante aquellas molestias. El dolor que había notado por la mañana parecía estar transformándose en placer. De algún modo mi padre, masajeándome el culo lograba aliviarme. En medio de aquel fresco alivio fui consciente de que la erección de mi polla no sólo se mantenía, sino que ahora dura como una vara, mi verga también era masajeada por las expertas manos de de mi padre. En un momento dado se la introdujo en la boca, y pareció saborearla, satisfecho.
Yo, en aquella absurda posición fetal, no pude hacer otra cosa que dejarle hacer. ¡Dios! Os confieso que si hubo una primera vez en que me comieron la polla, fue aquella. No me corrí ahí mismo supongo que por vergüenza de hacerlo ante él, y supe aguantar, pero al no hacer yo nada, ni mostrar signo alguno de alarma por esas prácticas, no creo que él se creyera que yo admitiese que todo aquello formaba parte de su particular exploración médica.
- ¡Daniel! -me dijo al oído- Ahora te voy a meter una cosa mucho más grande, que te llegara más profundo. Es apara aliviarte del todo, así que no te asustes.



Y acto seguido me pidió que me colocara nuevamente a cuatro patas sobre la camilla y, cuando lo hice, noté algo caliente restregándose entre mis nalgas...
- ¡Papá! ¿Qué estás...- y me introdujo su pedazo de carne dura y babeante de un solo golpe. Su verga se clavó en mi culo como una estaca.
- ¡Papa me duele! -aullé de dolor- ¡Sácala por favor! 
Un calambre recorrió mi columna vertebral y no pude ni moverme. Su polla, enterrada en mis entrañas, ejercía tal presión que no me atrevía a moverme ni un milímetro por sentir más dolor.
- ¡Tranquilízate hijo mío! - susurró él, juntando su pecho, donde su corazon latiría desbocado, con mi espalda- ¡Esto es sólo para aliviarte!
Y empezó a bombear sus caderas. Primero lentamente, mientras yo me quejaba del dolor, pero conforme pasaba el tiempo, continuó más fuerte y más rápido en un diabólico pero delicioso mete-saca y yo ya no sentía dolor. Los gemidos de placer substituyeron a los quejidos y mi padre ya no me estaba examinando. ¡Me estaba follando el culo, desvirgándome!
- ¿Ves?- gemía mi papá, follándome- ¡Sólo te está aliviando!
- ¡Si papá! - gemí casi sin voz, deborado por el placer, taladrado por su verga -¡Fóllame papá!
Entonces mi padre tocó un punto en mi interior, fue algo que hizo que viera las estrellas. Inmediatamente gemí como no lo había hecho nunca. Nunca hubiera creído que, ahí dentro, tuviera un hombre algo que le provocara tanto placer, pero a la vez, dolor.
- ¡Hijo no puedo más! -exclamó mi padre- Estoy a punto de...

No terminó la frase. Simplemente se tensó y clavó su rabo lo mas profundo que pudo dentro mi culo, presionando mi próstata, logrando que me corriera sin necesidad de tocarme.
-¡Dios papá! -grité corriéndome, dejándolo todo perdido- ¡Joder, joder!
Luego noté una cálida descarga en mis entrañas, y mi padre me llenó el culo de su propia leche. Hubo muchos gemidos y de pronto, todo se quedó en silencio. Lo único que se podía escuchar eran nuestras respiraciones, acaso jadeantes, cuando oimos perfectamente cómo se abría la puerta de la casa.
- ¡Ya he vuelto!- gritó mi hermano David.
-¿Cómo te encuentras, Daniel? -gritó otra voz.
Era la de Nando.
 Autor: Christofer
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Este relato viene firmado por Christofer, y se publicó en Todorelatos.com
Le he tenido que meter mano porque, corrigiéndolo para subirlo, borré accidentalmente parte del texto. Para empeorar las cosas, ahora no encuentro el relato original. Lo tenía en mis archivos y lo he perdido. Y otra desgracia: tiene una continuación que tampoco encuentro. ¿Alguien se atreve a escribirla? Enviadla a:
umbral_1@yahoo.es

viernes, 12 de diciembre de 2014

Hermanos buscando su pequeña princesita...


Solos y aburridos en casa, ya rebasada la mayoría de edad, estos chicos conversan sobre sus anhelos y deseos en relación a su nueva vida como adultos... Uno de ellos espera encontrar a su pequeña princesita. El otro también, pero en una visión muy romántica afirma que uno puede llegar a cansarse de esperar. Ambos están de acuerdo en eso; no obstante, si te cansas de esperar y no hay nada más a que acogerte alrededor, ¿qué hacer? Pues el muchacho de los bermudas blancas -pantalones blancos- lo tiene claro. ¡Hay mil cosas que hacer! Por ejemplo: ofrecerse él mismo como pequeña gran princesa.
Pues eso, una de hermanos.


Nota: No sé cómo se llaman estos chicos, ni si son hermanos realmente.
Tampoco sé a qué colección, película o productora pertenece.
Hoy estoy en plan sólo sé que no sé nada. ¿Alguien tiene alguna idea?

Exámen de próstata. Partes 1 y 2 - Por Bruno B.

Excesivo, tremendista, y lujurioso, aunque también pasional y algo bruto.
Es el gran Bruno B.















Gracias especiales a Gus por enseñarme dónde debía mirar.

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