LEER ANTES DE USAR.

Pero hay unas reglas.
Son éstas:

-Comentarios sujetos a moderación.
-Sin Manías NO ES un blog de contactos entre sus lectores y/o miembros, ni de intercambios de experiencias. NO SE ADMITE la publicación de datos personales de usuarios, como emails, nº de teléfono, links a páginas de FACEBOOK o similares, para este fin, al comentar una entrada del blog. Cualquier intento NO SERÁ PUBLICADO y AUTOMÁTICAMENTE REPORTADO a blogger como SPAM. Mostrar públicamente este tipo de datos es algo que los usuarios registrados deciden al crear y/o modificar su perfiles en blogger, hecho totalmente ajeno a Sin Manías y del cual no nos hacemos responsables.
-NO se admite PORNOGRAFÍA INFANTIL.
-TODOS los modelos son mayores de 18 AÑOS.
-Contenidos VIOLENTOS NO serán admitidos.
-TODO lo que vas a ver aquí es PURA FICCIÓN.
-TODOS los VÍDEOS y FOTOGRAFÍAS han sido obtenidos gratuitamente DE LA RED. No se dispone del copyright de los mismos. Si algún contenido te pertenece y no deseas que aparezca, contacta con el administrador, y tu material será inmediatamente eliminado de este blog.
Y una recomendación final:
... Si no te gusta lo expuesto más arriba, y lo consideras ofensivo, no sigas leyendo y sal inmediatamente de esta página.





lunes, 28 de julio de 2014

Paja entre tío y sobrino

La cosa está en que ambos se sientan frente a su compu portátil, a chatear con la cam. Se ponen cachondos y les da por grabarse, para ver qué pasa... La putada empieza cuando, más tarde, suben el vídeo a internet; concrétamente a un canal gay de una porno-web.
¡Lástima la mala calidad del sonido!
Pero... esta pareja de amateurs tiene algo de real... Os gustará o no, le veréis la gracia o no se la veréis, aún así,  un buen pajote no os lo quita nadie.





Caro amigo Mario, muito obrigado por sua sugestão.

Homens Safados

¡Olá Brasil,  Olá Portugal!  ¡Cordiais saudações a todos!




Para los que no sepan portugués -como yo, mismamente- la cosa anda entre cuñados.

Veamos.

sábado, 26 de julio de 2014

Abuelo vs Nieto


Aunque se trata de un nieto un tanto crecidito -sobra decir algo sobre la edad el abuelito, ¿si? - ambos son bienvenidos. Ya teníamos tiempo que alguno de vosotros nos pedía un vídeo de este tipo, en el cual por lo menos uno de los protagonistas, marcara una clara diferencia de edad orientada clarisímamente hacia la madurez, o hacia la senectud, o hacia la... ¡Vida!






Pudiera parecer que nos hemos ido a la playa, aprovechando el buen tiempo que nos está haciendo, para tostarnos al sol y luego refrescarnos en el Mediterráneo. O en el Caribe.
Pero no.
Seguimos trabajando en Sin Manías. No cerramos por vacaciones. 
Por ello, hoy ración doble.






¡Saludos!

miércoles, 23 de julio de 2014

Pajote turco


!Papito turco cascándose un pajote a vuestra salud!



domingo, 20 de julio de 2014

Las Fiestas del Pueblo: Breve encuentro y la mañana siguiente - Relato

La primera semana de este mes de Julio nos fuimos una noche a Las fiestas del pueblo. Al final del baile, el joven protagonista de este relato, Pablo, recibía el encargo de controlar a su padre, Macario, y de vigilar que este no se desmadrara con el alcohol, junto a su amigo de la infancia, Juan. El azar llevó a Pablo por las callejuelas del pueblo, siempre en pos de padre y de Juan. En un punto culminante de dicha vigilancia, Pablo llegó a realizar un descubrimiento que al poco le tumba. ¡Su padre y Juan eran amantes!
El relato terminaba así: 
No dejaba de pensar que le gustaría poder introducirse dentro del culo de su padre tal como había hecho Juan. No podía dejar de darle vueltas a que le encantaría meter su polla dura en la boca de padre. Era una idea que se repetía incesantemente en mente, sintiendo los paternales brazos de Macario sobre sus hombros. Podría ser muy capaz, llegado el momento.
La cuestión era… ¿Cómo?

Pues vamos a saberlo ahora mismo.
Por Holden, desde la Comunidad de Madrid, España.
-----------------------------------------------------------------------------------------------

Las Fiestas del Pueblo. Parte 2:

Breve encuentro y la mañana siguiente.
La cabeza de Pablo era ya un huracán de pensamientos, según se alejaba del pueblo con su padre. Hasta aquella noche jamás había pasado por su cabeza la idea de tener un encuentro sexual con otro hombre. Y ahora, después de haber visto a su padre siendo poseído por su amigo de toda la vida, su cuerpo le pedía dar rienda suelta a esos nuevos deseos.
Y el hecho de que el objeto de esos deseos era su propio padre, ponía las cosas bajo una nueva perspectiva. Las imágenes de su cuerpo desnudo, de su polla erecta mientras le llevaban hacia la cama para follárselo, estallaban detrás de sus ojos cada vez que los cerraba. Su padre al verle tan callado, pensó que se debía a la borrachera que Pablo se había inventado para explicar su presencia delante de la casa de Juan, y caminando juntos, le tomaba de la cintura para guiar sus pasos y que no tropezara. Aún con todo, Pablo sabía que aquel paso que deseaba dar sería complicado. La relación con su padre era buena y aquello podría crear un abismo entre los dos. Olvídalo, se dijo, mejor te cascas una buena paja recordando lo que pasó.
Pero la naturaleza dio ese paso por él, cuando su vejiga reclamaba que la vaciasen. Así que se acercó a un huerto cercano y se bajó la bragueta para orinar. Su padre le imitó y en cuanto escuchó el potente chorro de su viejo cayendo al suelo, a Pablo la polla se le levantó con una erección tan potente que era imposible de ocultar. A su padre, que le miraba de reojo para ver si estaba bien, los ojos se le pusieron como platos al ver lo que ocurría. Y si hubiera guardado silencio nada hubiera pasado. En vez de ello soltó un 'caray, se te ha puesto como el rabo de un burro', a lo que Pablo contestó con rapidez que aquello, era por haber visto como Juan le penetraba.
Macario se permaneció en silencio y Pablo se avergonzó de lo que había dicho; sin embargo fue en ese momento y no en otro cuando se decidió por dar el salto al vacío y se encaró hacia su padre con la polla enhiesta, como un dedo acusador. Macario y Pablo intercambiaron una mirada rápida en la que flotaba el deseo y su padre, como movido por un resorte se agachó frente a sus piernas. De un golpe se tragó la polla de su hijo, comenzando a succionarla con cuidado y curiosidad. Pablo, que ya se esperaba una reacción así de su progenitor, se dejó hacer y acabó agarrando la cabeza de su padre mientras movía la cadera adelante y atrás con lentitud, disfrutando el roce de la lengua y los labios de su padre. Al cabo de un par de minutos, Pablo quería más. Ya había probado la boca de Macario y ahora quería su culo. Con voz ronca pidió a su padre que se pusiera en pie. Se colocó detrás de su padre y le abrazó con fuerza, introduciendo las manos a través de la abertura de la camisa, acariciándole el pecho peludo y las tetillas endurecidas. Su padre movía las caderas contra la entrepierna de su hijo, sin saber qué quería hacer. Dejó que Pablo le desabrochara el pantalón y le ayudó a que se lo bajara. Pablo le bajó los calzoncillos con tanta rapidez que casi se los rompió. Macario disfrutó el roce de la polla de su hijo contra la raja de su culo, pero cuando Pablo intentó buscar su agujero para penetrarlo, se echó a un lado. No, eso no, masculló. Pablo le pidió por favor que le dejara seguir, que le dejara meterle la puntita por lo menos. Macario se negó en redondo: Tenía el culo dolorido por la follada de Juan, una polla al día era suficiente…


Esto excitó tanto a Pablo, que atrajo a su padre hacia sí y le estampó con fiereza un primer beso en la boca. Su padre correspondió inseguro al principio pero luego se dejó llevar y sus lenguas parecieron convertirse en una sola por la forma en la que se fundieron. Pablo se cascaba una paja con rapidez y deseo creciente, rozando su capullo contra la barriga peluda de su padre. Este le agarró los testículos y los acarició con fuerza. Con un gemido ahogado por la boca de su padre, Pablo se corrió encima de la mata de pelos del pubis de su viejo. Sus piernas temblaron por la fuerza de la eyaculación, y Macario, como buen amante, hizo que apretaran sus cuerpos para compartir el orgasmo. Luego quedaron en silencio. Uno con la polla en la mano y el otro notando la corrida de su hijo resbalando, piernas abajo, desde su pubis... ¿Qué decir en una situación así? Se subieron los pantalones y sin decir palabra se dirigieron hacia su casa, que al igual que ellos permanecía en silencio. Pablo se sentía extraño por lo que había pasado, y se le pareció que su padre era simplemente un desconcicdo. Aún así, le hubiera gustado saber qué pasaba por su cabeza.
Ya en casa, fue a lavarse los dientes al cuarto de baño cuando su padre se estaba limpiando con papel la corrida seca de Pablo sobre su entrepierna. Los ojos de uno y otro no se atrevían a mirarse. Se dieron un rápido e impersonal buena noches y cada uno se fue a su cuarto.
Pablo durmió mal. Soñó que tenía mucha calor. Todo quemaba a su alrededor, y cada vez que se despertaba tenía que cascarse una paja para dar rienda suelta a sus pensamientos. Su habitación daba con la de sus padres, y se imaginaba a su padre intentando dormir, pero con el culo dolorido por la follada de Juan y la sensación de la leche caliente de su hijo sobre su cuerpo.
A la mañana siguiente, al despertarse, su madre le comentó que se iba a la Romería de la Virgen, que quería que Macario la llevase pero que se había acostado tan tarde que le dejaría dormir y ya le vería por la tarde. Pablo dio vueltas por la casa, vestido sólo con una camiseta vieja y unos calzoncillos, hasta que su padre se levantó. Macario se sujetaba la cabeza con dolor de resaca y Pablo le sirvió el café y el desayuno en la cocina mientras le daba el recado de su madre. Su padre vestía un pijama de tela corto, con la chaqueta entreabierta que dejaba ver la maraña de pelos grises. Y sobre este mar de pelos flotaba una medallita de la virgen que Pablo le regaló años atrás por un cumpleaños. Tenerle delante de esa manera aclaró sus sentimientos con un golpe brutal: Volvía a desear estar con su padre, y eso le alarmó terriblemente. Macario le preguntó con falsa inocencia qué tal se lo había pasado la noche anterior. Esto fue una sorpresa para Pablo, pero tartamudeando y dijo que bien, y osó preguntarle a su padre cómo se lo había pasado él. El juego de las preguntas había comenzado. Su padre se sujetó la cabeza y respondió que bien, pero que había bebido mucho y no se acordaba de absolutamente nada de lo que ocurrió después del baile. Evidentemente quería cerrar todo el asunto, y si Pablo no hubiera respondido nada posiblemente la cosa hubiera quedado allí. Pero Pablo era joven y la sangre le corría con fuerza por todo el cuerpo. Así que abrió la boca y dejó que las palabras salieran sin pensar. Él tampoco se acordaba de lo que había pasado después del baile, pero en ese momento iba a ir a su cuarto a cascarse una paja pensando en cómo su padre se la había mamado la noche anterior. La cara de Macario fue un poema y Pablo, sabiendo que había metido la pata, se levantó y salió sin decir palabra. Se tumbó en la cama deshecha y se desnudó completamente, comenzando a acariciarse una polla que casi enseguida respondió a los deseos de su dueño y se dejó manejar por las jóvenes manos.
La habitación estaba en penumbra y la cama se encontraba frente a la puerta abierta. Pablo escuchó los pasos de su padre y se dijo por favor, por favor, que entre o que cierre la puerta, pero que no me deje así.
Macario asomó por la puerta y descubrió a su hijo tendido en la cama con las piernas abiertas, acariciándose la polla y mirándole con deseo. Los ojos de padre e hijo volvieron a encontrarse y engancharse unos a otros. Como si estuviera hipnotizado, Macario fue dando pasos hacia Pablo, cada vez más cerca, hasta que se encontró a los pies de la cama. Sin decir una sola palabra se arrodilló entre las piernas de su hijo y le agarró la polla con una mano mientras que con la mano libre acariciaba sus piernas peludas. Pablo apretó con fuerza la mano de Macario sobre su polla y le obligó a moverla arriba y abajo. Macario se tragó la polla de Pablo de una sola vez. Ahora la situación era bien distinta de la vez primera y Macario fue deleitándose con el sabor, con la textura, y con la forma de aquel miembro viril. Al fin y cal cabo se trataba de algo especial: se estaba comiendo la polla de su propio hijo. Levantó la vista y hundió la nariz en la mata de pelos del pubis de Pablo. Este se irguió con lentitud para no asustar a su padre, y tiró de su cuerpo de hacia arriba. Le rodeó con brazos y piernas mientras se besaban con suavidad. Era un momento importante y ambos lo sabían.
Macario se hizo a un lado para desnudarse y Pablo le ayudó. La polla de su padre estaba endurecida y brillante, y Pablo se agachó y la agarró. Se deleitó unos instantes contemplándola y pensó que aquella era la primera polla que tenía en la mano que no fuera la suya. La notaba caliente, palpitante. Su padre, susurrando, le pidió que se la comiera y Pablo se la introdujo en la boca y comenzó su primera mamada. Era inexperto y pronto su padre le fue dando consejos para que pudiera darle más placer. En un momento dado, Macario y su hijo entralazaron sus cuerpos y quedaron haciendo un 69, comiéndose las pollas mutuamente. Pablo tiró de su padre y le hizo colocarse encima suyo, así tuvo el espectáculo de las piernas abiertas de su padre con el culo peludo abierto para él. Allí estaba el agujerito que tanto deseaba, apretado y oscuro. Dejándose llevar, mientras sentía los lengüetazos de su padre sobre su polla, Pablo hundió la lengua en la raja del culo y la fue recorriendo arriba y abajo una y otra vez, cada vez con más fuerza. Aquello pareció gustar a su padre, quien comenzó a mover el culo en círculos. Pero cuando Pablo intentó meterle un dedo, Macario apartó el culo y le pidió que lo dejara, que aun le dolía. Pablo no insistió pero le rogó que aquella noche no le poseyera Juan, sino que le dejara a él. La respuesta de su padre fue volver a tragarse el miembro duro de su hijo y recorrerlo arriba y abajo una y otra vez. Desde donde estaba, Pablo podía ver el culo de su padre y como la cabeza de este subía y bajaba cada vez más rápido. Sus gemidos de placer fueron como música para los oídos de su padre, concentrado en la mamada. Pablo, enloquecido, besaba las nalgas de su padre, metía la lengua en el agujero de su culo, lamía sus muslos, los huevos colgantes y llenos de semen. Sus bufidos aumentaban según llegaba el orgasmo.


 Cuando soltó un 'me voy a correr' lleno de ansiedad, su padre agarró su polla dura y la llevó hacia la boca de su hijo y dejó un momento la mamada para pedirle que se la chupara mientras se corría, que experimentaría un gran placer. Así lo hizo y se dejó ir con la polla en la boca de su su Macario. Le pareció que soltaba litros y litros de leche mientras su cuerpo se convulsionaba una y otra vez según su padre iba tragándose con avidez cada chorro de semen que salía de su polla.
Pablo se quedó sin fuerzas para nada y Macario le hizo tenderse a su lado y sus bocas se unieron. Pablo saboreó los restos de su propio semen que quedaban en la boca de su padre mientras este se cascaba una paja salvaje apretándose contra su cuerpo. Pablo pidió a su padre que se corriera en su boca pero este no quería moverse y le prometió que le daría la leche esa noche. Con un gemido bárbaro, Macario regó el cuerpo de su hijo con unos cuantos disparos de leche. Se quedaron abrazados y Macario comenzó a esparcir su semen por los pelos del cuerpo de su hijo, Pablo sólo pudo decir que aquel día no se iba a duchar. Se dieron un beso lleno del secreto de lo que habían compartido y su padre antes de levantarse y recoger su ropa susurró en el oído de su hijo algo que le sonó a promesa:
Juan es mi macho, pero si esta noche no me busca, mi culo es tuyo.
Acto salido salió de la habitación. Pablo supo que aquel día iba a ser largo, y el baile de la noche se le iba a hacer eterno.

Por Holden.

CONTINUARÁ.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...