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domingo, 29 de junio de 2014

Bear Buddies. Parte 1 - Por Bruno B.

Personalmente a mi este autor me encanta.
El tremendísimo y tremendista Bruno B, ahora en Sin Manías, con una de sus extravagantes historietas, con sus queridos y admirados personajes regordetes, peludos, y ciertamente orgiásticos. En sus historias  no falta ni las chupadas, ni la lluvia dorada, ni un buen polvo donde los haya. 
Eso sí, esta vez, todo está servido con abundante cerveza.
Cerveza caliente, cerveza que se sube a la cabeza y emborracha.
Cerveza que te bebes con tus amigos, tus colegas, tus cuates...








...Continuará

Beer Buddies. Parte 2 - Por Bruno B.

...Y así continúan las sesiones de sexo -o en palabras de mi vecina, andaluza sabia, sesiones de folleteo- de este singular padrazo, sus cuates y su propio hijo.

NOTA ADICIONAL: 

Las autoridades sanitarias advierten que, el consumo incontrolado de cerveza, además de producir litros de orina, vulgo pipí o popó, sigue siendo consumo incontrolado de cerveza.





















sábado, 28 de junio de 2014

Getting papa's cock


De la mano de Jack Cruise Media y Hot Dads Hot Lads os presento un vídeo protagonizado por el joven Joseph Rought y el sexy madurito Adam Russo.

Joseph Rought y Adam Russo



jueves, 26 de junio de 2014

Momentos privados

Momentos... de alcoba.

Momentos de... ¡Acróbatas!

Momento jabonoso.

Momento primerizo.

Momento muy explícito.

Momentos de orgullo.

Momentos al aire libre.

Momento gastronómico.

miércoles, 25 de junio de 2014

Two brothers: a savage night




Os presento otra película de hermanos. Yo sé que algunos de vosotros ya lo conoceréis, quizás otros no y esta sea una buena oportunidad para descubrirla. Yo no sabría deciros si es mejor o peor que otras películas sobre hermanos amantes que os hemos presentado, por lo que os animo a verla.
Luke Savage
Protagonizada por los hermanos en la vida real Luke y Chad Savage, producida por los estudios All words video, y editada en 1999, viene una ser una de esas películas del tipo 'salida del armario'; por lo menos para uno de sus protagonistas. El título de la película Two Brothers: a Savage Night es  mucho más que un juego de palabras. Al apellido de los hermanos protagonistas, Savage,  se le suma el significado de la voz inglesa savage: salvaje, feroz, y hasta primitivo... Esto ya da una idea de lo que van ustedes a ver. Aún así, el flojo argumento gira en torno a Chad, el rebelde jovencito que por llevar una vida ciertamente un tanto descontrolada, es enviado, muy a su pesar,  a pasar una temporada en casa de su hermano mayor, Luke, a ver si este logra enderezarle... Lo que se sucede es que en un momento dado de la trama se intercambiarán los papeles..

Chad Savage
Pero hay esta película escenas interesantes, como la de un trío filmado desde ángulos imposibles, y mucha pasión reprimida, pasión que se desatará a medida que avance la trama centrándose únicamente en la relación entre los dos hermanos.
Dirige Will Astor, nombre totalmente desconocido para mi.
Espero les guste sinmaníacamente.






sábado, 21 de junio de 2014

Papá jardinero se folla a un surfero.

Papá jardinero se folla a un surfero.


 

Fin de semana a solas (parte II) -Relato

Hace cosa de un mes y medio recibí en mi correo un relato titulado Fin de semana a solas, el cual podéis leer aquí.
En dicho correo, su autor me pedía que me leyera su trabajo, y muy amablemente me daba permiso para editarlo y corregirlo a mi antojo. Este chico, que nos escribió desde las islas Baleares (España) hasta añadió que si el relato no encajaba en el blog, pues que me olvidara de él, pero que lo leyera de todos modos. La verdad es que ese Fin de semana a solas no planteó nada nuevo, como en muchos otros relatos, que no se hubiera escrito ya. Salvo una cosa: la frescura con la que estaba escrito.
Su autor, muy consciente de ello, se ha atrevido ahora con lo que nadie antes se había atrevido jamás: las consecuencias, el day after, de ese primer acto sexual con un hombre que es tu propio padre. Ignoro si ha resuelto bien o no el reto, escrito en esta segunda parte de su relato original. Pero sólo por intentarlo merece mis respetos.
Confío en que los vuestros también.
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Desayunábamos casi sin pronunciar palabra: yo estaba atento a mis tostadas con mantequilla y mi padre tomaba un café. Podía ser perfectamente un desayuno normal y corriente en la cocina de mi familia, pero no era así: mi padre se hallaba desnudo comiendo frente a mí y yo en calzoncillos, avergonzado, y naufragando en un mar de dudas. ¿Quién iba a pensar que unas vacaciones para mi madre me iban a unir tanto a él? Y lo más irónico de todo, es que yo no buscaba una relación tan íntima con mi padre, sino un poco más de atención por su parte. Desde que le confesé mi homosexualidad mi padre se mostró más frío conmigo. Yo pensé que era algo normal, puesto que mi padre es el típico macho que detesta a los gays aunque diga que los tolera. Le conocía a la perfección. Entonces, si tan machito era ¿por qué lo hicimos ayer por la noche?
- O te comes o las tostadas se te enfriarán – sentenció mi padre dándose cuenta de que yo no comía. ¿Tienes pensado hacer algo hoy?
- He quedado con mis amigos a las doce para salir a comer fuera -respondí yo como en una letanía. Y mostrando un cierto sentido de responsabilidad hogareña, la propia de una organizada ama de casa, al punto añadí:
- No te preocupes, dejaré la comida hecha y tengo dinero para comer por ahí. ¿Y tú, harás algo? -pregunté por cortesía. En realidad no me importaba lo que hiciese mi padre.
- Iré un rato a casa de tu tío y comeré allí, así que no te preocupes por la comida.
Sobre las once de la mañana decidí alistarme para irme. Con mi ropa bajo el brazo me dirigí al baño para ducharme. Me desnudé, probé el agua antes de meterme y me di una ducha que no destacó por su tranquilidad. Salí, y mientras me secaba, la grave voz de mi padre sonó pidiendo pasar al baño a ducharse. Me coloqué la toalla en la cintura y le dejé pasar. Él se metió en la ducha y yo me afeitaba – no me gustaba tener barba-. La mampara de mi ducha era totalmente transparente, por lo que a través del espejo veía como mi padre se duchaba sin prisas. Verle desnudo otra vez me recordó la noche que pasamos y me ruboricé, aún así no dejé de mirarle: estaba de espaldas hacia mí, mostrándome su pelo mojado cayendo por su espalda no muy peluda, que acababa en un culo robusto y para nada caído. Me arrepentí de no haberlo tocado aquella noche. Ducharse delante de mí nunca le supuso ningún problema a mi padre, pero aquella mañana, cuando por fin se dio la vuelta, inevitablemente posé mis ojos sobre su miembro viril y se me antojó un poco más levantado de lo normal. ¡Oh la polla de mi padre! pensé en medio de un escalofrío. Tuve que hacer un esfuerzo para contenerme mientras me hervía la sangre. Salí del baño atropelladamente y me fui con mis amigos.
En una conocida hamburguesería de la ciudad, éramos siete amigos apretujados en una mesa repleta de vasos hechos con parafina, sobrecitos de plástico de color rojo, y de grasientos envases de cartón. La gente charlaba, se contaba sus vivencias y se reía de sus ocurrencias. Yo, sin embargo, era incapaz de divertirme sabiendo que la relación con mi padre había dado un vuelco total: me había tirado a mi padre y eso probablemente me traería muchos problemas, porqué él era un hombre casado, mayor y se trataba de mi propio padre. Ya no podría mirarle con los mismos ojos. Ya no le vería como a mi padre, sino como a aquél hombre que me sedujo la noche que no estaba mi madre en casa. Debo confesar, no obstante, que aunque me pareciera algo totalmente inadmisible, follar con mi padre fue tan intenso que me provocó una confluencia de sentimientos: mi cabeza decía que era incorrecto, pero mi bragueta me lanzaba directamente a su boca. 
Una vez en casa aproveché para dormir la siesta. Pasaron un par de horas y me desperté con el brutal sonido de un portazo. Me levanté sobresaltado y corrí hacia el fondo del pasillo, donde se vislumbraba la figura de un hombre avanzando sin camiseta hacia mí. 
- Te he despertado – afirmó, más que preguntó aquel hombre. Ya iba siendo hora de todos modos. Son las seis de la tarde y tú durmiendo… Yo he llegado hace media hora. Tu tío ha preguntado por ti y me ha dicho que te pases a verlo un día de estos cuando puedas; no tiene prisa. Él está solo desde que su mujer lo dejó por otro, así que tenemos que hacer lo posible para que esté animado. ¿Qué tal tu comida hoy? 
- Si papá -balbuceé medio aún medio dormido- le iré a ver la semana que viene y estaré con él. Mí comida bien, sin novedades. 
La conversación en medio del pasillo resultaba ridícula, por lo que la continuamos en el salón, con la tele encendida. Es sabido que en los hogares españoles no se conversa como es debido si no está prendido el televisor. Así, él tumbado en un sofá y yo sentado en el otro, mi padre montaba largos monólogos a los que yo respondía con frases cortas y necesarias. 
- Te noto distante hijo. Nunca has sido muy hablador conmigo pero hoy es peor… Bueno, sospecho que sé por qué debe ser... 
Pausa 
- A decir verdad yo también estoy algo avergonzado -continuó mi progenitor- Nunca pensé que tú y yo… Nueva pausa. 
- Con tu madre es casi imposible por su depresión y todo eso. Ella no se deja tocar ni quiere que la toque... 
Tercera pausa. 
Esta vez fue un momento en el que alarmado, asumí dos cosas: mi padre, en un intento de justificación que yo no le había pedido, me estaba contando su vida sexual, asunto que ciertamente, ni me interesaba ni yo tenía por qué saber. La otra cosa, harto evidente, fue que mi padre, de pronto, se había convertido en un especialista en comenzar las frases para luego no terminarlas. 

- El día de ayer fue para mi uno de los más excitantes desde hace mucho tiempo -continuó- Pillarte haciéndote una paja a escondidas, ver la película contigo y luego hacerlo juntos me pareció irresistible. 
- Entonces, ¿estás arrepentido papá? - pregunté yo algo inquieto. 
- En absoluto – sentenció él. Sabes que la homosexualidad es una cosa que no tolero lo suficiente, pero contigo es diferente. Me siento a gusto contigo. Lo de ayer lo tengo guardado como un recuerdo precioso de nuestra relación. Algo especial entre padre e hijo. 
Cuando terminó de pronunciar esas palabras, fijó sus ojos en los míos y entonces sucedió algo muy extraño: yo me vi reflejado en él, como si me estuviera contemplando en un espejo mágico que me devolvía una imagen de mi mismo con unos cuantos años más a cuestas y un saco repleto de experiencias vividas por el camino de la vida... Si ése que ahora me miraba, era yo mismo, la pregunta que quedaba en el aire me causaba terror formularla, porque la respuesta certera a la misma me haría perder la chaveta. Y sólo me atreví a componerla mentalmente: ¿era mi padre homosexual o tan homosexual como yo? Y si lo era, tan machito él, atrapado en su propio armario, ¿se justificaba así su poca o nula tolerancia hacia el mundo gay? Aunque mi vida hubiera dependido de ello, nunca me hubiera atrevido a formularle esas cuestiones cara a cara. 
- ¿Tú qué opinas? 
Su voz me llegó como las voces lejanas y llenas de interferencias de una estación de radio en onda corta, devolviéndome de nuevo a la realidad. 
- Sé sincero Dieguito, y no te preocupes -dijo él. 
- Papá, lo de anoche estuvo muy mal -sentencié sorpendido de oirme decir esas palabras- Eres mi padre y yo soy tu hijo. Hacerlo contigo no era lo que tenía planeado. ¿Y si lo descubre mamá o Ramón? No me gustaría saber cómo reaccionarían. 
No podía creerme lo que le acababa de decir: de repente pareció preocuparme más bien una cuestión práctica; es decir, que no nos descubriera nadie, que no un asunto de tipo ético, sobre el que flotaba una sola palabra: incesto. En ambos casos había algo en peligro: el bien de nuestra familia.
- Yo lo he pensado eso también -respondió mi padre- y has de saber que por mi parte nadie lo sabrá y espero lo mismo por parte de la tuya. Y si lo que quieres es que no se repita, por mi de acuerdo. Solo diré que el polvo que pegamos anoche me puso muchísimo. Es más, me sigue poniendo

Como para ilustrar sus palabras, mi padre se sacó la polla de sus pantalones y me la volvió a enseñar. Estaba tan levantada y parecía tan dura como lo estaba anoche y me la mostraba tranquilamente, como si fuera lo más normal del mundo. A esas alturas de la jugada, lo tuve muy claro, y obviando todas las preguntas y dudas que me acecharon momentos atrás supe que quería repetirlo; quería volver a tirármelo, porque ese hombre que era mi propio padre, me había dado una noche increíble de placer como no me dio ninguno de mis amantes, novios o quien fuese. ¿Y si una noche así nunca se volvía a repetir? Acto seguido mi padre hizo algo que aún reafirmó mi deseo por él: se la sacudió un par de veces, y simuló estar haciéndose un pajote y la volvió a guardar en sus pantalones no sin ciertas dificultades, pues era tan grande que apenas le cabía en el bóxer. Pero no sucedió nada especial, salvo la vuelta a la rutina de una vaga conversación en un salón con la tele prendida. Pasaron un par de horas y mi padre tuvo la idea de pedir algo de comer. Llamamos a un restaurante de comida rápida y pedimos comida para tres personas porque teníamos hambre . Cuando más tarde recibí la comida vi que habían incluido tres litros de cerveza de regalo. 
- ¡Ostia, sí que nos han traído birra. No me la acabaré yo solo ni de coña! -exclamó él viendo todo ese festival 
- No te preocupes papá, la guardaremos o me la beberé contigo. 
- ¿Tú? ¡Si eres un niño! No creo que aguantes tanta cerveza. 
- ¿Me estás retando? 
La conversación se desarrolló entre risas mientras poníamos la mesa. Se me ocurrió que ésa sería la última cena en el salón viendo la tele; antes de que volvieran mamá y mi hermano... Fue una cena un tanto vulgar pero barata, y acompañada de cerveza gratis. Nos bebimos una botella cenando y dos mientras veíamos la absurda programación de la tele: la Esteban, la Benito, los Mohedano, la criada de la Pantoja, el chófer del futbolista que tenía mil amantes, o las plumas de Jorge Javier dosificadas sabiamente en aquel circo televisivo, en el que la alternativa era una película americana de los buenos contra los malos en un canal, o un festival folklórico en el otro, por no mencionar el teletienda... Interrumpiendo el discurso atropellado de la Estaban que contaba a media España, mostrando su rostro desfigurado, como su marido, el camarero de terrazas de Madrid, ya se había recuperado de su depresión, y de las drogas, y de todas las amantes que había tenido, le pregunté a mi padre: 
- ¿No te sube la cerveza, papá? Ahora nuevamente en tumbado en el sofá, vestido sólo con sus bóxer, parecía algo ausente. No cabía culpar sólo a la Esteban, cuyo discurso sin sentido, únicamente sostenido a golpe de talonario en aquel circo de la tele, solía provocar ese tipo de sensaciones. ¿La comida barata? ¿La ingesta de tanta cerveza? 
- Para nada Dieguito, estoy perfectamente -contestó. Llevo bebiendo desde que tenía tu edad y nunca me ha subido a la cabeza. 
Hablamos durante horas mientras veíamos la tele. Sobre las once llamó mi madre y mi padre habló con ella un rato. Yo, que tenía un poco de sueño, quizás algo atontado por la cerveza, me marché a mi cuarto a relajarme. Le di un beso a mi padre antes de irme y atravesé el pasillo hasta mi habitación. Me había pasado toda la noche contemplando el bulto de mi padre y ahora, casi desnudo y metido en mi cama, me entraron ganas de masturbarme pensando en lo que mi padre me hizo la noche anterior. Mi polla se levantó sola, me quité los calzoncillos y empecé a moverla suavemente durante un rato. No me llegué a correr porqué mi padre me sorprendió entrando y encendiendo la luz. Me hice el dormido pensando en que así se iría, pero al revés: entró en la habitación, se acercó a mí y me besó en los labios. Pensando que estaba dormido me susurró al oído: 
- Aunque tú no quieras hacerlo nunca más ya no podré olvidar el roce de tu suave piel en aquella noche que los dos estrechamos nuestros lazos. Te quiero, mi Dieguito. 
El beso y las tiernas palabras de mi padre consiguieron ponerme el corazón a mil por hora. Mi padre me acababa de decir que me quería y no solamente como a un hijo. A pesar de que me había prometido por el bien de nuestra familia no repetir lo ocurrido la noche anterior, después de oir sus palabras me pareció que las cosas habían cambiado: mis sentimientos hacia él habían cambiado y los suyos hacia mí también. 
Me levanté de la cama, me puse los calzoncillos intentando que la erección agravada por la aparición de mi padre fuese ocultada lo mejor posible, y me dirigí hacia el pasillo. Estaba totalmente oscuro y solo lo alumbraba el pequeño haz de luz que salía de la puerta entreabierta del baño de su recamara. Me acerqué a ella para ver qué hacía. Llevaba puesto el bóxer y estaba apoyado en el lavabo, bebiendo agua directamente del grifo con la cara colorada debido a la embriaguez. Cuando se reincorporó, pude ver con absoluta claridad su polla dura luchando por salir del estrecho bóxer. Yo como un perfecto voyeur me acariciaba mi virilidad por encima de mis calzoncillos contemplando absorto como mi padre se buscaba en el espejo y se acariciaba su musculoso cuerpo. 
En unos instantes, mi padre abrió el grifo, se desnudó, entró y se sentó en el plato de ducha mientras le caía el agua. Su ducha era muy vieja y no tenía ni mampara, por lo que pudo estirarse sin ningún problema. Las piernas le salían de la ducha; se apoyaba en la pared con la espalda para no resbalarse. Entré. 
- ¿Se puede? Vengo a mear – dije avergonzado pero con un tono ardiente. 
- Pasa, pasa. Me estoy tirando agua por encima. Sí que me ha subido la cerveza de antes, sí… hacía mucho que no bebía tanto, vas a tener que perdonarme. 
- Papá, tranquilo. Yo estoy también algo mareado por lo de las cervezas. Si te vas a poner mejor con agua, dúchate . 
Oriné mucha cerveza. 
La taza del excusado se hallaba al lado del lavabo, y enfrente de la ducha, por lo que mi padre no me vio la erección. Tiré de la cadena y me di la vuelta hacia la ducha guardándome la polla aún un poco dura. Le miré: su cara, su pecho, sus grandes brazos y piernas y su enorme pollón, ahora más relajado que antes me devolvieron la imagen de un hombre maduro, agotado por la ingesta de demasiada cerveza. 
Le sonreí y me fui. Antes de salir por la puerta me llamó. 
-¡Dieguito, cariño, ayúdame a salir! -exclamó. Me he sentado y dudo que pueda levantarme solo – me dijo. 
Representando a la perfección el papel de hijo obediente, levanté a mi padre con fuerza, agarré una toalla de un taburete cercano y se la puse por encima. Me pidió que le secase un poco y yo lo hice sin pronunciar palabra. A medida que le secaba su cuerpo le oía respirar con intensidad y yo me acerqué más a él, hasta que al estar yo de rodillas, secándole las piernas me apoyé en él. Se colgó de mi cuello y lo llevé hacia su cama. Me senté con él en la cama y se echó. Yo seguía sentado. 
- Aquí he pasado uno de los momentos más tiernos del mundo con una persona que siempre he querido más que a nadie en el mundo. Puede que no fuera lo más honorable, ni fuera lo más adecuado, pero fue el gesto que buscaba de él, un gesto que me demostrase que me quería. 
Parecía que divagaba. O ¿estaba siendo sincero?
- No hace falta que sigas, papá, he oído todo lo que me has dicho en mi habitación. Para mí ha sido lo más maravilloso que he hecho contigo. Yo también te quiero, papá. 
Ya estaba dicho: que se abriesen ahora las compuertas del Cielo si era necesario...
Tras oír mis palabras, mi padre me besó violentamente. Su lengua abordó mi boca dejándome casi sin respiración. La gran mano de mi padre se introdujo dentro de mis calzoncillos y me agarró el rabo para empezar a sobarlo.
- No sé qué le habrás hecho a tu padre para que le vuelva loco una polla como la tuya, Dieguito. – dijo mi padre dándome besos por el pecho. 
- Yo sí que no sé cómo he llegado a sentir esto por ti, papá - le contesté, dejándome hacer. 
Nos tumbamos sobre la cama y de pronto compusimos un jugoso 69. Intentar meterme la polla de mi padre en la boca – veintidós centímetros y muy gruesa – era algo delicioso para mí, y hacerlo mientras él intentaba comerse la mía también era el doble de placentero. A medida que la tensión crecía, mi padre me agarraba de la cabeza para empujarme hacia abajo y que le comiera la polla hasta el fondo, clavada en mi garganta. Cuando lo hice, él dejó automáticamente de chuparme, pero sus gemidos de placer me confirmaron que él estaba disfrutando de mis quehaceres amatorios, casi tanto como yo con los suyos.
-Subete encima de mi, hijo, que vas a cabalgarme – me ordenó.
Subí, me empalé sobre él, y metí en mis entrañas la polla de mi padre sin lubricante alguno. Después empecé a moverme rítmicamente sobre aquel tronco de carne. Desde un punto de vista práctico a través de mis movimientos, le estaba masturbando con las paredes de mi recto.
- ¡Buf, Dieguito, sigue así! ¡Sigue así! -exclamó extasiado.
Me movía rítmicamente sobre sus caderas, y su verga estaba toda dentro de mi . Pasados unos minutos, me tumbó en la cama y como la noche anterior, me folló con mucha fuerza. La polla de mi padre me abría el culo con mucha rapidez y él me sacudía contra la pared haciendo que el cabecero de la cama volviese a dar fuertes golpes y me asía por la cintura, que iba apretando conforme su libido y su testosterona se desataban. En algunas ocasiones me pellizcaba los pezones y yo me centraba en pajearme lentamente para correrme con él, llegado el caso, aunque su cara de placer hiciese que lo gozara aún más. A pesar de que mi padre era más bajo que yo, en un momento dado fue capaz de levantarse de la cama, cogerme de las piernas y colgarme de su cuello, haciendo así que mi culo quedase más abierto para sus folladas. Le daba fuertes besos en el cuello, a lo cual reaccionaba con placenteros gemidos, y me dejaba llevar por él y por su masculinidad. 

- ¡Joder, hijo! ¡Vas a conseguir que me corra si no paro! – exclamó entre susurros y gemidos. 
- ¡Sí, papá! ¡Córrete dentro de mí, por favor! 
Ahora recuerdo que me tumbó en el borde de la cama y él, estando de pie, empezó a metérmela y sacármela con fuerza. Lo hacía bien hasta el fondo y notaba la presión del capullo de mi su verga en mi interior. Entre sonoros orgasmos noté los lechazos de mi padre brotar por dentro de mi y, aunque ya se había corrido, siguió follándome aún manteniendo la dureza de su miembro. Claramente revivo el momento en que acariciándome la polla, me pajeó durante unos segundos y mi leche salió disparada hacia mi pecho. No paró de follarme ni dejó de pajearme hasta que me corrí con un grito, pero sólo disminuyó su ritmo hasta que cayó rendido sobre mí. Nos besamos durante unos minutos y luego nos quedamos dormidos desnudos, como la noche anterior habíamos hecho esta vez abrazados.
A las nueve de la mañana estuvimos despiertos y volvimos a desayunar juntos, cogidos de la mano y desnudos, al igual que el día anterior. Mamá iba a llegar en tres horas y debíamos prepararnos. Sugirió mi padre que nos duchásemos juntos antes de que viniera. Nos mirábamos y seguro que ambos pensamos que posiblemente ese fuera el último momento que pasaríamos juntos así, antes de volver a la normalidad. Entonces lo volvimos a hacer bajo la ducha, apasionadamente, sin darnos muy prisa.
Sobre las doce de la mañana llegaron mi madre y mi hermano. Llegaron y la mesa estaba puesta y con la comida servida. Fue la primera y última vez que tuve ocasión de hacerlo con mi padre, aunque a veces tenemos pequeños encuentros, como cuando le observo en la ducha o cuando mi padre viene a despedirse de mí por las noches y nos besamos. Cuando lo hace por las noches a veces le enseño mi polla erecta y le digo que me voy a tocar pensando en lo que hicimos aquel fin de semana; él, generoso, empieza a tocármela antes de irse a su cuarto.

FIN.
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Gracias.




lunes, 16 de junio de 2014

The backyard (El patio trasero) -Por Rolando Mérida

Gloria, joy, hapiness y satisfacción. Vuelve Rolando Mérida.
Y regresa desde el patio de atrás, pero lo hace...



Ya sabéis que el señor Mérida publica y ha publicado gran parte de su trabajo en la revista Handjobs Magazine. Además, en un claro guiño al público latino que le sigue, su trabajo se pública en formato bilingüe, con traducciones al español. De este modo el lector hispanohablante que le sigue y que no domina el inglés, no pierda detalle.
Así que allá vamos.








 Special thanks to:
A Kafkiano. Por sus maravillosos blogs; sin duda fuentes de inspiración.
I love the gay comics
I love the gay comics 2
y
I love the gay comics 3

domingo, 15 de junio de 2014

Mi Cuñado

The Ax Master

The Ax Master
The Ax Master o leasé mejor The Ass Master -cuya traducción os la dejo a vosotros- es un vintage de 1977 de la productora Falcon Studios. La historia tras este corto es la misma que la de otras producciones de la época: estrenada primero en los cines porno de aquellos años,  todo el montaje se hizo popular primero en papel, a través de revistas u otras publicaciones X del momento, y algunos años después, cuando los vídeo reproductores domésticos se hicieron tan populares (e imprescindibles, como hoy lo es una computadora en nuestros hogares) triunfó en formato de cinta de vídeo -¿alguien las recuerda, en Beta o Vhs?-

The Ax Master, portada
Cuenta con tres estrellas exclusivas de Falcon Studios de la época, como lo fueron Don Talon, Skip Wilson y Jeff Carsen. La historia, pese a su erótico arranque, resulta ser bastante ambigua: temprano en la mañana, un hombre maduro -Don Talon- emerge de su tienda de campaña con un hacha al hombro. La acción se sitúa en un claro del bosque, y estamos pues ante un experiencia de campamento o de camping. Y mientras Don Talon, cargado con su hacha y ya en el exterior de la tienda se dedica a cortar leña con la que hacer un fuego para calentar el café de la mañana, dentro de la tienda está sucediendo algo: dos muchachos que han pasado la noche cada uno en su saco de dormir, Skip Wilson -el rubito- y Jeff Carsen -el morenito- ahora solos y en la cálida intimidad de la tienda de campaña, juntan sus cuerpos desatando su ardiente pasión y deseo del uno hacia el otro. Todo parece ir bien, hasta que de pronto, son sorpendidos por nuestro apuesto y formido leñador, el señor Don Talon. Su rostro aparentemente airado, no es más que una anticipación de lo que viene después. Como dije más arriba, estáa historia fue contada en fotografías que aparecieron en una revista de Falcon Studios, con el mismo título, The Ax Master, presentando a la estrella del momento, Don Talon. Pese a la breve narración que acompañaba a las fotografías, en ningún momento se aclara cual es la relación y/o parentesco entre los tres protagonistas, lo cual aún añade más morbo a la situación porque así, en un guiño al lector, este ya tenía vía libra para imaginarse cualquier cosa... 


Entre 1981 y 1984 este corto verá por fin la luz por primera vez en formato de vídeo, apareciendo en diversas compilaciones o refritos de Falcon Studios, en un momento muy claro, como antes apunté, en el que los video magnetófonos o reproductores de vídeo domésticos se hicieron, por fin populares, y fueron una enorme fuente de ingresos para los estudios que producían pornografía. Curiosamente una de las compilaciones en donde aparece, lleva por título Bareback, do it for daddy/Daddy fill my hole, sin que ninguno de los otros vídeos que integran la compilación tenga nada que ver con alusión alguna al amor filial. Aquí la palabra daddy es más bien usada para referirse al hombre maduro que tiene relaciones con hombres más jóvenes...

En cualquier caso, el montaje de este corto, es tal cual como se filmó en aquellos finales años 70. Sin duda este corto sería catalogado como un falso filme mudo o sin sonido. Me explico: todos los diálogos son substituidos por dos cosas típicas del cine mudo que son, a saber, la sobreactuación de los actores y una música terrible y completamente alejada en su estilo de lo que el espectador está viendo... Sospecho que la razón de hacer porno de esta manera, especialmente porno gay, era para que el espectador  fijara toda su atención  en la pantalla del cine donde se proyectaba el film y que ni siquiera se distrajera un ápice en cuanto su vecino comenzara a sobarlo. Digo yo.
Recordad que hasta entonces, los canales de distribución de películas porno, eran los cines, los cuales fueron sucumbiendo con el auge de las cintas de vídeo, y que estás desaparecieron, entre otras cosas, con la globalización de internet.

Don Talon, penetra a Skip Wilson, mientras 
Jeff Carsen contempla la escena.
Como apunte final, para los seguidores más veteranos del blog, este vídeo es un repost. Lo subí en el primer año de vida de Sin Manías pero al poco desapareció. 
Ahora lo disfrutamos todos juntos.








viernes, 6 de junio de 2014

Pajote maduro 'on-line'

Hombre maduro, 50 años aproximadamente. Está solo en su habitación de hotel. Aburrido y caliente con un portátil y una webcam.
¿Qué cabe esperar? ¿Qué llame a un joven gigoló ?
Algo más barato y raro. Un pajote online.
Sin sonido


 

lunes, 2 de junio de 2014

Grupal


¿Familia? Es decir. ¿Todos los hombres de la familia?
¿Os imagináis la escena? 
Que yo sepa no se ha filmado aún. No existe. Ni siquiera Joe Gage, nuestro director fetiche, ha ido tan lejos.
Por eso cuando vi este vídeo por primera vez ya me sospeché que no era real ni de coña, pero tampoco era ficción de peli porno. ¿O si? Sólo era un título añadido para presentar el vídeo.¿Son hermanos los chavales? Y el resto, ¿son parientes?
Pues ni idea. 
Y precisamente esa es la razón por lo que casi nunca ponemos vídeos de  amateurs: no tanto por  la mala calidad de los mismos como por la falta de información.
Pero aún así...










domingo, 1 de junio de 2014

Stepfather's Secret (Part 3) - Mechanical issues

Dick Carber y Scott Harbor
Nueva entrega de las andanzas de este caliente y maduro cabeza de familia,  Dick Carber, junto a uno de sus hijastros, el fornido y primerizo en el mundo del porno, Scott Harbor.
¿Qué tal andas de mecánica? ¿Algún problema?


Nuevo código de incrustado, gentileza de Herron Hedrry.