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jueves, 21 de mayo de 2015

Theo Blaze

Theo Blaze es un artista visual, oriundo de Chevreuse (Francia) y que actualmente radica en la ciudad de Burdeos. El autor demuestra poseer un estilo homoerótico que te atrapa y no te permite dejar de contemplar sus propuestas, hasta que has explorado una buena cantidad de imágenes suyas; en las que se visualizan muchas de nuestras fantasías, convertidas en imágenes reales. Su dominio del arte de transformación mediante el Photoshop, el Gimp  y otros programas de manipulación digital de imágenes, no conoce límites. De hecho, es muy talentoso y muy bueno en la creación de escenas realistas y tal parece que hayas abierto tu ventana para toparte con su arte. 

Taylor Lautner, Zac Efron y Paddy Mitchell
El arte de Blaze combina las fantasías eróticas más prohibidas y reprobables que podamos tener, con los deseos de ver al desnudo a estrellas como Zac Efron, Taylor Lautner, Justin Bieber y Zayn Malik, o modelos como Samyr Fuly o Paddy Mitchell entre otros -si es que nos interesa este tipo de hombres-, así como el controversial mundo del sexo entre jóvenes y hombres maduros, incursionando en ocasiones, peligrosamente, en el morbo que puede producir una imagen cargada de sensualidad, en la que la diferencia de edad de los modelos -algunos, son celebridades- es bien notable. Pero Theo Blaze captura la belleza y la sensualidad de estos hombres y muchachos que magnéticamente atraen la mirada, en las representaciones de su concepto muy particular de belleza masculina erótica.
Para muestra, un botón. 

Taylor Lautner y Samyr Fully
De nuevo, Taylor Lautner



Paddy Mitchell


Nada más y nada menos que
 Zac Efron y George Clooney












Las siguientes, casan muy bien con el estilo Sin Manías. ¡Y atención con algunas de las celebridades que vas a ver!

Ok, now you can marry my daughter… But never forget
I’m your alpha male, and I will fuck you again in the future
Father and son
De 'merienda' los sobrinos con su tío.







La recompensa del guerrero, tras una dura jornada
en la defensa de Carthago...
Hermanos cachondos
Confidencias entre abuelo y nieto














¡Con tanto manoseo,
no pude evitar correrme hijo mío!
La tentación del abuelo, el deseo del nieto...








Hermosa verga, mijo.


Para la ansiedad y  las noches de insomnio,
orgía familiar.
Hermano mayor,  hermano menor




I'm fucken cumin' grandpa!

Si te gustó, no dejes de visitar su página web:

El abuelo y sus amigos

El estudio Older4me llega este video títulado "J.Park and friends".


Encontramos al abuelo preparándose para salir cuando recibe una llamada inesperada para avisarle que su cita se retrasará 2 hora.
¿Qué es lo que puede hacer para matar el tiempo?
La respuesta es "llamar a Jr" para que lo ayude a apagar su calentura...




martes, 19 de mayo de 2015

... Cuando mi tía se casó - Relato

Cuando Ciriaco nos remite esta serie de relatos, se muestra como un autor de narración sentida e intensa. El dominio de la primera persona narrativa es proverbial, y dejenmé añadir algo más: es ejemplar. La técnica narrativa de la primera persona, tan socorrida en los relatos eróticos no es nada fácil, creanme. Y en esta serie de relatos únicamente vemos, y sentimos mientras leemos, todo lo que su protagonista y narrador, Pablo, llega a ver y a sentir. Desde un punto de vista objetivo yo añadiría que esta serie de relatos presentan el viaje iniciático de Pablo hacia la madurez, no ya sexual, si no emotiva, y personal. Lo que sigue ahora, magistralmente narrado en la primera persona de Pablo, es sólo otra parte de ese viaje, al que están ustedes más que invitados.
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Desde el principio, el nuevo novio de mi tía, Esteban, me había caído fatal, a causa de su pose descarada y chulesca, basada en un físico bastante musculoso, muy exuberante e impresionante, unos testículos como los de un toro y una polla más que espectacular, desmesuradamente grande y con forma nunca vista, como para un museo de lo más insólito de la Humanidad, atributos de los que se jactaba públicamente con un exhibicionismo impropio de su edad, 32 años, y de sus circunstancias de supuestamente respetable segundo entrenador de los nadadores que se preparaban para las olimpiadas. Esteban hizo notar a mi tía mi actitud hostil y, enterada mi madre, se empeñaron las dos en modificar mi opinión sobre un sujeto que, a despecho de sus responsabilidades, actuaba como si fuese un chuloputas desvergonzado.
Obligado por mi madre, tuve que acompañarlo a la piscina, donde pasó mucho rato provocándome incitadoramente y, finalmente, me sedujo para que me lo follase con el pretexto de darme un masaje de crema hidratante, lo cual ahondó más tarde mi sentimiento de rechazo y permanecí algún tiempo sin querer ni verlo. De nuevo encontró mi familia un pretexto para que me acercase a él, cuando mi tía decidió casarse y me encargó que yo organizara la despedida de soltero de Esteban. Obligado a ir otra vez a la piscina, Esteban me presentó a su hermano Ramón, junto al cual me encontré de nuevo seducido con el cuento de la crema hidratante y el masajito, pero en este caso para una penetración doble a Esteban, tras una larga escena de masaje de este a Ramón, entre caricias, besos, sensualidades asombrosas, apretones y abrazos, que más los hacían parecer Romeo y Julieta que dos hermanos que ni siquiera eran gemelos ni estaban condicionados, por lo tanto, como cuentan que se necesitan y aman los gemelos. .
Ramón y yo acordamos fingir desencuentro, con objetivo de mantener en secreto los preparativos de la despedida de soltero, puesto que nos parecía chocante que su propio hermano nos hubiera puesto en contacto con ese fin. Los dos se mostraban tanto amor entre sí, que no las tenía todas conmigo sobre que Ramón pudiera mantener el secreto. Me llamó dos días después de aquella escena perturbadora con los tres cubiertos de crema hidratante revolcándonos en el espacio inverosímil de una mesilla de masaje. Para mí, la doble penetración a Esteban había sido tan absorbente y enloquecedora, que me sumí en un mar de dudas y desconcierto que llegaron a desvelarme las dos noches siguientes. Por la necesidad de aclararme, me alegró ver en el display del teléfono que Ramón me llamaba el martes, a la hora de la siesta.
-¿Le has dicho algo? –pregunté en seguida
-No te preocupes, Pablo. Oficialmente, tú y yo somos enemigos acérrimos a los ojos de mi hermano.
-También para todos en mi casa y, sobre todo, para mi tía, que me da la vara a todas horas con la pregunta de que por qué no organizo la despedida de soltero.
-Cuéntale que yo te he dicho que un amigo de él la está preparando, para que te deje tranquilo y pare de atosigarte. Como ella le irá a Esteban en seguida con el cuento, mi tarea ahora consistirá en ocultarle el nombre de ese amigo que me he inventado. Vamos a ver cómo lo llevamos, porque faltan tres semanas nada más. ¿Nos podemos ver esta tarde?
-Claro.
Me citó en un elegante café del centro. La voz, los ademanes y la vestimenta de Ramón diferían de manera sustancial de los de su exhibicionista hermano. Al llegar al café y examinar a Ramón sentado de perfil visto desde la entrada, caí en la cuenta de que yo no habría acudido a una cita en público con su hermano, porque sus bíceps al aire, sus camisetas ajustadas a sus prominentes pectorales como una segunda piel, el abultamiento exagerado de la entrepierna y la sensualidad provocativa de todo su aspecto, lo retrataban de verdad como un gigoló profesional que iba pidiendo guerra, como si hubiera compuesto en su propio cuerpo un anuncio de escort profesional del distrito porno de San Francisco, donde contaban que los tíos como Esteban iban por la calle con pantalones que les dejaban el culo al aire. Conociendo bien ese ángulo, estoy seguro de que él usaría un pantalón de esos si no existiera el riesgo de que lo multaran. Pero Ramón, por contraste, resultaba confortable. Le di una palmada en el hombro y me senté frente a él, al otro lado del velador. Al sonreírme Ramón, me di cuenta de algo que no había observado el día que lo conocí; tenía una dentadura espléndida, atributo que no recordaba haber comprobado en Esteban, por lo que supuse que no sería tan espectacular.
Mientras me pasaba la mano por la frente para enjugar un sudor imaginario, dije:
-Todavía no me he recuperado de lo del viernes…
-No comprendo –la expresión de Ramón me pareció fingida.
-Lo que hicimos… con tu hermano. ¿Sabes lo que es sentirte al borde del infierno y gozar en la gloria, al mismo tiempo? En los primeros instantes, cuando tu hermano juntó nuestros penes, no preveía que se le ocurriera hacer lo que hizo, y además con aquella contorsión imposible; se ve que su agilidad es notable. Cuando se introdujo nuestras pollas...
-Ah, comprendo –dijo Ramón al tiempo que asentía- . Ya sé a lo que te refieres. Creo que voy a tener que vigilarte de cerca, no vayáis a colaros Esteban y tú el uno por el otro, apartándome a un lado.
-Coño, Ramón. Eso es imposible. No puedo evitar sentir de nuevo antipatía por tu hermano, y me veo y me las deseo para que no resulte demasiado evidente. Si tú no estuvieras por medio, ya habría rechazado de verdad el encargo de mi tía, y sus reproches por la negativa que fingimos, diciéndole un montón de frases insultantes y dando portazos y demás. Como comprenderás, lo voy a hacer mucho más por ti que por Esteban.
Ramón sonrió muy complacido.
-Me doy cuenta –dije-, que tu… relación con tu hermano es fundamental en tu vida.
-No sabes cuánto. A mí me gustan muchísimo las mujeres y hace tiempo que tonteo con una, pero no le planteo nada serio porque me da miedo que vaya a empezar a recriminarme la estrechez del cariño por él. Pronto aprenderás lo celosas que son las mujeres y que sus celos se dirigen a todos los que les parezcan cercanos a ti, cualquiera que ella considere que pudiera ser un rival. Te aseguro que estoy metido en un laberinto del que no sé cómo salir, porque no creas que es fácil follar con tías si no les haces esperar de ti un mínimo sentimiento, y a mí me hace mucha falta follar con frecuencia. A diario.
-Vaya. Lo siento. Creía que…
-¿Qué?
-Que Esteban te lo soluciona.
Tras un momento de expresión perpleja, Ramón exclamó:
-Oh, no. Lo del viernes fue una excepción porque tú estabas presente, y porque mi hermano me pidió el favor aunque no me dijo con qué objeto. Nosotros dos nos abrazamos mucho, nos besamos a cada momento y nos acariciamos, pero no es habitual que me lo folle. Y menos ahora, que él está enamorado de ti… Veo por tu expresión que esto te asombra y escandaliza. Lo de Esteban y yo no creo que sea demasiado excepcional; es muy común que los hermanos se alegren la vida, aunque casi siempre lo dejan a los veintitantos. Nosotros no lo hemos dejado, él porque descubrió un placer que no quiere abandonar y yo, porque lo quiero más que a todos los convencionalismos que puedas oponerme. Además, mi opinión es que uno no debe encasillar los placeres en varios cajones. Abrirse a la vida frente a la noche negra, como dijo García Lorca.
-Joder, Ramón. No me líes más de lo que estoy –Pablo tragó saliva, muy confundido.- ¿Cómo vamos a organizar esa despedida de los mil demonios?
-Pues eso. Tendrá que ser con mil demonios. A él no le gustan los chicos nadadores… bueno, no sé si es que no le gustan o es que mantiene las distancias por su trabajo de entrenador. Pero es que aparte de la piscina, no le conozco muchos amigos…
-Tampoco necesitamos organizar una fiesta multitudinaria.
-Es verdad. Pero vamos a tener que mirar con lupa, los dos, recorriendo los lugares donde sé que él va y tratando de agrupar al menos ocho o diez de esos…
-¿Tíos como él? ¿Chulos exhibicionistas? Entonces, no puedo invitar a mi padre.
-No te preocupes, Pablo. Lo vamos a hacer de modo que no sea impresentable. Por supuesto, tienes que traer a tu padre un día de estos, puesto que te ha ofrecido contribuir con dinero, pero advirtiéndole que se mantenga callado con mi hermano hasta que llegue el día. Tenemos que conseguir sorprenderle.
-¿Sabes una cosa? Tú dices que tu hermano se ha enamorado de mí, y paradójicamente, yo me podría enamorar de ti en cierto modo… si me abriera a esa clase de sentimientos.
-No digas tonterías. Yo sé desde el viernes que vamos a entendernos muy bien, pero eludiremos esas cosas. Con mi hermano, el cariño fraternal derivó… en lo que derivó, porque lo hicimos por primera vez cuando todavía éramos adolescentes, y luego continuó y ya no va a terminar. Pero ahora me pilla de adulto, no tengo veneración ninguna por ti y puedo hablarte claro. Yo deseo mucho a las mujeres, pero desde entonces, ahora y siempre haría todo lo que mi hermano me pidiera… todo.
-Pero sí tuvisteis muchas experiencias sexuales…
-Y las seguimos teniendo, pero generalmente de un modo... tal vez candoroso. Sobre todo, nos besamos y acariciamos, como un matrimonio de viejos. Pero la primera vez, tendría yo diecisiete años, lo vi tan nervioso acostado en su cama, que en vez de preguntar qué le pasaba, me estimulé el pene y caí sobre él por sorpresa. Él protestó un poco al comenzar a penetrarlo, diciéndome que ya empezábamos a ser un poco mayores para eso, pero le di un beso en la boca y se calló, hasta que se puso a dirigirme. Esa noche recreamos una película pornográfica durante, lo menos, tres horas. Después de correrme dentro de él, y largar él uno de esos surtidores de Versalles, la emprendió con una mamada de mi polla que me tuvo en trance durante más de media hora. Siempre me había dicho que sólo le gustaba de los hombres que se lo follaran, por lo que supongo que él se niega a chupar a otros. Así que agradecí con entusiasmo que me lo hiciera a mí, y además, con aquella delicadeza y entusiasmo. Cuando notó que podía volver a correrme, me apretó la polla de un modo que hasta me hizo un poco de daño, con lo que el orgasmo se detuvo. Entonces, bajó con la lengua por mi perineo y la emprendió con mi ano. Yo no había sentido nunca nada igual ni imaginaba que fuera posible. Los cuarenta o cincuenta minutos siguientes fueron para mí una traca de sensaciones, exclamaciones, ruegos, súplicas y declaraciones de amor. Siempre había adorado a mi hermano, pero durante esa noche, decidí que daría la vida por él. Consideraba que no había pensado en sí mismo en ningún momento, sino que sólo quería complacerme, dado el gran número de cosas que me hizo, algunas incómodas para él. A continuación del ano, pasó su lengua por todas partes, los glúteos, la cintura, la espalda, el cuello y, por fin, me hizo aprender a gozar con mis pezones. No te imaginas lo que es eso, Pablo. Entre besos y mordisquitos, no tengo idea de cuánto rato pasaría yo delirando. Sólo se apartó de mí esa noche cuando se aseguró de que no sólo me había satisfecho, sino que me había dejado exhausto. Ahora no dormimos en la misma habitación, pero todas las noches me aseguro de que esté sereno y afronte el descanso relajado, porque de otro modo intentaría estimularme para penetrarlo y así, tranquilizarlo.
En vez de exhibir sorpresa que pudiera parecer reproche, dije:
- Bueno, ¿cómo preparamos el trabajito que nos han encargado?
-Empezaremos por comprometernos a reunirnos todas las tardes, a estas horas, para decidir el sitio, los invitados y, acaso, contratar a un par de putas caras, pero por darle a la despedida una apariencia de habitualidad. No por Esteban, que ese, salvo para penetrar él, no se preocupa demasiado por las tías.
Los encuentros con Ramón se convirtieron en costumbre. Yo me había organizado los estudios y el trabajo en el ordenador de modo que, invariablemente, comenzaba a darlo todo por terminado cuando se acercaba la hora de la cita. Ramón era ameno, agradable; no tenía el desparpajo ni el gracejo de Esteban, pero a mí me caía mucho mejor que el que iba a convertirse en mi tío político. Que por cierto, no cejaba en sus ataques. Se había vuelto asiduo de la mesa familiar y siempre encontraba el modo de acomodarse teniendo a mi tía a un lado y a mí en el otro. Pasaba toda la comida rozándome fuertemente la pierna y acariciándome el muslo de vez en cuando, causándome sonrojos y hasta indigestión, por el miedo a que los demás notasen lo que pasaba, especialmente mi tía.
Ramón era otra cosa. La experiencia conjunta con su hermano nos había preparado para despojarnos de todo prejuicio cada uno delante del otro. Hablábamos con la libertad y la confianza de viejos camaradas. Ramón tenía el buen gusto de no entrar en cuestiones escabrosas si no era yo el que lo hacía primero. Nuestras charlas eras amenas. Íbamos organizando lo necesario para la despedida, lo que despachábamos en pocos minutos, y entonces empezaba la verdadera conversación. Por sus alusiones, me di cuenta de que tenía muchos amigos; todos, compañeros de trabajo y camaradas, eran amigos casi íntimos, y la mayor parte del grupo que decidimos invitar era más de íntimos de Ramón que de Esteban. Pero a despecho de tal popularidad, Ramón no mostraba prisa jamás porque terminara nuestro encuentro. No recuerdo ninguna mención de una cita, o un compromiso, como justificación para irse. Nos íbamos a la par, y siempre porque ambos lo decidíamos en conjunto.
Yo no era consciente de que había cambiado, pero una madre es una madre.
-Veo que te estás haciendo hombre –me dijo una mañana.
-¿Qué quieres decir, mamá?
-Que hasta hace… casi nada, te comportabas como un adolescente. No es que te portaras mal, nunca lo has hecho. Más que a cosas que hagas, me refiero a la impresión que das. Pareces más adulto, más responsable y todo ello sin perder la alegría. Me gusta mucho el hombre que empiezas a ser.
-Gracias mamá. Ojalá papá me dijera eso también.
-Tu padre es como es, ya lo conoces. No es un prodigio de expresividad. Pero él opina lo mismo que yo sobre cómo estás evolucionando. Parece que la influencia de Esteban te ha sentado bien.
Sentí un poco de descomposición. Si mi madre supiera… No aduje que la verdadera influencia en mis cambios habría que atribuírsela al hermano de Esteban.
La noche anterior al día de la despedida, Ramón y yo acordamos redondear el inventario de invitados, operatividad y costos. Tuve que pedir a mi padre que me acompañara, puesto que él tendría que aceptar, al menos, su parte de los gastos. Por esta razón, Ramón y yo no conversamos con la confianza de costumbre y hubo que dejar nuestras confidencias en suspenso.

La despedida de soltero de Esteban transcurrió tal como la habíamos diseñado, con la sorpresa incrédula de Esteban (que me lanzó disimuladamente besos agradecidos, porque hasta ese momento suponía que yo no estaba interviniendo), la asistencia de todos los que habíamos invitado, el espectáculo que montaron las dos tías que no eras prostitutas corrientes, sino que se definían a sí mismas como bailarinas exóticas, las bebidas y los canapés que habíamos encargado y las bromas al homenajeado, más que ensayadas. Ocurrieron toda clase de obscenidades con apariencia de bromas, pues fueron unos cuantos los penes exhibidos erectos entre exclamaciones. Las dos supuestas bailarinas exóticas se empeñaron en abrir braguetas con toda clase de insinuaciones, sentándose encima de cada uno por turnos. Curiosamente, esa noche Esteban no exhibió su polla monstruosa, seguro que por discreción puesto que mi padre estaba presente; por cierto, mi padre me asombró al no expresar el menor reproche ni rechazo por lo que estaba pasando.
Terminada la fiesta con todos medianamente borrachos y Esteban el que más, Ramón me tomó del brazo y me empujó para salir a dar un paseo.
-Llevo varias noches pasándolo mal, Pablo.
-¿Qué te ocurre?
-¿No te das cuenta? El sábado, mi hermano va a dejarme para siempre jamás. Y no me hago a la idea. No sé cómo voy a poder vivir.
Tenía los ojos húmedos. Me conmovió.
-Veamos, Ramón. Mi padre te trató anoche muy bien, lo mismo que hoy en la fiesta, mejor que a tu hermano, con el que siempre está un poco distante. Nuestra casa, que es la casa de sus padres, es muy grande y tenemos tres o cuatro habitaciones vacías. Yo creo que si le pido a mi padre que te vengas a vivir con nosotros, él lo permitiría.
Ramón me abrazó por los hombros, sonriendo.
-Eres un caso, Pablo. Ahora, tú también eres mi hermano, pero date cuenta de que sería muy inconveniente que viva con vosotros. Mi hermano y yo nos pasamos la vida dándonos achuchones y toda clase de intimidades que la gente común no entendería. Y no podríamos contenernos si yo estuviera siempre allí. Además, yo no puedo dejar solos a mis padres. Pero te lo agradezco en el alma.
Sin avisarle, le di un beso en la mejilla y otro en la frente. Ramón me miró con los ojos muy abiertos.
-Esto es para compensarte en parte por lo que vas a perder -dije.
-A ti no creo que te vaya a perder, y espero que nunca ocurra.
-Desde luego que no. Aunque se haya acabado nuestro trabajo conjunto, por mi parte estaría muy bien que sigamos viéndonos.
-¿No dijiste que haces zumba y capoeira?
-Si.
-Pues podríamos adaptar nuestros horarios, para ir juntos.
Así que además de ganar un tío político, había ganado un estupendo amigo, lo que me complacía mucho más. En el ejercicio de zumba aprendimos a hacerlo al mismo ritmo y formamos un dúo de capoeira bastante elogiado, bajo la batuta de mis amigos brasileños del parque. Ramón no mencionaba en ningún caso que yo era nueve años más joven ni caía en la ridiculez de darme consejos o hablar de su experiencia. Me trataba con naturalidad y atenciones, y yo fui apartándome de los habituales, porque con él me lo pasaba espléndidamente. Me presentó a muchas chicas atractivas, y me indicaba con frecuencia con los ojos si le podía entrar a alguna. Lo hice varias veces, pero ni él ni yo parecíamos carne de compromiso formal con ninguna.
Con Esteban, las cosas continuaban con cierta normalidad, salvo cuando coincidíamos yendo al baño familiar, ocasiones en que yo trataba de recular y dejarle el sitio, pero él siempre me cogía fuertemente el brazo para obligarme a entrar con él. En una de las ocasiones que no conseguí escapar, consiguió aferrarme por detrás, encerrado fuertemente entre sus brazos; por lo desmesurado del tamaño de sus genitales, no era fácil intuir si estaba relajado o erecto; en aquellos momentos, el cálido contacto de los órganos pegados a mis glúteos me alarmó, convencido de que había erección, y temí que quisiera penetrarme a pesar de sus reiteradas declaraciones de que ansiaba que lo penetrase yo; empezó a murmurar echándome su aliento en la oreja: “relájate, deja que tu cuerpo disfrute; es necesario que descartes ese tabú estúpido que solemos tener los hombres con el culo. Aprende a gozar, ni te imaginas lo que podrías llegar a sentir si te corrieras con un pene dentro de ti. Pena que a mí no me atrae gran cosa la idea de penetrarte y llevo toda la vida temiendo hacer daño al penetrar. A lo mejor, si ya te has hecho suficientemente amigo de mi hermano, podrías ensayar con él”. Casi siempre me zafaba de sus apremios y me iba al baño de mi cuarto, que estaba al otro lado de la casa, pero a veces él conseguía retenerme y cerraba la puerta, para abrazarme, magrearme a fondo y poner de nuevo el pene contra mí. Cuando esto ocurría, solía empalmarme muy pronto, por lo que desarrollé la técnica de empujarle y correr afuera en cuanto empezaba él, no fuera a verme algún familiar salir presentando armas de un lugar donde estaba mi tío. Y, para colmo, nadie podía asegurar nunca que él no estuviera empalmado. 
Terminadas las sesiones de zumba y capoeira, Ramón y yo pasábamos juntos muchas horas. Él era tan discreto, que conociendo mis resistencias con su hermano, eludía nombrármelo o preguntar por él, lo que no habría sido necesario puesto que ellos se veían casi a diario. Ignoro dónde irían, pero tras estar con Ramón, Esteban volvía sereno y discreto. Sin tocar ese tema de conversación, Ramón y yo cotorreábamos sin descanso, como si no se agotaran los asuntos y era frecuente que mencionáramos lo bien que lo pasábamos juntos. Lo hacíamos con naturalidad y sin miedo a causar una impresión falsa. Llegábamos a decirnos lo mucho que nos queríamos, sin que sonase a desvarío ni escabrosidad.
Una noche, sumamente cansados por las casi dos horas de capoeira, ninguno de los dos tenía ganas de volver a sus asuntos. Comimos un bocadillo y, apoltronados en un sofá del bar, nos pusimos a hablar como si no quisiéramos que la noche acabara. Ese día, durante el almuerzo, Esteban me había apretado dos veces la polla, dejándome medio descompuesto hasta que llegó la hora de ir al parque en busca de Ramón y los brasileños.
-Tu hermano pondera tan exageradamente el placer que siente al correrse con una polla dentro, que la idea me causa alguna… creo que me perturba un poco recordar sus descripciones… y a veces…
-No des tantos rodeos, Pablo. ¿Te gustaría que yo te follara? Porque a mí también me llama un poco la atención lo que él dice que siente, pero él no quiere follarme y yo no intimaría jamás con otro hombre, sólo con él y tal vez contigo. Tú eres otra cosa, empieza a resultarme imprescindible estar contigo todas las tardes, hasta el punto de que voy a echar de menos estos encuentros si decides finalmente irte una temporada a Londres. Si se te antoja, puedo penetrarte cuando te dé la gana.
-No hombre. Si alguna vez me lo planteara, que no lo creo, no soportaría algo tan grande como tu pene.
-Oye, que yo no tengo la monstruosidad de mi hermano…
-Pero te vi muy bien el día que nos lo follamos los dos. Y sentí de sobra el tuyo. Es mucho más grande que el mío.
-No te preocupes. Si llegara el caso, hace ya muchos años que mi hermano me enseñó cómo hacerlo sin causar dolor. Con la enormidad que él tiene, imagina si no ha tenido que aprender a no romper a las mujeres. Recuerda que yo me lo follé la primera vez a los diecisiete años, pero ya estaba desarrollado del todo y le hice daño al comienzo. Él me hizo parar y me enseñó a preparar las cosas, acariciar, relajar el esfínter y a ir con paciencia, cariño, mimo y cuidado. Si un día decidieras que quieres probarlo, yo trataría de complacerte sin que sufras, con mucho gusto.
-De todos modos, por mucho cuidado que tuvieras, meterme eso tan grande que tienes sería un martirio. Que cuando penetramos a tu hermano al mismo tiempo, noté que tenías una especie de hierro al rojo vivo.
-¿Verdad que también es placentero sentir los huevos de otro tío rozando con los tuyos, mientras follas?
Ciertamente, el recuerdo de aquel viernes en el despacho de Esteban, los tres encima de la mesilla de masaje, que no sé cómo no nos caímos, resultaba perturbadoramente placentero y su evocación me producía cierta nostalgia involuntaria. La verdad era que recordaba más el roce de la polla de Ramón que la increíble estrechez dentro de Esteban.
-Si no quieres que yo te folle por ahora, ¿no te gustaría que nos follemos los dos a una tía a la vez –preguntó Ramón-, tú por delante y yo por detrás? Ni te imaginas lo que se siente. Yo he hecho tríos con mi hermano muchas veces…
-Bueno, eso sí que a lo mejor consentiría en probarlo.
-No digas más. Ni te vayas a rajar cuando llegue el momento, porque voy a prepararlo.
No fui consciente mientras me dirigía a mi casa, pero una vez acostado, no podía apartar de mi mente la idea de que Ramón prepararía ese encuentro, sin ninguna duda. Intenté distraerme con el ordenador, puse un programa de televisión que me gusta mucho y hasta empecé un par de libros, pero no conseguía apartar la idea ni concentrarme. De modo que sin premeditación, tuve que masturbarme creo que más de tres veces. Tras cada orgasmo, pasaba más de cuarenta o cincuenta minutos sin conseguir dormirme, antes de verme obligado a empezar otra vez, siempre impaciente. Curiosamente, no era la idea de follarme a una tía buena lo que me calentaba más, sino evocar el roce de la polla de Ramón en la mía. No sabía ponerle nombre a lo que sentía con la evocación. Ni describirlo. Porque “placer” hace pensar en orgasmo, y ”corrida” en galopada erótica. El roce de dos pollas era placentero pero de un modo parecido a un beso.
Un par de días más tarde, hicimos nuestra sesión de zumba como siempre, pero a la mediación, me susurró Ramón “no te esfuerces demasiado, no quiero que te canses”. Intuí lo que se avecinaba. Y en lugar de excitarme, me encendí de rubor. Algunos de los demás “zumberos”, me miraron con extrañeza al cruzarnos durante alguna combinación, como si se preguntarán “¿qué le pasará a este?”. En tales momentos, yo me afanaba por disimular, hasta que el brazo de Ramón o un empujón suyo, me alertaba de no agotarme.

En las duchas, Ramón me dijo por señas que nos fuésemos a la parte del fondo, donde no había nadie más.
-Mira bien mi polla con disimulo, para que te des cuenta de que tampoco es nada del otro mundo. No quiero que tengas el menor miedo.
-¿Qué va a pasar, Ramón?
-Tú, déjate llevar. Vamos a ver, quiero estar seguro de que no tienes miedo ninguno.
Se situó de espaldas a la parte de las duchas donde había otra gente y me dijo:
-Ven aquí, delante de mí, de modo que como eres más delgado que yo, quedes completamente escondido tras mi cuerpo para esa gente. Bien, así está bien, no creo que puedan ver lo que hacemos Ahora, agárrame la polla con decisión, con toda la mano, calibrándola, y después compárala con la tuya. Verás que no es tanta la diferencia. Cuando uno se mira a sí mismo, ve el pene desde arriba y parece menor que el de los otros, pero el caso es que tú estás bien dotado también. Lo de mi hermano y yo debe de ser una cuestión de familia, pero estoy seguro de que muchos de esos de ahí detrás envidiarán tu pene. A mí me lo midió Esteban una vez, y creo que dijo que medía veintiún centímetros. El tuyo no creo que se diferencie ni tres centímetros. Pero tienes diecinueve años, imagina; hay tíos que les sigue creciendo hasta los veinticuatro o veinticinco, y de todos modos, hay un método muy fácil para que te crezca a cualquier edad, y mucho mejor siendo tan joven. Cada noche, te metes en el baño y con una toallita húmeda de agua caliente, te envuelves la polla y te la animas un poco, pero sin llegar a empalmarte del todo; a continuación, pones una mano abrazándote la base junto al pubis y con lo otra, tiras todo lo que puedas sujetando el glande, pero sin llegar a hacerte daño, y sigues haciéndolo durante unos doce o catorce minutos. Tendrías que descansar un cuarto de hora y volver a empezar. Haciendo esto todos los días, puede crecerte hasta cinco o seis centímetros en unos cuantos meses.
-¿Tú lo has hecho?
-No, porque como ya te dije, yo estaba muy desarrollado a los diecisiete. Y de ese sistema me enteré hace poco, que me lo contó un compañero de trabajo cuyo padre vivió en Marruecos español y le describió el procedimiento que los propios padres moros enseñan a sus hijos, llamándolo “ordeñamiento¨”. Me dijo que le fue muy bien; le creció cuatro centímetros en tres meses, y mucho más de gorda.
-¿Por qué hacemos todo esto, Ramón?
-Tenemos una cita.
-¿Vamos a hacerlo?
-Sí. Es una tía fantástica y vamos a follárnosla los dos. Trato de que no tengas ni la menor prevención. Recuerda que también somos hermanos. Así que a disfrutar.
Pasé más de tres horas en un arrebato continuo, interminable. Durante todo el encuentro, noté que Ramón no paraba de observarme mirándome a los ojos, con algo de preocupación por cómo yo pudiera reaccionar en ciertas posturas.
Terminado el fascinante encuentro a tres, llegué a mi casa de madrugada como si no tocara el suelo. Mientras abría el portalón, creí que volaba. Nunca podría digerir ni asimilar los placeres de esa noche, principalmente el roce de la polla de Ramón, lo que había decidido denominar “beso”. ¿Qué iba a ser de mí? No su polla en sí misma, sino el roce de nuestros dos penes como si fuera una caricia, ponía mi mente a delirar. Revivía una y otra vez, con enorme realismo táctil, el peso de los testículos de Ramón sobre los míos, de modo que a pesar de las casi tres horas de sexo arrebatador, tuve que masturbarme reiteradamente. Creo que no conseguí dormir. Me pregunté en varios momentos qué pensaría mi madre cuando descubriera el embadurnamiento de mis sábanas.
Autor: Ciriaco

...otra etapa del viaje te está esperando. El relato continuará.
Pero pinchando aquí puedes volver atrás en el viaje y rememorar la segunda etapa del mismo.
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Nota:

Por expreso deseo del autor, he mantenido el texto tal y como fue escrito en su redacción final por el puño y letra -leasé teclado de su ordenador- del autor. Esta afirmación está más que justificada, ya que, querido lector sinmaníaco, en este relato acaso te haya faltado una escena explícita de sexo gay.
Desde luego, a mi me ha faltado.
Pero si Da Vinci hubiera pintado la Monalisa destornillándose de risa, en lugar de cómo lo hizo, o sea sugiriendo una leve y encantadora sonrisa, el resultado final de la obra pictórica no hubiese sido el mismo. Salvando las distancias, creo que estaremos de acuerdo en algo: el relato fue parido así por una razón IMPORTANTE que sólo el autor conoce, y que nosotros, como lectores, tendremos que descubir en la próxima etapa del viaje. 
Ahí os espero.
Mandanos tu relato a: umbral_1@yahoo.es

miércoles, 13 de mayo de 2015

Daddy's workplace Parte 4

Tom Faulk, Brad Kalvo, Matthew Ryder,
Johnny Forza y Cameron Kincade

Del estudio Men.com

Última parte de la serie y en mi opinión la mejor.




Cameron y Johnny le comentan a Tom que debe ser divertido poder coger con el jefe, por lo que Matt se sorprende y le pregunta a su padre si es cierto lo que le dicen. Brad le explica a su hijo que debido a que llevan trabajando mucho tiempo juntos se han vuelto muy cercanos. Matt entonces le dice que no le importa lo que diga y frente a todos empieza a besar a Cameron y así empieza la fiesta.



lunes, 11 de mayo de 2015

Daddy's Punishment.

Señores sinmaníacos:
Me consta que nos siguen y nos leen en el universo de blogger, sección porno gay, barra, sexo intergeneracional. No sólo las estadísticas del blog lo aseguran, sino que ahí fuera del mundo de blogger, nos conocen y muy bien. He aquí la prueba:


Daddy Kameo
Esta es una captura de pantalla de un post de un foro de la página Just us boys. Uno de los hilos de dicho foro, tal y como se lee en la pestaña, se llama Father-Son Incest y es como nuestro abuelo: su primer post data de 24 de septiembre de 2006. Desde los Estados Unidos de Norteamérica, con todas las limitaciones de un foro, pero -y esto es importante- sin censura, este hilo ha sido y es como una ventana de debate para que sus usuarios expongan sus fantasías, anhelos, vídeos y fotografías... Además, y constituyendo el pilar más importante que sostiene el hilo, sus usuarios se atreven a relatar sus experiencias... Si son reales o no, es algo que el lector debe juzgar... Pero sobra decir que el hilo contiene suculentas historias del tipo padre e hijo -supuestamente reales- en lengua inglesa. Para aquellos que hablen -y lean- inglés con total fluidez, este es un sitio web totalmente recomendable. Pues bien, como ya habéis visto, en uno de sus últimos posts se habla de nosotros, de Sin Manías.blogspot.com, y lo hacen en la presentación de un vídeo, del cual aseguran que es hot (caliente, cachondo, etc) y que (sic) no está aún ni siquiera en Sin Manías...  Y eso es un halago, o no entiendo yo el mundo... Es como si al citarnos, dieran por supuesto que este blog -el vuestro- busca siempre vídeos hot, intergeneracionales o cross generation, de padres e hijos o dads and sons. En otras palabras, que ya somos un referente en el universo de internet y todo es gracias a vosotros, sin importar si vuestra lengua es el español o el chino... Muchas gracias a Xchadx123, quien siguiendo el hilo de Father-Son Incest en Just us boys nos citó y nos hizo ver que existimos para ellos, hablen o no español... ¿Quién dijo que en el sexo y en el porno, los idiomas eran importantes?

Yo, cuando descubrí el vídeo que Xchadx123 había linqueado en el ya mencionado hilo, no pude resistir la tentación de pinchar en su enlace. Y tras verlo me dije: tengo que traerlo al blog ya. Además, ya os puedo asegurar que este vídeo es de aquellos que provocan una erección instantánea en vuestros pantalones, o como dicen mis amigos de norteamérica: an instant boner, es como uno de esos vídeos que casi provocan que te corras en tus pantalones sólo con verlo...  Tal vez esté exagerando un poco, y es muy posible que ello se deba a que llevaba años esperando ver algo así, algo que escasea en el porno intergeneracional y que como resultado es muy difícil de encontrar: padre e hijo -simulado- de raza negra, africana, afroamericanos, ebony, o negritos -como se dice cariñosamente en el Caribe latino y  creo que casi que en toda latinoamérica... Y este vídeo lo protagoniza Kameo. ¿Os apetece? A mi si, y mucho.

Daddy Kameo y Fiji

Ignoro quién es Kameo -de hecho hay varios actores y actrices porno con ese nombre-  Pero el hombre que ahora nos ocupa, es un modelo y actor porno, que ademas ha creado su propia productora de vídeos, llamada Kameo Entertaiment (Kameoentertaiment.com) Y entre sus estrellas cuenta con un joven muchacho de color, cuyo nombre de batalla es Fiji, como las famosa isla del Pacífico, de la República de Fiyi. Pero me dejo de viajecitos insulares y voy directo al vídeo. Daddy's Punishment -El castigo de papá o Castigo Paterno- es el título del vídeo. El punto de partida creo que es algo más atrevido que las propuestas de Men.com (su serie Drill my Hole, ya sabes, Stepfather's secret y demás variantes)
Kameo, -el padre- recibe una mamada
de Fiji -su hijo- en la ficción.
Y aunque tal vez carezca del morbo de las películas de Joe Gage en cuanto a las miradas y gestos previos a las escenas de sexo de sus personajes, el tal Kameo ha construido una sólida escena de buen sexo, buenos planos y una absoluta e increíble banda sonora de gemidos y chillidos de placer, que unido a una calenturienta fijación por mostrar los torrentes de semen que los penes de sus protagonistas expulsan en el momento del clímax, convierten este Castigo Paterno en algo exquisito que, sin caer en el sadomasoquismo, te hará desear que el padre no deje de castigar a su vástago en ningún momento. Y otra cosa: atención a los diálogos. Son de lo más hot, requeteHOT, en ese estilo de hablar y de expresarse de cierto colectivo de la comunidad afroamericana en los Estados Unidos.  Ya me entendéis... Como en una jerga,o  un dialecto que ellos mismos llaman ebonics, al que sólo le falta un poco de ritmo hip-hop y un rap.
Así que, get on da bus, mah brotha man and enjoy da r8d!

Fije a punto de recibir su 'castigo'
Fiji lamiéndole el rabo a su 'padre'.

¿Te atreves con el castigo?

Thank you very to Xchadx123 for linking such a great and hot discovery in Father-Son Incest thread, in Just us Boys. 
I will keep following your posts in that thread, let me tell you.
Also, thanks for following us.





Pido disculpas por meter este vídeo de un modo tan chapucero, pero tenéis que saber que hasta la semana pasada, el código embed original para incrustar este vídeo funcionaba perfectamente. Ya no. Por eso he tenido que improvisar. Si aún así, no podéis ver el vídeo, pichad en el siguiente enlace.
Gracias por la paciencia.
GayForIt.eu - da ddy punishment

sábado, 9 de mayo de 2015

Houseboy. 1ª Parte


Se sincero y responde con el corazón. ¿A ti no gustaría tener un criado -o mozo de la casa- como Johnny Rapid,  para ti sólito las 24 horas del día?  Si la respuesta es afirmativa, es muy fácil imaginar tu gozo y tu deleite, por no hablar de otras cosas que se quedan en tu intimidad... Por muy maravilloso que sea tener al joven Rapid a tu alrededor, a mi me parece que tu casa sería la última cosa a la que le prestarías atención, así como a su mantenimiento y limpieza... Aunque todos tenemos claro que las manchas de semen sobre la moqueta, el sofá, o la alfombra, además de antihigiénicas, son siempre muy incómodas de ver. Pero donde esté el culito de Jonnhy Rapid que se quite todo lo demás... ¡Tal parece que a Paul Wagner, el madurito que figura también en la tira de fotografías, le tocó la lotería al contratar como houseboy al ídolo del porno gay, Johnny Rapid! ¿Y si al final resulta que Johnny Rapid no es más que un chapero -un chaperito. como dicen en México- que a cambio de plata se va con maduritos ávidos de carne joven? 


Houseboy, 1ª Parte (2014), de Drill My Hole, de los estudios Men.com




Para Carlos R. con cariño, recordando nuestras charlas y muchas ideas para un nuevo relato.
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