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martes, 26 de febrero de 2013

Nuestro Consuelo (Relato)



Tengo 37 años y soy un hombre divorciado. Mi mujer, con la que me casé muy joven cuando yo tan sólo contaba con 19 años, me plantó los papeles sobre la mesa hará ya más de tres meses, un domingo después de almorzar, y me dijo:

-¡Hasta aquí hemos llegado! Firma, y la pesadilla habrá acabado.

Recuerdo el silencio que siguió a sus palabras. Nada en el salón de nuestro piso se movíó. No hubo ningún alboroto, ni un grito, ni ningún portazo. Gracias a Dios los niños no se hallaban en casa y se habían marchado a pasar el domingo con mi suegra. Estoy seguro que mi mujer lo había planeado así, junto a todo lo demás.

-¿Seguro que es eso lo que quieres? -pregunté con la voz quebrada, acaso algo atónito por la situación. La verdad, dicha sea de paso, es que los dos llevábamos mucho tiempo hablando del divorcio sin que nadie hubiera movido un dedo para llevarlo a la práctica.


-Si -afirmó ella definitivamente hastiada, casi con la misma rotundidad con la que me había confesado hacía ya tres años que me la había pegado con un compañero mío de la empresa de transportes, en la que ella hasta entonces también trabajaba en tareas administrativas. A estas alturas de la trama, a mi los cuernos ya no me cabían en la cabina de mi camión. Y lo peor, ella y él, no es que fueran sólo amantes. Ahora, una vez formalizado nuestro divorcio, planeaban vivir una vida en común, juntos, tal y como ella yo hicimos 17 años atrás, cuando vino al mundo nuestro primer hijo, Andrés. (... )


Al entrar en mi recamara me acosté en la cama sin ni siquiera desvestirme. Mi hijo aún con el rostro húmedo y sus hinchados ojos, se acostó a mi lado y me abrazó. En mi desespero, su calidez pegada a cuerpo fue un alivio y me adormecí un poco, sintiendo como mi mente se iba liberando de tanta tensión acumulada. Y mientras resbalaba hacia un sueño ligero, supe que pasara lo que pasara, mi hijo siempre estaría a mi lado. Como para confirmar mis pensamientos, su brazo libre se apoyó ligeramente sobre mi vientre y su mano se recaló en mi entrepierna. Se quedó quieta ahí, como si hubiera dado con ese lugar de mi cuerpo por casualidad. (...)




(...)

-¡Es la primera vez que un hombre me come la polla, hijoooo! -grité extasiado, sintiendo de pronto un dolor de huevos tremendo, mientras mi hijo apretaba, chupaba y soltaba... Apretaba, chupaba y soltaba... Arqueé de nuevo la espalda y apoyé mis dos manos sobre su cabeza, en un intento inútil de guiarle en su faena.


-¡Tu eres el primero hijo mío! -le dije en medio de un suspiro.

Y aquello era verdad. 
Nadie antes nadie que su madre, que fue mi primera novia, mi primer amor, y mi primera y única mujer. Nunca un hombre. Y ahora, aquel hombre, era mi propio hijo. Y con esa idea en la cabeza, mi miembro estalló como un imparable surtidor de semen, un semen profundo, como cuando un pozo de petróleo expulsa al aire su carga a chorros. Me corrí con un grito cerrando los ojos, recibiendo, agradecido por todo mi cuerpo, todas las convulsiones del orgasmo, sintiéndome tan aturdido como cuando expulsé mi primer semen a los 13 años de edad en una memorable primera masturbación.

...PARA LEER MÁS pincha aquí.


viernes, 15 de febrero de 2013

Tradición Familiar. Introducción.



Tradición Familiar (Family Tradition) es una historieta de Josman publicada originalmente por entregas en la revista Handjobs Magazine, la revista erótica gay que nos abrió el apetito a todos por el intergenaracional, y rizando el rizo, con el paso de los años, fue rompiendo el tabú del incesto gay para poder  presentarnos historias como la de hoy. Hasta 2006 Josman ha sido uno de sus artistas en nómina.


Contratado en un principio como ilustrador para algunos de los relatos eróticos que comprenden la revista, Josman llamó pronto la atención del público, con gran éxito; no fue así con los críticos del mundo del cómic, aún escandalizados a principios de ld década del 2000 por el tema de sus ilustraciones: el incesto entre padre e hijo. Pese al alboroto, la revista Handjobs seguía contando con él, y con el asentamiento a nivel global del mundo de internet, su trabajo es hoy conocido por todos los seguidores del cómic erótico de temática gay. Hasta tal punto había llegado la popularidad y el prestigio de Josman que en 2004 la revista Handjobs Magazine le publicó una recopilación de sus mejores trabajos aparecidos en dicha publicación durante aquel año. Tradición Familiar (Family Tradition) fue uno de ellos. 
¿Qué decir? A estas alturas yo iba a escribir: sólo apto para fans incondicionales de Josman. El elemento transgresor multiplicado y engrosado al dar cabida a todos los hombres de la familia en lo en un principio parece una escapada entre padre e hijo para ir a pescar, dota a este trabajo de una frescura nunca antes vista en otras obras de Josman igual de provocativas.

Sin ser mi favorito -lo tenía guardado en el congelador, léase disco duro de mi pc desde hace dos años sin subirlo al blog, no ya por pereza si no por desgana- lo rescato ahora para los nostálgicos, ya que a estas alturas de la película todos lo habréis visto/leído/descargado de cualquier otro blog... Yo lo hice en su día desde un blog grandioso: I love the gay comics 2, nuevamente abierto al público en internet. Daos -dense- una vuelta por dicho blog, Kafkiano, su adminsitrador os lo agradecerá. Es un buen amigo. Por lo demás, aquí os dejo con Josman.
¡Que vuestras braguetas os lo agradezcan también!

Tradición Familiar. Parte 1






Tradición Familiar. Parte. 2






Tradición Familiar. Parte 3







miércoles, 13 de febrero de 2013

Las aguas bajan claras. (Relato)

Bueno.
La vida sigue.
Hace un año un buen seguidor de SIN MANÍAS nos propuso un relato que, casualmente y también SIN MANÍAS iba directo al grano. ¿Alguien puede esperar algo más que lo anunciado en el título de un relato llamado 'Pajea a tu padre'?
Pues si, nosotros, es decir, yo mismo, mi colaborador y todos vosotros... Porque claro, tras la paja aludida en el título tenía que pasar algo más, ¿no es cierto? J.D. el autor de esta y otras pajas, no hizo otra cosa que ponernos el caramelo en los labios para acto seguido quitárnoslo de la boca: tuvimos que esperar algún tiempo para leer la continuación de este relato en su blog Propahi. Y como entonces el argentinísimo J.D. se puso en contacto conmigo para hablarme de estas y otros cosas, hemos ido linqueando todos sus relatos hasta hoy día para -de momento- cerrar el círculo de la masturbación a tu padre hasta Las aguas bajan claras.



Yo creo que lo que en un principio era una triología, se ha convertido en una especie de novela por entregas... No sólo por eso me llamaron la atención estos relatos; fue más bien por su calidad literaria. Para ser breve y no perdernos en la prosodia y ni el estilismo que toda crítica literaria persigue, decir que este conjunto de historias que ha escrito J.D. tienen en común, no sólo el típico uso de la primera persona del singular como voz narrativa. Esa voz, que no es omnisciente, también se hace eco de las dudas, temores y contradicciones de los personajes. Si a esto le sumas unos diálogos del todo verosímiles, chispeantes cuando es el momento, o dramáticos cuando baja el tono, y todo ello en el marco de unas excelentes descripciones,  no hay duda de que estamos ante un conjunto de relatos en los que uno disfruta de su lectura. Como ya dije en la presentación del primer relato -ver nube de etiquetas- aquí lo importante no es quién la mete y quien la saca, ni lo bien que lo hace, ni tampoco cómo se quedan espatarrados de gusto cuando los personajes se corren. Todo eso es secundario. Lo que prima es algo menos prosaico: el cómo y de qué manera se llega a esa situación, con todas las contradicciones morales, los miedos y sufrimientos que cualquier escena incestuosa consentida lleva implícita.
Además en Las aguas bajan claras,  el autor ha querido justificar lo narrado por voz de su personaje, además de quitar hierro a un claro sentimiento homófobo, ya expuesto en el primer ralato, que en su Argentina natal debe ser algo aún inquebrantable. La curiosa y picante escena inicial este relato, un guiño a Josman en su historieta My wild and Raunchy Son en la que los personajes practican la lluvia dorada, no tiene desperdicio. No os la perdáis. Continuad leyendo. Es una joya.

LAS AGUAS BAJAN CLARAS. Publicado originalmente en Propahi
Este relato es continuación de "Abrirse a lo nuevo".



Últimos días de noviembre, la primavera en su esplendor iba preanunciando el verano. Mis clases habían terminado, y me encontraba en vacaciones hasta marzo, momento en el cual empezaría la universidad. Mi padre acababa de cumplir los años, 48 ya. Decidimos festejar ambos gratos acontecimientos (mi graduación y su cumpleaños) yéndonos cuatro días a la playa. La decisión era correcta, habida cuenta que yo tal vez en el verano quisiera viajar con mis amigos, y que él había decidido festejar su cumpleaños en una reunión de gente mayor, a la que por aburrimiento desistí de ir. Ahora, en cambio, nos teníamos el uno al otro, y estábamos a nuestras anchas. Y a nuestras largas, y a nuestras cortas también. (...)

Para tener el caliente y salvaje sexo que solíamos tener siempre. ¿Con mujeres? ¡No!¿Con otros hombres? ¡Tampoco! ENTRE NOSOTROS. Sí, practicaríamos incesto como posesos, como hacía casi un año que hacíamos. Pajas, mamadas, folladas, ahora en exclusiva en cuatro días, con absoluta libertad para delirar y sin ajustarse a horarios ni despertadores.(...) 




Llegamos a la casa que había alquilado mi padre; un modesto chalet de 2 ambientes, con un living, un cuarto, una cocina, un baño, y un pequeño patio delantero, a una cuadra de la playa. Tras decirle someramente al encargado que yo dormiría en el sillón del living (no había necesidad de aclararlo, pero simplemente, el terror a que lo nuestro se descubra a veces lo perturba y lo hace hablar demás), cerramos la puerta y dejamos el bolso en el suelo. Un solo bolso, puesto que eran cuatro días, y en la playa no se usa mucha ropa, y además... menos si se va a coger.

-¿Te gusta la casa?- me preguntó mi padre.

-Linda, sí...- dije, sin prestar mucha atención. Era funcional, con eso alcanzaba.(...)
-Pará, pará, me meo...- le dije. Era cierto, me venía aguantando todo el viaje, y si bien es cierto que no veía la hora de que mi viejo me sodomizara como el mejor, en estas condiciones no aguantaba más.
-Yo también, te acompaño al baño, hijo- dijo, besándome y sin soltarme. Estas mini vacaciones iban a estar muy ajetreadas...
Nos pusimos a mear, parados uno al lado del otro. Como dos hombres comunes y corrientes mean, apuntando hacia adelante y abajo. No hay mayor ciencia en hacer pis si se es hombre. O al menos, eso pensaba yo...
Estaba pensando en mandarle un mensaje de texto a mi madre para avisarle que había llegado bien, cuando siento un líquido caliente golpéandome en el costado. Miro sorprendido, y más sorprendido contemplo a mi padre, apuntando su chorro de orina directamente a mi cuerpo, con una pícara sonrisa, evaluando la situación. Noto que retiene el chorro, esperando tácitamente una respuesta.

Nos quedamos mirando. Yo sentía una cierta repulsión, pero la verdad es que no me había disgustado. Y mi padre desnudo, con esa sonrisa y esa pija, opera maravillas en mí... me di vuelta, le di la espalda, y seguí orinando. Él entendió el mensaje, y a los dos segundos, sentí nuevamente el chorro cálido recorrerme toda la espalda, pues evidentemente estaba moviendo y dirigiendo su pija a voluntad, como si me estuviera pintando. Terminó finalmente de orinar.
-Date un baño- me dijo, dándome un beso. Comprendí que la nueva diversión me iba a implicar pasar mucho tiempo en el baño.
Me di una ducha rápida, pasándome abundante jabón por la espalda, y cuidando muy bien de no oler a orina. Cuando consideré estar listo, salí de la ducha, me sequé con una toalla, y salí desnudo al living. Vi que mi padre estaba en la cocina, bebiendo agua directamente del pico de una botella, y tocándose la pija. Noté que tendía a tomarse la botella entera.(...)

Comenzamos a besarnos en la cama. Comencé a masturbarlo, él también a mí. Se la chupé, el hizo lo propio conmigo, y finalmente, me dio vuelta, me dejó boca abajo, y comenzó a chuparme el culo. Insertó rápidamente el dedo en mi ano, luego otro. Los retiró, se puso el preservativo (habíamos traído una caja de 30... para 4 días; nos había parecido un exceso, pero lográbamos siempre superarnos...), se untó lubricante (tres pomos habíamos llevado), y finalmente me penetró.

Para continuar leyendo pincha AQUI.




                                        

lunes, 11 de febrero de 2013

Arpad Miklos R.I.P


Ha muerto Arpad Miklós (Budapest, 11 de septiembre de 1967 / New York, 3 de febrero de 2013)
No te líes con los números: tenía 45 años. La triste noticia de su fallecimiento transcendió a diversos medios de comunicación generalistas, ya desde el mismo día 3 de febrero, por medio del escritor Randall Lynch quien fue un amigo muy cercano en vida del astro del porno. La noticia del fallecimiento de Miklós ya dio la vuelta al mundo el pasado 4 de febrero, pero sin especificar las causas de su muerte. Lynch sólo añadió que el actor y modelo, había dejado una carta de despedida para sus allegados, con lo cual parecía sugerirnos que Miklós se había suicidado.



Una semana después de su muerte no ha transcendido ni un sólo aporte sobre las causas de la misma, así como tampoco se ha hablado de ninguna enfermedad, salvo, quizás, la depresión.

¿Qué puede llevar a un hombre de 45 años a cometer semejante acto? Alguien dirá que fue la misma industria del porno quien lo mató, con sus tensiones, su mundo efímero, vacuo, con o sin drogras; así como Hollywood mató a Marilyn y dejó vivir a la Taylor. Pero tampoco sería justo dramatizar hasta ese extremo. En España mismo -y en tu país seguro que también- se reportan suicidios a cada momento... Aquí en España un joven padre de familia -cuyo nombre y apellidos omitiremos por respeto, pero basta buscarlo en la prensa española de estos días para tener todos los datos- dejó viuda y una hija pequeña al quitarse la vida por no poder hacer frente, no sólo al pago de su hipoteca, si no a la suma de los gastos derivados una vez desahuciado. Hay personas que no ven ninguna salida. Y se nos van.
Y no, no quiero decir con esto que Arpad Miklós cometió suicidio por no poder pagar su hipoteca -aunque los actores porno tampoco ganan tanto, no os penséis que son millonarios- A lo que me refiero es que no es justo culpar a la industria del porno por este tipo de sucesos...
Arpad Miklós pudo elegir qué hacer con su vida, y eso, que a nosotros nos parece un hecho más que ordinario en nuestras vidas, puede ser algo privilegiado en algunas partes del mundo. Por lo tanto Miklós, que apareció en más 100 peliculas XXX, elegió: además de haber hecho cine porno gay, y de trabajar con directores como John Rutherford, Jerry Douglas, Kristen Bjorn y Chi Chi La Rue, Miklós recibió los premios Grabby y GayVN por su papel en BuckleRoos Itambién fue modelo  y trabajó como escort (chico de compañía)
Para mi fue un daddy de ensueño, el papá que a muchos les hubiera gustado tener.


Quiero rendirle un pequeño homenaje desde aquí. Primero porque se lo merece y segundo, al igual que él, porque muchos de vosotros sabéis lo que es la soledad. Y la soledad es mala cuando se vuelve enfermiza y depresiva. Por ello, recordemos a Arpad Miklos con una de las cosas que sabía hacer bien: follar, joder, fornicar, dar placer, y ganar dinero con ello. Estos dos vídeos, van por él, en su recuerdo, in memoriam.


-Arpad Miklos con Nick Capra:


Hot sex gay - Arpad Miklos And Nick Capra


-Arpad Miklos, escena de la película Daddy's best friend (El mejor amigo de papá)




...Donde estés ahora Miklós, que sepas que nos corrimos de gusto viéndote, y nos hiciste pasar un buen rato. Y que te quiten lo bailao, que para que me entiendas, en inglés de Brooklyn sería they won't ever take you away lo bailao. Descansa en paz.