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viernes, 29 de noviembre de 2013

Compartiendo la cama (Relato) -Parte 1. Por Devilman

Amigos sinmaníacos: mandadnos vuestras cosas; vídeos, relatos, etc. 
Bajando hasta el final de la página del blog, encontrareis la sección ADMINISTRADORES del blog. Podéis hacer click en cualquiera de los dos perfiles, para usar el email y mandarnos vuestras cosas. Eso hizo en su día Devilman, seguidor del blog, y ahorita publicamos su relato.

COMPARTIENDO LA CAMA.
Por Devilman,

-¿Y? … ¿Qué te parece? – dijo Esteban con ansias – ¿Ya te sientes con más confianza? –
Asentí con la cabeza, aunque la verdad el concepto entero no me provocaba mucha confianza de verdad. Esteban, mi amigo, me había invitado a ese sitio después de que le conté sobre mi primera vez. Dijo que sería divertido, que saciaría muchas de mis ansias y que siempre guardara el secreto al respecto.
Se trataba de un grupo de amigos, o club no oficial, que hacia reuniones en la casa de alguno de los miembros. Aunque a primera vista era difícil discernir qué uniría en “amistad” a estas personas. Había hombres de mediana edad, algunos de traje, otros de apariencia más informal y rustica.  Había jóvenes de todo tipo y edades que no parecían conocerse fuera de este ambiente. Lo único que los unía a simple vista era que todos eran hombres con un gusto muy particular por su familia y ahora yo estaba incluido en ese grupo para contar mi primera experiencia sexual.
…Catorce años atrás me encontraba a mi mismo atrapado en unas vacaciones familiares que no pintaban nada bien. Por primera vez, mis padres no irían;  pero si mi tío, su esposa, mi tía y su hija. Yo por otro lado tenía la cabeza llena de preocupaciones por la escuela, salidas con los amigos, cómics,  videojuegos y las hormonas a tope. Lo último que quería era pasar un fin de semana con la familia. Nuestro destino: la isla de Cozumel, un paraíso en el mar Caribe… Lugar correcto en el que estar, compañía equivocada. O al menos eso era lo que me figuraba ya que no nada sabía sobre la distribución de las habitaciones: las tres chicas en un cuarto y los dos chicos en otro. Y no solo eso; debido a sobrecupo del hotel, las dos habitaciones eran de una sola cama matrimonial…
Mi tío Enrique es el hermano menor de mi madre y, como suele pasar con los tíos, me fue muy fácil tomarle cariño. Siempre me encantaba cuando nos visitaba o cuando se ponía a jugar conmigo y ese cariño no disminuyó para nada ahora que yo ya estaba más grande. Al contrario, me causaba una erección de vez en cuando recordarlo o pensar en él, aunque en aquella época casi todo lo hacía…
Tras instalarnos nos tocó salir a la zona de piscinas del hotel, la cual tenía un tamaño pasmoso. Se trataba de varias piscinas que se entrelazaban de forma laberíntica entre las aéreas verdes y las zonas de las palapas. Mientras mi prima nadaba en la zona de niños con las animadoras y se la pasaba jugando, yo me quedé en uno de los camastros cubierto con una toalla, junto a mis tías que dormían. Todo por culpa de mi tío Enrique.



Enrique estaba en principio de sus treinta años. Tenía el cabello negro corto, rasgos fuertes, barba de chivo y bigote. Media 175cm y no poseía el cuerpo de un adonis con abdominales marcados, pero si tenía hombros anchos y pectorales bien formados, brazos y piernas fuertes que lo asemejaban a un toro y para colmo de males, traía puesto un traje de baño muy corto que dejaba poco a la imaginación. Solo cubría un paquete que se veía bastante macizo y jugoso coronado por un poco de pelo que corría hasta su ombligo. Desde que vi salir a mi tío del baño con eso puesto, me fue imposible disimular la tienda de campaña en mis pantalones. Así, quedé condenado al camastro junto a la piscina, cubierto por una toalla y admirando a mi tío, el cual se lucía nadando de un lado a otro y charlando con otros turistas. Quizás él no era el más guapo del lugar, pero su tremenda masculinidad y el parentesco sanguíneo que teníamos conspiraban para mantener  tantos mis ojos como mi miembro en él.
Anocheció y salimos a cenar. Luego de ahí a la habitación a descansar, aunque mi tío y su esposa salieron toda la noche a pasarla en el bar y a bailar. La habitación fue toda mía. Con toda confianza me relajé y me dispuse a husmear entre las cosas de mi tío. Me sentí enfermo al hacerlo pero debía arriesgarme. Después de unos minutos de revisión de maletas, tras pasar las playeras y camisas me encontré con lo bueno, sus trajes de baño. Todos ellos eran tan cortos como el de la tarde, de distintos colores y estampados, inclusive uno de leopardo. Cualquiera imaginaria a un súper modelo con esos trajes diminutos y no a mi tío. Se notaba que le gustaba lucir lo que tenia y a mí me encantaba de verdad. Me lo imaginé con esos distintos trajes de baño, sujetando con fuerza su paquete, enmarcando sus anchas piernas y su fuerte abdomen. Sobra decir que esa noche fue maratón de pajas.  Me encantaba pajearme mientras olía esos trajes de baño o mientras me los colocaba. Me quedaban grandes de verdad pero cuando tenía la erección, me quedaban deliciosamente justos. Me fascinaba ver mi miembro debajo de sus bañadores, ver como la tela se humedecía en el centro con mi semen…
A la mañana siguiente mi tío ya estaba en la habitación. De hecho se había levantado antes que yo y pensé sintiéndome culpable mientras me ruborizaba, que todo se me vendría abajo al encontrarlo mirando con detalle sus trajes de baño. ¿Se daría cuenta que algunas cosas estaban removidas? ¿O acaso de algún olor extraño? ¡Cuál fue mi sorpresa cuando tomo un traje verde con diseños de olas y se fue al baño a colocárselo! ¡Me había venido en ese traje la noche anterior y aun mostraba un color más opaco al frente! 



Por suerte ni lo notó, y pronto llegó la tarde y volvimos a la zona de las piscinas. Ahí de nuevo mi tío se quito la playera y los shorts, luciendo su traje de baño e imposibilitándome el moverme sin que se notara mi erección. Mis tías insistían en que fuera a la piscina pero logré librarme de su insistencia y de nuevo quedar sentado mirando a mi tío jugar en el agua como un niño. Eventualmente mi tío se acercó a la orilla donde estaba y estiró su mano:
 – Ven ¡Ayúdame! – dijo. No tenia como darle un “no”, y verlo todo mojado y con esa enorme sonrisa blanca bajo su bigote y barba empeoraba más aun mi casa de campaña. Mis tías dormían como lo habían hecho el día anterior y toda la demás gente estaba muy abstraída en sus cosas así que quizás la suerte me sonreiría. Mi tío seguía sonriendo como un tonto mientras se percataría del show: su sobrino apenado caminando como un zoquete bajo el tremendo sol, y con el miembro erecto bien visible a pesar de traer traje de baño largo. Él tendría que darse cuenta. Cuando lo tomé de la mano y jalé para ayudarle a salir, su rostro quedó a escasos diez centímetros de mi miembro endurecido. Pero para mi sorpresa, Enrique hecho su peso hacia atrás y cayó de nuevo en la piscina sin soltar mi mano. Nos zambullimos juntos y yo, sin estar preparado, pensé que me ahogaría. Luche por encontrar el suelo o por tocar la pared hasta que Enrique me sujeto de los hombros y me ayudo a subir. El agua me llegaba a los hombros y apenas sacaba el agua y respiraba con dificultades. Permanecí con la espalda pegada a la pared y mi tío pegado a mi aún sujetándome fuertemente para que me tranquilizara. Su bulto estaba completamente pegado a mi pierna y mi erección presa entre ambos cuerpos.
- Tranquilo mano. Perdón, pero ya te tocaba entrar al agua – dijo.
Mi miembro picaba literalmente su pierna y a él parecía no importarle. La verdad, no quería despegarme pero tras tomar un poco de aire y calmar mi mente me moví
– ¡Tienes razón! –apenas balbuceé yo-  Estoy b…bien.
 Y me aleje nadando aturdidamente.
Un rato después, tras nadar de aquí y allá entre niños y turistas gritando en inglés, volví a cruzarme con mi tío que nadaba felizmente. Me sonrió campante y paso junto a mí. Muy pegado a mí, de nuevo sentí su bulto y su cuerpo entero rozándome, tanto que casi me hace caer. Más tarde volvió a interceptarme pero esta vez bajo el agua. Me abrazo sin ningún pudor y me derribo de nuevo. Me solté y regresé para empujarlo y recibir otra tacleada. Su brazo aplastaba mi erección, y su abdomen. El contacto era extremo y mis tías miraban aliviadas como jugábamos como un par de niños. Me di cuenta de que me había preocupado de más. Él por su parte parecía disfrutar de mi erección,  pero no lo evidenciaría con nadie. Por lo menos tuve esa seguridad, y me deje llevar por su juego. Esa noche sería la última noche que estaríamos en la isla y, aunque ninguno de los dos lo sabía aún, sería la noche que haría que las vacaciones valieran la pena.
Terminando la cena cada uno volvió a su habitación. Yo me sentía más tranquilo que antes pero los nervios aun hacían presa de mí al recordar que compartiría cama con mi tío. El pasó a ducharse primero y yo, terriblemente tentado por dar un vistazo, logre resistir y me eche a dormir en la cama. Era mi tío la presa de mis deseos, el hermano de mi madre. Éramos parientes y por más inquieto que estuviera, no podría tentar mas mi suerte al asomarme y verlo bañarse.
Enrique salió y al verme dormido, se vistió, apagó las luces y se echó a dormir a mi lado en la cama matrimonial que compartíamos. El silencio era absoluto y mariposas revoloteaban en mi estomago. Lentamente me di la vuelta y vi la sombra de mi tío, recortada por la tenue luz de la luna en la ventana. Estaba tan cerca que me saltó la idea de estirar mi mano y tocarle, pero me resistí. Ya habrían pasado un par de horas desde que se había echado a dormir, así que con confianza empecé a tocarme el miembro por encima de la sabana, muy lentamente. Cada vez que el se movía, yo y mi corazón nos parábamos en seco. Unos minutos después su pesada mano cayó sobre mi estómago
– ¿No puedes dormir?-
Quede frio al escuchar su voz… Por medio de la sombra pensé que él estaba dándome la espalda, pero en realidad el estaba de lado, mirándome y la ventana iluminaba perfectamente mi figura
 – ¿¿Ehhhh?? !!! No…no…yo solo…!!! –exclamé yo bastante acongojado.
- ¡Tranquilo mano! –me aseguró con voz firme- ¿Cómo vas a dormir con esa erección? Y su mano pasó de mi estómago a estar sobre mi propia mano, encima de mi miembro Desde que llegamos traes esto –continuó diciendo mi tío- ¡Si son efectivos mis trajes de baño!!
Su mano era mucho más fuerte que la mía, pesaba mucho más. Empezó a frotar circularmente hasta que removió mi mano casi por completo
–¡Perdón Enrique! –le dije yo muerto de miedo- No pienses mal…no vayas a decirle a mis papás….yo – mi voz se quebraba con cada silaba hasta que se cortó en seco cuando mi tío encendió la lámpara en la cabecera de la cama.
- Esta bien mano, es natural, ya eres un adulto – Y comenzó a bajar mis sabanas. Removió el pantalón de mi pijama y abrió la abertura para orinar. Ahí estaba mi miembro, sorpresivamente erecto, casi al punto de estallar y ya saliendo del prepucio. Sus anchos dedos lo rodearon y comenzaron el masaje de arriba abajo
–¡Ya estás bastante grande mano… ¡Cómo has crecido!
Recosté la cabeza hacia atrás y respire hondo
 – ¡Ufffff….tío!  Yo puedo…enserio – traté de decir


- Si ya me di cuenta de eso, puedes y en todos mis trajes de baño – me sonrió con esa sonrisa brillante que tanto me encantaba y me no supe que más contestarle. Su mano hacia un trabajo excelente aunque el anillo de bodas que traía jalaba alguno de mis pelos haciéndome saltar – ¿Y ya tienes novia, mano?-
-¡Aaaaa….mmmm!… No, no te…tengo  tt.. tío
-Eso explica porque estas así. A tu edad no es bueno no tener novia.  Hay que ejercitarla –dijo él agarrado a mi verga.
Tras una pausa añadió:

-Me refiero a esto …– Y para mi sorpresa, mi tío se inclinó, acercó su rostro y ya no vi más. Sólo su barba bajando hacia mi pubis y mi miembro entrando a una húmeda y caliente caverna …

Fin de la primera parte.

Compartiendo la cama (Relato) -Parte 2. Por Devilman

(...)
– ¡Nooo! ¡Nooo! ¡Espera…….mmmm ¡  -exclamé sintiendo las primeras oleadas de placer, no extentas de pánico. Arqueé la espalda para levantarme y terminar todo aquello. Pero su cuerpo estaba encima de mi abdomen y pesaba mucho más que yo. Trate de patalear pero no había forma de soltarme. Sentí su nariz encima de mis pelotas, su respiración, y mi glande chocar con su paladar… Chupaba y absorbía, y con cada chupada sentía que me arrancaba el alma. 



Traté de cruzar las piernas, de cerrar todo conducto posible,  pero no creía poder aguantar más. Miré a mi lado y vi su cadera justo frente a mí. Esta vez no se había puesto una playera y shorts para dormir, sino que traía puesta una camisa de tirantes y el traje de baño de leopardo. Ese traje de baño tan ridículo, ahora se veía glorioso formando un paquete delicioso que parecía inflado como un globo. Sus anchas piernas peludas no hacían más que enmarcar la escena. No hizo falta que me estirara mucho para alcanzarlo con mi rostro. Se sentía suave en la parte baja y duro en la parte alta. Olí y saque mi lengua para lamerlo. El sabor de la tela no era muy agradable pero aun así lo rodee con mi boca entera.  La succión termino y el aire fresco rodeo mi verga –
-¡Adelante Jorgito, es toda tuya! –susurró mi tío,  y mi miembro volvió dentro de su boca. Con algo de dificultad jugueteé con el traje y por fin logré bajarlo por sus piernas. Un miembro enorme saltó, con una cabeza rosada asomándose de un gordo pellejo de tono oscuro. Los huevos se veían suaves y tiernos y todo rodeado de una espesa mata de pelos negros. Abrí mi boca a más no poder y engullí esa carne mas no pude comérmela entera. Debido a la posición y el gran tamaño de la herramienta, solo pude comer hasta pasado cuatro centímetros del glande. Mi verga estaba al límite, completamente rodeada por su lengua y estimulada por todas direcciones. Mi boca ocupada, saboreando la salada carne de mi tío. Su prepucio bajaba y subía con cada burdo movimiento de mi cuello y al mismo tiempo el glande se asomaba y parecía que crecía.
Obviamente, no aguante mas y me corrí con fuerza.
Mi tío se levantó y empezó a toser y a ahogarse. Parte de mi semen se lo tragó, otra parte quedó salpicada en su bigote y barba
– ¡Mano! Me hubieras avisado al menos!! –atinó a decir cuando se recuperó- No te preocupes. Pero se ve que quieres seguir, ¿no? Y por fin mi tío  Enrique se quitó el bañador y se colocó a cuatro encima mío, como si hiciéramos un 69. Su sexo quedó colgado encima de mi rostro, casi cubriéndolo por completo, ¿Cómo podría negarme?
- Primero lámelo, despacio… Explóralo –me ordenó.
Y así hice. Pasé mi lengua suavemente alrededor de ese venoso tronco y trate de rodearlo con mis labios. Era bastante gordo y me costaba trabajo abarcarlo. Volví a engullirlo pero ni de broma podría tragármelo entero. Apenas entraba la mitad y sentía que me ahogaba. Mi miembro se levantó de nuevo y mi tío se recargó en mis rodillas. Bajaría a chupármelo de nuevo, pero se detuvo y exclamó:
-¡Aaaaa… cabroncito! ¡La chupas rico! Sigue así, despacio…
Eel sabor salado cada vez se hacía más fuerte dentro de mi boca y cada vez me daba más ansias de morderlo. Cada vez que sentía mis dientes, mi tío me apretaba las rodillas dolorosamente. Ese enorme cuerpo se movía encima de mí y me dominaba casi como si fuera un cojín. El miembro poco a poco fue saliendo y quedaron sus bolas encima de mí. Suaves como la seda, me eran tan apetitosas como la verga.
-¡Unnnffff!…. ¡Ay Jorge, que gusto, desde en la tarde en la piscina noté como se te antojaba…uuufff! –  susurró entre jadeos. Después mi rostro quedo enterrado por un par de enormes glúteos, cubiertos de pelo. No tenía muy en claro que hacer pero seguí lamiendo los alrededores de su cuerpo mientras mis manos se saciaban recorriendo sus piernas. Por fin su miembro estalló, mucho más controlado que mis espasmos, y  sus lechazos salieron disparados por mi barbilla y pecho.
Pero eso no lo detuvo. Su cuerpo se mecía mientras levantaba mis piernas y removía mis pantalones y mi lengua paseaba entre sus testículos y su culo
– ¡Jorge! Nada de esto a nadie, eh. Te voy a hacer machín pero tu callado, ¿quedamos?
Enrique se levantó, se dio la vuelta y me beso en los labios. Su bigote me picaba y sus labios chocaron con los míos, abriéndose levemente, así fue mi primer beso. Acto seguido se sentó en mi cadera y con su mano derecha manipulo mi miembro. Sus glúteos rodearon mi verga y poco a poco sentí como su carne se abría. Un aro oponía resistencia pero más allá de este, mi miembro quedo rodeado de un intenso calor. Todo mi cuerpo se tensó y me arqueé hacia atrás.
– ¡¡¡A la verga!!!!  ¡Mmmm ¡– jadeó mi tío. Y  cerró los ojos y se mordió el labio inferior. Bajó poco a poco hasta sentarse por completo en mí y dejarme sin aliento con su peso.
-¡¡¡ Enrique!!! ¡Uufff!… ¿Te lastimo? –le pregunté yo ingenuamente.
- ¡No…no mano….mmmm ¡ Déjame a mi moverme, pendejo –
Mi  tío movía su cadera, y se ajustaba entre mis piernas, y con cada movimiento yo estaba un paso más a correrme. Enrique sonrió y entrecerró sus ojos mientras yo me daba gusto pasando mis manos por sus frondosas piernas y su abdomen. Encima y debajo de su camiseta de algodón sentía su tibia piel estremecerse con mi miembro.  Mis manos cubrían  sus pectorales y los sujetaban a manos llenas cuando sentí mi glande chocar con su tibio interior.  Enrique empezó a bajar y subir lentamente, hasta casi sacar mi verga de su culo, y después bajaba hasta clavársela de nuevo entera. Luche por quitarme la playera y quedar desnudo por fin mientras ese enorme peso caía encima de mí cada 10 segundos. Como si yo fuese un dildo o un juguete sexual,  mi tío hacia que mi cuerpo entero rebotara en el colchón y ambos empezamos a gemir sin darnos cuenta. Con cada rebote, el miembro suave y dormido de mi tío (aun chorreando hilillos de semen) se levantaba como si le inyectaran nuevas energías. Con un largo quejido y quedando sin aliento, me corrí por segunda vez y esta vez dentro de Enrique mientras él continuaba dejándose caer encima de mí, a pesar de tener mi miembro ya flácido dentro suyo. Se levantó y me dejó ver como mi pene caía rendido a mi costado, bañado en semen al igual que su culo, dejando caer hilillos de mi semilla. Sin embargo esa espada suya aun seguía parada, dura, venosa, orgullosamente deliciosa y a la expectativa. Enrique me miraba pensativo.
– ¿La quieres? –me inquirió
Y sin aliento ni titubear le respondí :
-¡Fóllame tío, termina! Y aunque no se lo hubiera dicho, tengo la seguridad de que lo hubiera hecho con ese nivel de calentura animal que traía encima. Me dio la vuelta con toda facilidad como si fuera yo un muñeco de tela y sus dedos exploraron mi ano virgen.
Casi no tenia pelo y era mucho más delgado que el suyo pero le pareció gustar lo que tocaba y antes de que nos asaltara alguna duda al respecto, sentí algo suave y esponjoso entre mis glúteos. Después fue subiendo, casi rompiéndome en dos como si fuera un tren eterno que seguía por mi recto. Cerré los ojos y boca con fuerza y no pude evitar que naciera en mí un quejido ahogado.


-¡Sssiii! ¡Ay que rico…ay que ricoooo!!! – señalaba mi tío a viva voz, como un poseído. Se despojó de su camisa y siguió su viaje en mis entrañas. Parecía que no terminaba, hasta que sentí su cadera pegada a mis glúteos, sus huevos pegados a los míos y su punta muy, muy dentro de mi ser. Inclinó su cuerpo y empezó el mete y saca. El largo miembro salía casi todo de mí y me jalaba con él para luego reiniciar su dolorosa travesía dentro. Con cada embestida, algo ocurría dentro de mí, algo nacía en mi cadera que me dejaba aturdido y casi apagaba por completo mis gritos.
La cama empezó a crujir, no sé cómo no nos escucho nadie (aunque el cuarto de mis tías estaba en otro piso) y quede inmovilizado bajo su peso. Sus manos recorrían mi espalda y pasaban a mi abdomen, recorrían mi entrepierna y jalaban mi miembro. Esas enormes manos con el anillo de compromiso me dominaban como un juguete y supe que debía olvidarme del dolor. Este cedió poco a poco y el orgasmo permaneció cada vez más fuerte en mi sexo. Enrique profería fuertes gemidos guturales, como su fuese un toro, perdido en las entrañas de su sobrino hasta que por fin se corrió.
Al sentir pegajoso en mi interior, mi cuerpo reacciono y mi propio orgasmo llego sin aviso alguno. Por tercera vez seguida pero sin mucha leche esta vez.
Enrique se dejó caer en la cama, jadeante y sudado y se cubrió la cara con las manos
– ¡Perdón… Jorge, perdóname! No le digas nada de esto a nadie por favor. Tu tía y yo tenemos broncas y no sé cómo llegue a esto. Al verte como me mirabas con antojo…-
-Está bien Enrique – le dije acercándome y abrazándole – ¡Me encantó!
-No podemos volver a hacer esto… Está mal, ¿me escuchas? ¡¡¡Muy mal!!
Yo lo sabía. Me había fascinado, pero sabía que estaba mal. No podía contradecirlo en lo absoluto y no se me ocurrió qué decir. Lo abracé más fuerte y me acerqué a darle un beso. Sus labios se abrieron junto con los míos y se acoplaron, nuestras leguas se rozaron como llamas y sentí el calor encenderse de nuevo en mi entre pierna pero estaba rendido. Tras ese beso me quede dormido abrazándolo.
A la mañana siguiente me despertó y me hizo tomar un baño y empacar. Ni dentro ni fuera del cuarto mencionamos lo que había ocurrido y la vida siguió su curso normal llegando a la ciudad. Por supuesto, ninguno de los dos olvidó aquello pero no lo retomaríamos hasta varios años después.
Fin.

NOTA: Cualquier parecido con la realidad es pura fantasía.
Devilman..



domingo, 24 de noviembre de 2013

Necessary Medicine (La medicina necesaria) por Bruno B.

Pues lo echábamos mucho de menos; lo extrañábamos tanto, que vuelve a SIN MANÍAS ahora a todo color y con historias quizás ya viejas, pero con esos personajes maduros, tipo chubbies que tanto nos gustan. Era inevitable, es Bruno B que vuelve. 
Bienvenido de nuevo.
(Haz click en la primera imagen, que se abrirá en una ventana nueva y con una resolución mayor, para poder leer los diálogos. Vuelve hacer click para ver la siguiente. 
Pido disculpas por la pobre calidad de las imágenes.)











Joven y maduro, ahora te la chupo o ... Cute nephew lets uncle to blow him!

Al tipo joven le han pagado un dinero por dejarse chupar frente a la cámara, y eso se nota... 
Aún así, el título es lo de menos, ¿no es cierto?


Cute Nephew Lets Uncle Blow Him

sábado, 9 de noviembre de 2013

Dad goes to college



Pues eso, amigos y vecinos: Dad goes to college (2012) de Joe gage, película completa.
Con: Allen Silver (el papá), Conner Habbib (el hijo) y la magia de Joe Gage. Esta fue mi asignatura pendiente durante todo el verano pasado: encontrar la peli para subirla al blog, sobre todo desde la primera vez que hablemos de ella en el blog aquí.  Pero más vale tarde que nunca.
Felices pajas sinmaníacas.




jueves, 7 de noviembre de 2013

He vuelto. Les dejo algunos videos. Saludos.


Grandad and Grandson brought to you by PornHub

sábado, 2 de noviembre de 2013

¿Por qué nos gusta tanto Lord Iron?




Respuesta: Ver, contemplar y pajote ejecutar, previo click en las imágenes realizar.


Handjobs Magazine, Portada Nov. 2013.

Cuando los chicos mandan, papá obedece.

Sospechas y suposiciones.

Los machos de la familia.

Cogiendo fuerte.

La mano tendida de un padre.

Papá descubre a sus muchachos...

Papá se une a sus muchachos.