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viernes, 28 de junio de 2013

Brothers

Y esto comienza así...
El chico de la perilla mira a cámara algo cohibido, pero sonríe. Y empieza a hablar. Pronto baja la mirada, pero su discurso no se detiene. Y dice:
'Taylor solía, bueno no sé... En cierto momento comenzó a  chuparme la polla... y se convirtió en una especie de cosa cotidiana... Luego me fui a la Universidad. Pero ¿sabes? La mayoría de las veces era siempre mamadas...'
El muchacho sigue mirando al suelo, como si temiera una mala reacción de su interlocutor. Le cohíbe la cámara, y los focos, pero nosotros sabemos que sólo está actuando. Le pagan por ello. Aún así, apenas sonríe. Pero su vivos ojos nos transmiten que lo que está contando, improvisado en el cuarto de atrás antes de comenzar la grabación, es la cosa más divertida del mundo.
Un voz muy masculina, el interlocutor antes aludido, le pregunta:
'Pero a ti ¿te gustaba chuparle?'
¡Si, un poco! A veces... -añade el muchacho sin pensarlo dos veces. Mira a la cámara y se le escapa una sonrisa ciertamente pícara. Y prosigue:
¡Pero, todo comenzó con él, mamándomela! Y entonces, sabes, cuando volví de la universidad por ejemplo por algún descanso, hacíamos el tonto el uno con el otro y esas cosas, y luego fue a más...Y creo que empecé a follármelo en mi último año de universidad... En las vacaciones de primavera, en casa...Y se fue convirtiendo en algo más intenso...
Ahora la cámara, que hasta el momento mantenía un primer plano del muchacho, se abre a la vez que el muchacho gira su cabeza hacia su izquierda... Lo que vemos en un nuevo plano es que el muchacho ha estado hablando sentado al borde de algo que parece un sofá blanco. Pero no está sólo. Hay otro muchacho a su lado. Ambos se miran con complicidad y se aguantan las ganas de echarse a reir. Y justo cuando el espectador está cavilando sobre el gran parecido físico entre los muchachos, estos se besan con lengua tipo bistec.
El resto puedes verlo a continuación.




¿De verdad son hermanos?
¿Y como se llaman? ¿Alguien lo sabe?
NOTA FINAL: Este video es un aporte de Jacomo88, seguidor del blog.
¡Gracias por el aporte!

miércoles, 26 de junio de 2013

El cumple del sobrino (Vintage)

El socio de papá (Relato)


¡Saludos simmaníacos!
De nuevo un seguidor del blog nos envía un relato de su puño y letra, o más bien directamente desde su teclado
Gracias.
Ante todo, quiero advertir que DEBIDO AL FORMATO DE BLOGGER la lectura del texto puede resultar algo incómoda. El texto no puede presentarse de otro modo. El primero a quien le sabe mal es a mi.   Otra cosa: no he querido partir el relato. El socio de papá, escrito por Pedro -un seguidor del blog que nos manda su trabajo desde Argentina- es un relato que no admite particiones... Claro que tiene sus tres obligadas partes (presentación, desarrollo y nudo) pero no se trata de dejar al lector en el medio de cualquiera de esas partes porque lo narrado aquí no son dos tramas diferentes, como ocurría en el anterior relato de nuestro amigo Devilman, de quien en breve publicaremos un nuevo trabajo.
Aviso a navegantes: armensé de paciencia y si se fatigan, culpen directamente a blogger... Otra cosa será que os guste el relato, que os ponga cachondos o que se os levante la pija... 
Espero comentarios.
Pedro, el autor, se disculpa en su email por si el relato contiene argentinismos. Y yo digo que no tiene ni debe disculparse por eso. Si hay argentinismos, bienvenidos sean Todos los argentinismos son bienvenidos aquí, sin dudarlo ni un segundo. ¿Acaso en este blog no abundan los españolismos o como lo queráis llamar? ¡Seguro que nos entenderemos! 
Y ahora a leer.
Disfrutenlo


EL SOCIO DE PAPA.

-“No te olvides que va a venir Enrique a dejarme unos documentos para firmar”- Me dijo mi padre antes de salir. Eran ya las 8 de la noche y él había quedado en ir al cine junto con su novia, “Yo no lo puedo seguir esperando porque llego tarde…”
-“No te preocupes, viejo, yo me puedo quedar…”
Lo cierto es que yo también tenía pensado salir, era un jueves de cena con amigos, pero preferí quedarme para darle una mano a mi viejo. Al fin y al cabo, él no sólo me estaba manteniendo sino que también pagaba el primer año de Universidad, por lo que me pareció una cortesía quedarme. Sabía que él tenía que presentar esos documentos mañana temprano y que ese trámite era muy importante, por eso Enrique, su socio, iba a traerlos hasta casa desde la oficina.
-“Gracias, Martín, por favor, déjalos en mi escritorio”
-“Todo bien, de acuerdo papá, nos vemos mañana”.
Me dio un abrazo y se fue. Rápidamente avisé a mis amigos que no saldría. No obstante, tenía pensado pasarla bien. Fui a la sala, prendí la TV para ver el partido de fútbol, llamé al delivery para pedir una pizza, saqué una cerveza del refrigerador y me tiré en el sillón para disfrutar un poco la tranquilidad de la casa. Es que yo llegaba de la Universidad cada día casi a la misma que hora que mi padre lo hacía de su trabajo, por lo que casi nunca estaba solo y tranquilo para ver una película, masturbarme, o mejor, traer alguna chica o a algún chico para coger.
En esa noche de calor, me tomé la primera cerveza rapidísimo y en el entretiempo del partido me encontré a mí mismo tocándome la pija. Me había gustado ver a los jugadores en sus pantalones cortos, con las piernas peludas y el culo bien marcado. Por un momento olvidé que Enrique iba a venir y busqué algunas películas porno que mi viejo tenía guardadas. Eran películas antiguas, tipo vintage, pero muy calentonas. Podría haber ido a ver porno más actual por Internet, pero mi notebook estaba en mi habitación y yo me sentía muy a gusto acostado en el sillón tocándome la pija.
Entrada la segunda cerveza de la noche, veía como dos tipos grandotes y peludos se cogían a una mujer muy tetona por delante y detrás. Mi pija, dura y recta, ya estaba alcanzando su erección máxima. No sólo me calentaba ver la escena del trío, sino también, pero no me pregunten por qué, pensar que mi viejo se había hecho la paja viendo lo mismo que yo veía ahora.
En eso sonó el timbre. Llegó la pizza, pensé.
Me levanté de un golpe, me guardé la pija dura en el pantalón cortito que llevaba, me puse rápido la camiseta, sin notar que estaba al revés. Quise ponerme las zapatillas, y  apagar la tele, pero escuché otra vez el timbre y decidí abrir la puerta así como estaba, de todas maneras sería el chico del delivery, y yo no quería correr el riesgo de quedarme sin la cena.
Al abrirla, veo a un tipo de unos 50 años, de 1.85 cm de altura, casi diez más que yo, formado, grandote sin ser gordo, de pelo castaño y barbita cortada al ras entrecana, ojos oscuros, vestido de saco y corbata, y con un portafolios de cuero en la mano.
Ante mi cara extrañada, dijo:
-“Hola, soy Enrique, ¿eres Martín, no? ¿el hijo de Carlos?”
De pronto me acordé, claro… vendría el tipo de los documentos.
-“Eh… sí… soy yo, discúlpame… me estaba por quedar dormido… por eso estoy así-“
-No, discúlpame tú, Martín, es que con el tráfico desde el centro hasta aquí se me ha hecho tarde, ¿te ha dicho tu padre que vendría?
-“Sí, claro…”
-“¿Puedo pasar?, tengo los documentos en el maletín, pero todavía hay algunos que debo firmar…”
-“Adelante”, le dije, olvidándome que tenía la porno encendida a unos metros de la puerta. Pero la cerveza y la película no eran las únicas que me habían mareado. Enrique era efectivamente un tipo muy lindo. Hace años que no lo veía, y se había vuelto un machazo muy agradable, seductor y calentón, en un resumen, un papito hermoso.
Lo hice pasar hacia la mesa y lo invité a sentarse frente a la mesa del comedor.
Al cruzar la sala, Enrique vio algunas imágenes de la película, me sonrió con cierto morbo y me dijo: “parece que la estabas pasando bien…te interrumpí ¿verdad?”
En ese momento me di cuenta que no sólo había dejado la peli prendida, sino que además seguía teniendo el bulto bien marcado en el pantalón. Creo que no se los he contado aún, pero a mi padre debo agradecerle, entre otras cosas, su herencia en dimensiones. Hacia los últimos primeros años de mi juventud, mi dotación había alcanzado los 19 centímetros, dándome un pene largo, ancho y bien cabezón que hasta el momento había hecho feliz a varias noviecitas y, por qué no decirlo, a algún que otro varón. Ya con mis 21 años, cumplidos la semana pasada, me veía como todo un hombre de 1.75 cm, algo fornido gracias a los partidos de fútbol y la natación, con piernas gruesas y espalda marcada.



Traté de disimular mi erección cubriéndome con la mano y manoteé el control remoto para parar la peli, con el nerviosismo y la mala suerte tal de que toqué mal el botón y en vez de apagarla subí el volumen.
-“No te preocupes por mí, Martín”- me dijo Enrique, -“No me molesta para nada. Yo también veía muchas de estas pelis a tu edad… es más, creo haber visto una muy similar a ésta con tu viejo, en nuestras noches de pajas y cerveza en la Universidad”.
Un poco desorientado, bajé el volumen de la tele y me senté junto a él en la mesa:
-“¿Quieres tomar algo?”, le pregunté.
-“¿Por qué no? te acompaño con una cerveza”.
Busqué dos botellas más y mientras le servía la suya, noté que ya era la tercera en mi haber, aún sin haber comido. Por entonces, él ordenaba algunos papeles, completaba ciertos datos y los organizaba en distintas carpetas.
-“Hacía mucho que no te veía, Martín…”
Asentí con la cabeza
-“¡Pero cómo creciste pendejo! ¿En qué andás? ¿Estudiando, no? Me dijo tu viejo que te gustaría trabajar con nosotros en el estudio…”
-“Sí, el próximo año tal vez”, le respondí.
-“Buenísimo”, me dijo, “se sonrío y recorrió mi cuerpo con su mirada”.
Pero qué me estaba pasando, este tipo me calentaba muchísimo, y eso que nunca me han gustado los maduros. He cogido con chicas de mi edad, eventualmente con algún chico también, pero nunca me había fijado en los tipos grandes.
Le devolví el comentario con otra sonrisa y otra mirada que también recorrió su cuerpo. Otra vez mi pija se erectó pero, con toda la cerveza que había tomado, necesitaba mear. Me disculpé un segundo y me dirigí al baño, bajé mis pantalones y seguía duro, por lo que se me complicaba la tarea. Me quedé algunos minutos con la mente en blanco, intentando bajarla sin éxito.
En eso se abrió la puerta del baño:
-“Martín, están tocando el timbre ¿ordenaste una pizza?”, me dijo Enrique y se sorprendió al verme la poronga dura como un cañón… “Uh… discúlpame ¿Todo bien?”
-“Sí, ahí voy”, le dije con la cara roja de la vergüenza y el pudor.
Me guardé otra vez la chota en el short, fui por el dinero y le abrí la puerta al muchacho de la pizzería. No quiero imaginar lo que pensó, aunque sí sé lo que vio extrañado: dos tipos en la casa, uno al palo, la porno de fondo, en fin… Le pagué y lo hice salir en menos de un minuto.
Enrique, que para entonces había terminado con los papeles, me dijo:
-“¿No me invitas una porción? Hoy no comí en todo el día y tengo ganas de llevarme algo a la boca…”
-“Claro”, le dije, bastante confundido. No entendía si el tipo me estaba tirando una indirecta. Hasta dónde sabía, él era muy serio, un hombre de familia con hijos, lo confirmé al ver su anillo de casado. Estoy imaginando cualquier cosa, Enrique tiene hambre nomás, me convencí…
-“Me voy a poner cómodo, estoy muerto de calor”, sentenció. Se quitó el saco, la corbata y al desbrocharse los primeros botones de la camisa, llegué a ver el comienzo de un pecho peludo, así como noté unos brazos fuertes que se transparentaban por debajo de la camisa blanca. También me pareció ver un bulto bien marcado en el pantalón de vestir, que relojeé disimuladamente.
Fui a la cocina por unos platos y al regresar se confirmó lo que imaginaba. Lo cuento y aún me cuesta creerlo: lo vi a Enrique, sentado plácidamente en el sillón -en el mismo sillón donde yo me había estado pajeando hasta hacía veinte minutos- y ahora él, mirando la porno, con la pija dura afuera, acariciándosela con una mano.
-“Ven aquí Martín, vamos a relajar un poco”.
Sin pensar en nada me acerqué al sillón, me saqué el short y me empecé a pajear a su lado, mientras él me abrazaba por detrás del cuello sin dejar de pajearse con la otra mano.
Estuvimos así por unos minutos hasta que él se detuvo. Entonces pude admirar con tranquilidad el tamaño de su pija, que superaba la mía por varios centímetros de largo y ancho. Suavemente, con la mano en mi nuca, dirigió mi cabeza hacia su chota. No tuve reparos en abrir la boca y empezar a chupársela, primero lentamente, desde la cabeza hasta el tronco, y luego con un poco más de velocidad.
Podía entrever como Enrique gozaba de la mamada y sentí su mano sobre mi culo, metiéndose por debajo de los boxers.
“Eh… mira que yo no tengo mucha experiencia…” atiné a decir.
Enrique se paró y sin decir nada, me alzó y me acostó boca abajo en el sillón, y empezó a chuparme el agujero del orto con toda su lengua.


“Eh…te decía… yo no suelo ser pasivo… eh… a mí no me gusta, a mí… eh…”
En ese momento dejé de hablar y empecé a gozar como un verdadero hijo de puta. Me dilaté rapídisimo, y tuve un increíble deseo de que me penetrara. Entonces, así pues, boca abajo como estaba, me empecé a incorporar suavemente. Primero, clavé mis rodillas sobre el sillón, lo que me permitió levantar el culo, mostrándoselo a Enrique, bien grande y mojado. Luego, levanté mi torso, haciendo fuerza con los brazos extendidos, lo que me dejó bien acomodado en el sofá, en cuatro patas, como un perrito goloso.
“Pero Martincito… ¡que hermoso culo!”, me dijo Enrique mientras apoyaba la cabeza de su pija en el hoyo. Hice un movimiento para atrás y empecé a comerme la poronga de ese hermoso papito, mientras él hacía fuerza por detrás. Grité y grité de placer.
Una vez adentro, Enrique intentó empezar a bombearme pero le pedí que se quedara quieto un minuto para sentirla bien adentro, llenando todo mi culo. Él no se aguantó mucho más y empezó a moverse suavemente, adentro y afuera, adquiriendo cierta velocidad, completaba mi orto con su pijota. Cuando alcanzaba cierta posición, me besaba el cuello y las orejas, yo gemía y gritaba.
Así estuvimos varios minutos, mientras él me cogía como un perro, yo me masturbaba como loco, alcanzando un nivel de goce indescriptible. Cada tanto tenía que cuidarme de no acabar porque si bien ya estaba a punto, quería que ocurriera en el mismo momento en que él se deslechara. En eso, Enrique me empezó a coger más y más fuerte hasta que escuché: “Me vengo, Martín, me vengo… tomá… tomá toda la leche pendejo… ah… ah… ahhhaaaa”.
Sentí el ojete llenarse de semen, más de nueve chorros fueron seguro porque los sentí bien profundos, interminables. Al tiempo que percibía su leche largaba la mía mojando todo el sillón…



Nos quedamos un segundo quietos, Enrique me abrazaba. Poco a poco, empezó a separar su cuerpo del mío, sacó la pija, y se limpió en mis nalgas la leche que le había quedado en la cabeza de la chota. Nos pusimos de pie y, por primera vez, me besó en la boca.
Aturdido, borracho, y extasiado de placer, me quedé unos momentos a su lado. Lentamente comenzamos a vestirnos, sin decir nada, no hacía falta hablar. Apagué la tele, guardé la película, arreglé el sillón. Eduardo, vestido y ya listo para salir, me dio los papeles que luego dejé en el escritorio donde me había dicho papá.
Al abrirle la puerta para salir, intenté decirle algo, no sabía qué, tal vez manifestarle el gusto del encuentro, aunque supuse que había quedado claro por mi reacción. No lo logré, un auto demasiado familiar parado en la puerta de casa me sorprendió.
-“Mi novia se sentía mal y se canceló el cine”-, escucho decir a mi viejo mientras salía del auto.
-“¿Cómo estás Carlos?”
-“Enrique, que gusto verte todavía por aquí, pero… ¿se te hizo tarde?” le dijo mi padre mientras se daban un abrazo apretado y fraternal.
-“Más o menos, ya dejé los papeles listos. Y luego el campeón de Martín, me invitó a comer algo”
-Ah buenísimo…
-“Sí, comimos muy rico ¿no?”, dijo Enrique mientras sonría y hacía un guiño que yo pensé, era para mí, pero que, detecté, era para mi viejo.
-“Espero que sí” dijo él respondiéndole con otra mirada cómplice, “la próxima no dejen de avisarme que vengo con hambre”.
Ellos se sonrieron. Enrique se despidió. Yo, demasiado confundido por lo ocurrido esa noche, me fui a mi habitación, con una serie de imágenes que se han quedado impresas en mi mente y que han sido el motivo de todas mis pajas diarias desde hace ya casi dos meses.

Pedro.

viernes, 14 de junio de 2013

Mi hijo, mi gran orgullo (RELATO) Parte 2.

...Y en la entrega anterior pudimos leer cosas como estas:

Hacia once años mi matrimonio se había terminado. Fue un divorcio pesado y el mudarme de ciudad no mejoro las cosas. Tenía que empezar de cero mi nueva vida, soltero y enfrentando mi verdadera sexualidad, pero aun así no perdí la comunicación con mi hijo Felipe y mi ex esposa.(...)
...ya había vuelto del trabajo, pero me quede inmóvil escuchando una voz de mujer que gemía…..
Me acerque sin hacer ruido y abrí la puerta lentamente para dar una mirada y vi a mi hijo recostado sobre su cama, o más bien solo sus piernas desnudas y encima de su cadera había una mujer desnuda, dándome la espalda. Estaban follando(...)

...un miércoles y de nuevo llegue tarde de trabajar. Entre al departamento en silencio, esperando encontrarme otra “sorpresa”…pero todo estaba en silencio. De alguna forma me decepcioné, pero fui a mi cuarto, me quite la ropa y me dispuse a relajarme. Una buena venida antes de dormir. No tuve la necesidad de trabajar mi erección por mucho tiempo, últimamente me encontraba bastante excitado, así que saque de mi cajón my confiable fleshjack. Abrí los labios un poco y clave mi miembro en él y fui bajando poco a poco….pero sentí algo…húmedo….estaba húmedo el plástico por dentro.
Estaba húmedo y caliente, así que saque mi pene y lo examine, introduje mis dedos y al sacarlos estaban húmedos. Probé un poco y estaba salado…..juraría que lo había limpiado la última vez.(...)
Volví a colocarlo en mi verga y lo hice bajar con suavidad. Mi pene entraba suavemente por la lubricación y dentro el semen aun estaba tibio y era abundante. Sentí el tibio semen de mi hijo cubrir todo mi glande.
No había otra explicación, quien podría haberlo usado aparte de mi? Solo él...

Son sólo algunos fragmentos de Mi hijo, mi gran orgullo, un relato de Devilman... ¿Apetece saber cómo continúa? Pues sigue leyendo. Y cuidado al correrte, no salpiques todo
MI HIJO, MI GRAN ORGULLO. Parte 2

Una cosa eran sus ligues. Pero se estaba metiendo en mi intimidad…ya no podía permitir tanta confianza, era su padre por encima de ser su amigo. Me puse mi pantalón del pijama y fui a tocar en la puerta de la habitación de Felipe. Su puerta se abrió y un fuerte olor a león me inundo.
-Hijo, tenemos que hablar-
-Sí, que paso? Ya me vas a dejar dormir? Con tremendos gritos y gemidos no dejas dormir- sentí como me sonroje al instante y no supe bien como seguir.
-Ar…emm…si…Felipe, de eso quería hablarte…tu….tú has entrado a mi cuarto?-
-Yo?-
-Usaste esto, no?- le enseñe el flashjack y el rio inocentemente – Jajaja…bueno…es que no pensé que tuvieras uno de esos- Ya no podía mas…quería regañarlo, quería reprenderlo pero no podía quitarle los ojos de encima. Solo traía puesto una trusa negra con diseños de cráneos. Sus musculosas y peludas piernas me quitaban el aliento, y ese bulto delicioso.
-Bueno…sabes…que no puedes…no me gusta que entres a mi cuarto así, digo, es mi intimidad Felipe! Además también traes a gente extraña aquí-
-Leticia?- dijo tranquilo – Si! Si! Creíste que no me daría cuenta? Es una mujer casada, además ni si quiera me lo consultaste-
-Sabía que no te gustaría…por eso….y tienes razón, he sido muy muy malo últimamente. Pero no puedo evitarlo! No sabes lo que es vivir con mama!!!-
-Claro que lo sé!!! Pero déjame asimilar esto poco a poco, tómatelo con calma-
-Además tu también te portas mala, no?- me lanzo una mirada terriblemente traviesa- te gustan los jóvenes no? Como de mi edad-
-Q…que tiene que ver eso?!- mi miembro se paró de nuevo –te vi mirándome en el parque, la tenias bien parada, igual que ahora!!-Yo ya no sabía cómo detener la situación…el por otro lado lo disfrutaba con su jovialidad de siempre y no aprecia ser problema para él.
-Yo….aaa…hijo, perdón. Es que no se bien como actuar…te amo, pero también de alguna forma no espere que crecieras tanto…me…superaste- Felipe me tomo con seriedad y puso su mano en mi hombro – Lo sé papa, no quería molestarte, es que te tengo mucha confianza y siempre había tenido curiosidad de volver a tener una relación contigo, como cuando era pequeño, eso es todo lo que quiero….-
No pude evitar sonreír. El por su parte agarro el fleshjack que había dejado en el librero – Entonces, papa, me lo prestas? Este juguete es lo máximo y lo acabas de usar- lo acerco a su boca y le metió la lengua. Suavemente como dándole sexo oral, sacaba la lengua y se formaban hilillos de mi semen uniéndola con el fleshjack.
- Felipe!! Que….que….pensé que…- Mi hijo se dirigió a su cama y se sentó sobre ella. Tenía también su balón de basquetbol, el cual coloco frente a su entrepierna. Su mirada ya no era la de un niño – Papa, te gusto, verdad? Me quieres mucho? Yo si te quiero-
Me quede de piedra…quieto de cuerpo y duro de miembro – Felipe, hijo….esto está mal…yo soy tu padre-
-Si pero, quien se va a enterar?-
-Sabes lo que dices?-
-Si lo sé…ya tengo veintiún años! Crees que no lo sé? Siempre me ha dado curiosidad sabes? Desde que me conto mi mama porque se separaron, me dio mucha curiosidad….y quien mejor que tu para apaciguar esa curiosidad, no?-


Felipe acariciaba su pezón con el fleshjack dejándolo húmedo con nuestro semen mesclado, mientras manoseaba su delicioso bulto. No podía resistirme – Me iré al infierno por esto-
Me acerque y lo bese, primero suavemente para ver si mi bigote no lo molestaba, pero su boca se abrió mas, dejo entrar mi lengua, su lengua me invadió tiernamente, sus labios dulces y tiernos se envolvían alrededor de los míos. Sus fuertes brazos me rodearon mientras que los míos recorrieron su costado, su cintura, esos músculos deliciosos. Esa joven piel que me incitaba a devorarla a besos.
Nos besamos largo y tendido mientras nuestras erecciones chocaban entre sí bajo la tela de nuestra poca ropa. Mis manos se apropiaron de su cuello y de sus nalgas, tan solidas como se veían aquella noche. Nos separamos y nos miramos de frente. No podía creer lo que hacía….
El reanudo el beso y me empujo sobre la cama. Sus labios pasaron a comerse mi oído, después mi cuello, y bajaron poco a poco. Sentía que se me iba el aliento con cada beso suyo, sentí que me perdía y ya no abría vuelta atrás.
Sus manos recorrían mi abdomen, que aunque estaba en buena forma, no estaba tan bien formado como el suyo y ya tenía un poco de barriga pero a el no le importo. Bajo mi pantalón con fuerza y mi erección salió rebotando – Mmmm…así que de ahí vengo, he?- Su mirada picara y traviesa me derretía.
-Felipe, como me alegro haberte concebido, mi niño- dije con voz de pervertido y recorrí su cuerpo con mis manos. No había ningún desperdicio en este hombre, era una obra de arte que me hiso sentir el mayor orgullo que un padre puede sentir. Me lance a saborear sus pezones, rosados y erectos y cubiertos de ese suave vello tan sensual que tanto le envidiaba.
Me comí sus axilas peludas y con olor a macho excitado, recorrí su espalda y ese tatuaje de dragón en su hombro. Este hombre era mío, todo mío. Genuinamente me pertenecía. Baje a su bulto y me lo introduje entero en la boca, la tela ya se sentía húmeda y podía sentir su hombría dura como un hueso debajo. A él le encantaba.
Retire la última tela que lo ocultaba y un hermoso miembro circuncidado me dio la bienvenida. Esa cabeza dulce y tierna y ese tronco gordo y venoso me hacían agua la boca. Estire mi lengua y acaricie el glande….lo rodee y me enrede en sus pliegues y detalles.
-Papa….te gusta así? Me rasure ahí abajo, pensé que te gustaría-yo seguí mamando ese puñal de carne, rodeado por sus fuertes y musculosas piernas. Quería contestarle que lo prefería al natural,
pero no quería soltarlo. Sentí el sabor salado en mi lengua y sus huevos reaccionar a mi boca. Su verga ya había alcanzado el mismo tamaño y grosor de la mía, unos quince centímetros.
Mi niño ya estaba gimiendo con fuerza, extasiado y disfrutando mientras que su miembro expresaba su deleite dándome probadas de su semilla. Después de un rato me separe y me dirigí a su abdomen peludo, su ombligo…me lo quería comer todo, cada rincón.
-Un 69 papa?-
-Sería la primera vez que la chupas?-
-Si, déjame probar- se recostó sobre mí deliciosamente y su lengua se poso en mi glande. Yo me deleite con su virilidad de nuevo hasta que ya no pude más. Su boca me estaba llevando al límite-Aaaa….hijo….que gusto…..chupas como nadie-
-Me encanta chupar. A la señora Leticia le lamí el coño varias veces- se comía mi miembro entero a pesar de ahogarse.
-Con una….mm….casada….eres un…..aaaa….espera- su boca se alejo de mi sexo y se dirigió a mi ano. Lo abrió y le paso la lengua suavemente. La verdad era la primera vez que me hacían algo así – te gusta que te lo metan papa?-
- No…aaa…no….soy activo, siempre lo he sido –
-Me dejas?- me miro con ojos de ternura, los cuales no eran necesarios….ya me urgía.
-Clávamela ya!!!- Felipe sonrió y abrió mis piernas, se bajo de la cama y se coloco en la orilla, con mis pierna sobre sus hombros. Su glande jugueteaba en mi culo y yo me moría por correrme. Mi hijo se veía tan varonil y sensual, listo para follar –Ya Felipe-
-Ya métemela…Ya penétrame!!!!!!- y de un empujón se clavo en mi. Sentí ese torpedo extraño sondeándome por dentro, en una zona muy profunda. Sentía que me partía en dos y no pude evitar dar un grito.
-Puta madre!!!! Estoy desvirgando a mi padre!!!- gritaba Felipe al empujar y sacar, con una velocidad que aumentaba vertiginosamente. Me sujeté de sus sabanas y sentía mi respiración cortarse con cada embestida.
La cama sonaba y mi interior cambiaba, se inundaba de placer como nunca había sentido antes.


-Aaaa….por dios….Hijo….mas….lento…uuffff – y comenzó a darme más rápido y más fuerte. Nuestros cuerpos chocaban con estrepito y de seguro los vecinos nos escucharon. La sinfonía de sonidos aumentaba de potencia y me aislaba del mundo, solo era ese placer que nacía en mi culo y la visión de mi hijo, ofreciéndomelo.
-Aaaaa….aaaaaaaa……te voy a preñar con tus propios nietos…aaaaa – y nos corrimos sin control. Yo sobre mi abdomen, y Felipe se corrió entero dentro de mí y cayo exhausto encima de mí – Te gusto? –
-Ahaaaa…..me duele el culo pero estuvo de poca madre- le dije. Reímos juntos y nos besamos de nuevo hundiéndonos en nuestras bocas y caricias, como un par de amantes, abrazados sobre la cama.
No mucho después repetimos. El recostado en la cama y yo cabalgándolo como lo había hecho aquella mujer días antes. Terminamos y repetimos de a perrito y después otra igual a la primera vez hasta que mi ano quedo adolorido y abierto, con la leche de mi hijo escurriendo de él.
-Oh papa…te amo….por fin me siento completo contigo-
-También te amo Felipe, me haces el hombre más orgulloso del mundo- y dormimos abrazados, uno en los brazos del otro, como solíamos hacerlo cuando él era un bebe.
Y es que en verdad, lo amo. Es mi hijo, mi adoración y orgullo, pero también es el hombre de mis sueños en todo sentido.


Ha pasado un año de eso y desde entonces dormimos en mi habitación y cada día que llego de trabajar el me espera desnudo en la sala para cenar o ver televisión y después me folla como un animal. Jamás creí que terminara siendo la puta de mi hijo, o mejor dicho, su novio. Todos los vecinos creen que somos novios, nadie sabe que es mi hijo y por supuesto, el mismo llamo a su madre para decirle que el mudarse conmigo era definitivo.

FIN.

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martes, 11 de junio de 2013

GREG Y JOEY

Hace poco subimos un video de dos supuestos hermanos que está muy pero muy bueno. Ahora conseguí el video completo que edita todos los videos que se conocen de ellos y más información. Les cuento. En muchos lados se lo menciona como uno de los mas sorprendentes video-amateur que se hayan visto en la web, según cuenta la leyenda este compilado de varias sesiones sexuales está protagonizado por dos supuestos Hermanastros que como bien dije grababan sus relaciones sexuales en el ya Clásico VHS alla por 90's y fueron pasandose dichos tapes de mano en mano dentro de circulos gay hasta llegar a convertirse en un verdadero éxito, algo así como los videos virales de hoy en dia y mucho antes de que existiera el Internet tal y como hoy lo conocemos. Las sesiones se pueden dividir en varios capítulos que se pueden ver individualmente pero por fortuna aqui tenemos a todas ellas en un solo video pero en orden aleatorio vale

aclarar.

El ayudante de jardinería

Este video es sugerido por nuestro seguidor Alber Tico. Gracias por recomendarlo. Recuerden que yo soy un colaborador del blog. El creador del mismo es Watching you. Gracias por mandar sugerencias.

domingo, 2 de junio de 2013

Grupal intergeneracional

Les dejo una escena, más bien es una película porque dura 88 minutos, con muchos hombres de distintas edades. Para los amantes del intergeneracional. Que la disfruten.
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El mejor amigo de papá

Hay muchos videos dando vueltas con la misma temática, por lo menos es lo que dice en el título. Uno se empieza a hacer la cabeza y quizás es sólo la intención con la que lo subió esa persona y el contenido del video no tiene nada que ver. Pero ¿para qué está nuestra morbosa mente?Imaginen lo que quieran. Esa es la gracia. Saludos.
 
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El amigo de mi hijo


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