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sábado, 29 de noviembre de 2014

Jugando al Poker con papá y sus amigos (ANIMAN)

Anoche viendo el vídeo de Animan que subió el talentosísimo creador de este blog, encontré este otro. No se si lo tenían visto pero yo me caí de espaldas. Muy bueno.  Extrañaba ver nuevo material de este hombre, que realmente es un precursor. En este caso, un hombre está con sus amigos jugando al póker y su mujer lo llama para informarle que está atrasada y que llegará tarde del aeropuerto. Entonces aparece el hijo del dueño de casa y le dice a sus amigos, si no les molesta, que éste se quede con ellos a jugar a las cartas. Cuando el juego se torne aburrido y resulta ganador el hijo les dice que a él "le deben", y no habla de dinero. Entonces empiezan a jugar al Strip Póker y los "obliga" a tener sexo entre ellos y se los termina follando (si, lo digo en "español") jajaj!. Y sin comentar nada, como algo natural, el hijo se folla (coge en Argentina) al padre. Pero cuando se dan cuenta de que las cartas estaban marcadas y había hecho trampa deciden "castigarlo" follándose todos al pequeño (no tan pequeño) y a su amigo, que de la nada aparece vestido de botones y no se entiende bien de dónde sale. 
No se lo pierdan. Que lo disfruten.

 

jueves, 27 de noviembre de 2014

On the make, by Animan.

On the make! The sex-crazed american male! -tracucción propuesta Promiscuidad, macho americano loco por el sexo- es un corto de Animan. Buscando en Google sobre este autor, me doy cuenta que casi todas mis referencias sobre él, por el momento, han desaparecido. También de Sin Manías. Teníamos 5 entradas -de las cuales 3 eran vídeos- que se esfumaron sin dejar ni rastro. Ahora que os presento este vídeo, voy a tratar de repescar esas 3 bajas.
Mientras tanto, y para meternos en harina, estas cartoons -dibujitos animados- de Animan le hacen un guiño a un momento muy concreto de la historia y sociedad estadounidense: los años 50.  Este periodo en concreto, siempre se ha presentado al público como si se tratara de una década ídilica para vivir, en la que todo es maravilloso, fantástico, genial y moderno; las familias de clase baja progresan a clase media, con sus en casitas con jardín adosado idénticas otras miles de millones esparcidas por todo el país (es el fenómeno urbanístico llamado suburbanización que afectó a todas las ciudades, especialmente las del sur y medio-oeste) En este contexto, los personajes de Animan son extremadamente felices y están absolutamente encantados de haberse conocido a si mismos. ¡Hasta los tonos pasteles de estos dibujos aumentan y exageran esa felicidad extrema en la que la vida se vive asegurada y sin temores al futuro! 

Pero la realidad era otra bien distinta. En los Estados Unidos, potencia vencedora en la contienda de la Segunda Guerra Mundial,  no había una clase media tan solvente, más bien todo lo contrario, y los temores a un futuro incierto y sombrío se harían realidad por causa de la guerra fría. La segregación racial, la inmigración, sueldos bajos que convertían ese deseo de una casa adosada con jardín en un sueño imposible, entre otros muchos factores, terminaron añadiendo tintes sombríos a esa no tan idílica década. De nuevo la analogía salta a la palestra entre lo que se quiere aparentar -Aninan nos lo presenta siempre como el cabeza de familia, un profesor, un militar o un héroe imaginario, tipo superman;  hombre robusto y seguro de si mismo, que no decae ante la adversidad y es ejemplo a seguir por sus vástagos o alumnos- y lo que en realidad se esconde: un hombre condenado a vivir en secreto su sexualidad, en ocasiones un personaje incestuoso, en otras simplemente ávido de sexo. Son, como podéis comprender, emociones, deseos y sentimientos que se dan de bofetadas con esa idílica felicidad vendida al mundo como modelo de sociedad.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Tiempo a solas. Padre e hijo 1. - A solas en el campo (Relato)

Interesante punto de partida en este relato que nos ha enviado, desde Argentina, un seguidor del blog. Cruzar la línea por amor a tu propio hijo, tras años de sequía afectiva. Cruzarla por amor.
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Mi nombre es Raul, tengo 45 años y soy correntino. 
Estuve casado por 16 años y hacia el final del matrimonio ya no nos podíamos ni ver con mi ex. El dinero nunca fue un problema ya que ambos somos dueños de grandes campos, por lo que al final sólo fue el desgaste de los años. El lado positivo es que habíamos criado un buen hijo, Maxi, que nunca nos trajo problemas a sus 16 años de edad. Luego del divorcio, decidí mudarme al campo. En ese lugar, alejado de la ciudad, tengo una casa modesta, aunque grande, y vivo tranquilo sin ninguna molestia. Incluso mis amigos me vienen a visitar y se quedan unos días cuando están hartos del cemento. En una oportunidad, un amigo del trabajo con quien habíamos compartido muchos años, Marcelo, fue a pasar un fin de semana largo con Luis, su hijo más grande. Nunca pregunté las edades, pero supongo que Marce es de mi edad y Lucho no superará los 20. Lo bueno de tener una casa tan grande y en el medio del monte es que cada uno hace su vida tranquilo y solo nos vemos para las comidas y tomar vino.
Una de las noches no podía dormir de lo pesado que me había caído el asado, asi que salí a dar unas vueltas para despejar la cabeza. Al llegar al piso del medio, escuché un ruido y al acercarme no quería creer lo que escuchaba. ¿Estaban teniendo relaciones? Una serie de gemidos me lo confirmó. No sabía qué hacer, así que regresé a mi habitación y traté de dormir, aunque fue imposible. Al día siguiente no pude evitar sentirme raro, pero extremadamente curioso. A la mañana temprano fuimos al río con Marce mientras Lucho dormía. Yo estaba corto de palabras así que nos tiramos a la orilla bajo el sol para tostar un poco el cuerpo.
- No te vendría mal pasarte la afeitadora- me dice mi amigo. 
- Nunca, nací peludo y así voy a seguir 
- Está bien, lo acepto, igual te reconozco que tenés muy buen físico, lástima la pancita de asado y vino. 
- Sí, bueno, no me molesta tampoco y a mi edad no me interesa matarme en el gimnasio. 
Después quedamos en silencio. Tenía muchas ganas de preguntarle sobre lo que había escuchado la noche anterior. Lo pensé mil veces y al final dejé salir: 
- Anoche pasé caminando por tu pieza 
- Imagino que escuchaste algo, no? 
- Sí, no te lo voy a negar 
- Sí, me imaginé que era algo que podía pasar, aunque me confié del tamaño de tu casa. La verdad no tengo nada que ocultarte. Estaba teniendo relaciones con Lucho. 
- ¿Y así nomás me lo decís? 
- ¿Querés que sienta culpa? En absoluto, es la mayor expresión de amor que le puedo dar a ese chico. Estamos hechos el uno para el otro. El me buscó hace unos años cuando estábamos solos, y la verdad, si bien fue muy raro en un principio, terminó siendo una de las mejores experiencias de mi vida. 
- No soy quién para juzgarte, no sabía que eran gays
- No creo que lo seamos. Simplemente disfrutamos el uno del otro. El tiene su novia y yo estoy casado. ¿Y vos? ¿Hace cuánto no haces nada? 
- Yo ya me acostumbré a estar solo, y a mi mano derecha. Imagínate que tomaría mucho trabajo traer a una mujer hasta acá y no tengo ganas de pagar por sexo. 
- ¡Qué tristeza! -exclamó Lucho al final- Deberías buscar una solución a eso, la vida pasa una sola vez. 
Después de esa declaración no pude evitar empezar a sentir que tenía razón, que tenía que empezar a relajarme. Sin embargo, no pude evitar rechazar lo que él decía respecto a su hijo. Eso que ellos hacían no estaba bien. Ni tampoco era lógico.
El caso es que el año pasó volando. El verano llegó rápido pero yo no tendría vacaciones hasta entrado el otoño, ya que trabajo en una agencia de viajes. Maxi iba a ir a casa cuando pasaran las fiestas así que tenía que tener todo listo para que se sienta cómodo. El norte argentino es extremadamente caluroso. Es imposible no terminar con la camisa empapada al volver de trabajar. Luego de una hora de estar manejando por la ruta, llegaba a casa cansado y con la única intención de tirarme a dormir una siesta. No caí en que ya tenía la casa habitada. Si hay algo que me reconforta, es que cada vez que vuelvo de trabajar, Maxi baja corriendo a abrazarme. Al distar unos 20 cm de mis 1.80, siempre apoya su cachete en mi pecho y eso me hace tremendamente feliz. Ojalá no crezca nunca y yo esté siempre ahí para protegerlo. 
- No, hijo. -me excusé ante su abrazo- Salí que estoy todo traspirado. 
- Bueno, no importa, ¿vamos a comer? 
Después de eso solo nos dedicamos a pasear por el monte a la siesta bajo los árboles para esparcir la cabeza. Del calor que hacía se sacó la remera y me sorprendí de ver como tenía pelos que le salían del ombligo y avanzaban hacia la pelvis: mi hijo está creciendo. Me desprendí la camisa porque no daba más y seguimos caminando. No pude evitar mencionarle a mi hijo lo bien que lucía con ese vello.
-¿Será que voy a ser tan peludo como vos? 
- Seguro, pero vele el lado positivo, no te vas a quedar pelado 
- Sí, pero con el pelo gris como vos 
- Bueno, pero peor es ser pelado. Y además la barba más oscura me disimula bien el pelo, no me cargues. Che Maxi, tengo sueño, me voy a tirar por acá en el pasto a dormir, vos seguí si querés. 
- No te hagas drama, yo también tengo sueño. Me tiro un rato con vos. 
- Para nada. 
Nos dormimos al instante y empecé a tener una pesadilla. Estaba en la pieza y veía como Marcelo abrazaba a Luis por detrás y me miraban. Me invitaban. Cuando me acercaba a la cama era Maxi acostado. La excitación me volvía loco, me temblaba el pecho, las manos. Quería ir hacia él. ¡Lo deseaba tanto! Quería mostrarle cuanto lo amo. Cuidarlo, protegerlo y someterlo. 
Me despierto. 
Miré rápido y él seguía durmiendo en mi pecho, abrazándome. Un poquito de saliva chorreaba de su boca. Había algo que me preocupaba: el deseo no se me había ido.
El resto del día lo dejé solo. No podía dejar de pensar en todo lo que sentía y lo peor de todo es que por dentro no rechazaba la situación, al contrario, me parecía de lo más normal.
Al cabo de unos días se me acercó y me preguntó si me pasaba algo, que me veía distante. Le dije que no ocurría nada, que se quedara tranquilo. La verdad no paraba de pensar en ese sueño que me había dado vuelta el mundo. No se me ocurrió mejor idea que invitar a Marcelo y Luis a pasar un fin de semana en mi casa. Al llegar no pude aguantar mucho tiempo así que le dije a Luis que fuera con Maxi, de modo que Marcelo y yo podíamos charlar. Nos alejamos y nos metimos en una zona del monte donde yo solía ir para evitar que los chicos nos pudieran escuchar. 
- Marce, no te voy a andar con vueltas, estoy muy preocupado. Una tarde, mientras dormíamos la siesta con Maxi, tuve un sueño donde moría de ganas de hacerle el amor y ahora no me puedo sacar esa imagen de la cabeza. 
- No sé por qué, pero me imaginé que esto te iba a pasar después que hablamos. Me parece que la pregunta que tenés que hacerte es si vos sentís que está mal. 
- Si tengo que serte honesto, no, para nada, es lo que más quiero. Quiero hacerle el amor a mi hijo. 
- ¿Y hace cuánto que no tenés relaciones con nadie? 
- ¿Qué tiene que ver? 
- Es un factor más… ¿hace cuánto? 
- Un par de años 
- Te voy a decir esto una vez: déjate llevar. 
- ¿Que me deje llevar? 
- Sí, déjate llevar. No hay forma de que dañes a tu hijo. Sos su padre, ¿quién lo cuidaría mejor? 
- Pero… ¿cómo? No sabría ni como plantearlo. 
- Ya veremos que se puede hacer… por lo pronto, vos tenés que estar relajado y seguro de que lo vas a hacer. 
- No entiendo 
- Claro, más allá de todo, acá se trata de que vos querés enseñarle a hacer el amor a tu hijo y de que es algo que tenés que hacer, por lo que de ahora en más, tenés que pensar que lo vas a hacer sí o sí. 
- Ok 
- Entonces, ¿qué vas a hacer? 
- Le voy a hacer el amor a mi hijo.
Esa noche hicimos un asado. Debo reconocer que estaba mucho más relajado. Ya en mi cabeza no pesaba nada, solo tranquilidad. Tiramos toda la carne al asador y comimos como hacía tiempo. Después de la cena, se me acerca Maxi y me pregunta si podía tomar un poco de vino, a lo que le dije que sí, que estaba en familia. A la hora estábamos todos riéndonos de anécdotas que contábamos Marce y yo. En un momento, en medio de las risas, Marcelo pregunta: 
- ¡Che Maxi! ¿Y ya probaste tener relaciones? 
-¡No, che, todavía no se ha dado! 
- ¡Epa! Y ¿para cuándo entonces? 
- No sé. Estoy esperando a alguien especial 
- Estoy seguro de que puede aparecer en cualquier momento, puede estar en frente de tus ojos 
- ¡De eso estoy seguro! 
De eso estoy seguro. ¿Qué habrá querido decir? ¿Fue una indirecta o mi cabeza interpreta lo que quiere? Decidí no concentrarme en eso y seguir disfrutando de la cena. Las horas pasaron y se hicieron las 4 de la mañana. Estabamos todos ebrios y con el viento de afuera los 30 grados no se sentían. 
- Llegó la hora de irse a dormir para mi- dije. 
- Si nosotros también creo que ya estamos por hoy- dijo Lucho, y al momento ya se había ido. 
- Bueno yo me voy con vos, papá -exclamó Maxi. 
Yo me quedé perplejo. Quería venir a dormir conmigo. Una vez en la escalera y solos le dije. 
- ¿Por qué querés venir a dormir conmigo? 
- No sé, quizás es la borrachera, pero quiero estar con vos 
- Nada me haría más feliz 
El corazón me palpitaba. Sentía que podía decir o hacer cualquier cosa y que nada importaba. ¡Qué bendición es el alcohol! Me acosté con la camisa medio desabrochada y sin los zapatos y Maxi se quedó en calzoncillos. 
- Gracias por dejarme dormir con vos, pa. 
Apoyó su cabeza en mi pecho y me abrazó. Quedó dormido al instante. A los minutos yo ya me estaba durmiendo y Maxi se empezó a poner un poco inquieto. Le acaricié la cabeza y se calmó. Después de un suspiro dijo yo también te deseo tanto, papá. 
Mis oídos no daban crédito a lo que escuchaba. Mi corazón latía a mil por hora. Mi hijo me deseaba. Ya había tomado la decisión de relajarme y dejarme llevar por esa mezcla de sentimientos y calentura irrefrenable. Por lo que empecé a liberar mis ratones e imaginar mil situaciones diferentes de placer. Finalmente, pensé un plan que quería llevar a cabo sí o sí. 
Supuestamente yo me debería haber ido a trabajar ese lunes, pero llamé temprano mientras Maxi dormía y dije que estaba enfermo y que por unos días no iría. Me fui de la casa a pasear y hacer tiempo, para que pensara que él estaba solo en casa.
Como lo sospeché, se levantó cerca del medio día y, como todo buen adolescente, se paseaba desnudo por el frente de la casa y buscaba un lugar nuevo para masturbarse. Un lindo chico, flaco, con unos pelitos en el pecho y uno cordoncito de pelos por debajo del ombligo. Abdominales de deportista joven. Pelo largo hasta la nuca.
Esperé a que se alejara de la casa y entre los árboles me deslicé hasta entrar. Para asegurarme de no arrepentirme me tomé dos vasos de whisky puro para estar completamente desinhibido. Me saqué toda la ropa y me dejé solo el bóxer. Por un segundo me quede parado frente al espejo. Mi vida en el campo me había ensanchado el torax y la verdad se veía bien con los pelos y los brazos grandes. Tenía pancita, pero bueno, viene con la edad. Fui hasta su pieza y con todo abierto, esperé a que subiera nuevamente.
A los minutos volvió y subió las escaleras. Al empujar la puerta se quedo congelado. Yo estaba ahí, sentado con la espalda sobre el respaldo de la cama y las piernas abiertas. Me había estado masajeando mi pene previamente para que estuviera en su máximo tamaño. Después de dos años no tardé mucho en conseguirlo. 
- Papá, ¿qué hacés? 
- ¡Shh, calmate! Hoy tengo algo nuevo para enseñarte. ¿Confiás en mi? 
- ¿Qué? 
- Que si confiás en mi. 
- Si, supongo que si… 
- Bueno, vení. 
Se acercó despacio y se sentó al costado de la cama, en frente mío. Yo le señalé mi sexo en voz alta proclamé: 
- Esto es mi pija. ¡Dale, tocala, te está esperando! 
Mi bóxer estaba a punto de explotar. Los pelos salían por los costados del elástico y del calor que hacía ya estaba todo sudado. 
- ¡Acercate! ¡Olela!- le agarré la cabeza suavemente y lo empujé despacio-… eso es el olor de un hombre 
Maxi no decía nada, pero observé que su tierno pene ya estaba duro. Yo aproveché que estaba en esa zona y empuje la parte delantera del bóxer para abajo y dejé mi miembro al aire. El se quedó observándolo, como aceptándolo. Los dos sudábamos del calor. De un impulso me acerque a su carita y le di un beso. Y el beso se transformo en algo apasionado. Estaba perdiendo los estribos y Maxi se dejaba llevar por mi locura. Empecé a invadir su boca con mi lengua. Le agarre la cabeza y se la empujé para mi pene. Primero le arrastré la cara sobre la ingle peluda y sudorosa. Cuando estaba por probar el sabor del glande, se frenó y me miró. Yo solo asentí y le sonreí. En un segundo empezó a chupar la cabeza de manera desenfrenada. Yo temblaba de placer y gemía desesperadamente. Casi sin pensarlo, lleve una mano a su cola. Note que entre las nalgas estaba lleno de pelos. Me abrí paso y empezar a jugar con su agujero. Estabamos empapados de la transpiración. Yo no podía aguantar más las ganas de unirme a el. Lo separé de mi miembro y lo arrodillé sobre la cama con las dos manos contra la pared. Primero me agaché y empecé a ultrajar ese orificio con mi lengua mientras Maxi gritaba. 
- ¡Gritá, nene, gritá de placer que acá nadie nos escucha!
Sin hablar y temblando de pasión, apoyé mi pija en su cola y empecé a empujar de a poco. Entro casi sin presión. El placer fue instantáneo. Los dos comenzamos a gemir como locos. Cuando me di cuenta que iba a eyacular le di vuelta, me senté en la cama y le hice sentarse a upa de manera que me pudiera ver a la cara. Le empecé a alzar despacio en un principio, pero no tardé mucho tiempo en alzarlo y dejarlo caer.
Cuando ya no dábamos más de excitación, lo levanté y lo di vuelta. Le hice acostarse boca abajo y me acosté encima de él abrazándolo con fuerza. Poseyéndolo, empecé a empujar con fuerza. El placer aumentó y todo era tan fácil con mi cuerpo resbaladizo por el sudor. De un grito empecé a bombear semen adentro de el. Sentía como salían chorros con fuerza de mi pija y descargaban adentro suyo. Aún abrazándolo, le voleteé, y sin sacar mi pija le dejé pajearse acostado encima de mí. Con gemidos fuertes terminó eyaculando semen que chorreaba por su abdomen y caía sobre mi cuerpo. Despacio traté de sacar mi pija y noté como chorreaba semen sobre mi pelvis. Nos quedamos un rato descansando, sin decir ni una palabra, mirando el techo cubiertos de sudor y semen. 
Finalmente había conseguido cumplir mi objetivo, y ahora lo haría todas la veces que quisiera. Pero mi mente y mi pija no pararon ahí, se me ocurrieron más cosas, más planes para llevar a cabo.
Nos levantamos y cada uno fue a darse una ducha. Me vestí y bajé a cocinar el almuerzo. Cuando Maxi terminó de bañarse, bajó desnudo y corriendo me abrazó. 
- ¡Gracias! 
Y se fue corriendo al sillón a ver televisión.
Autor: El Argentino.
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sábado, 22 de noviembre de 2014

Joe Gage's Sex Files, Vol. 6: Ex-Military




Si te gustan los hombres de uniforme, y te gustan además los militares -o ambas cosas- por favor, quédate. Esto va de marines. No de marines haciendo la guerra, sino haciendo otras cosas que quizá te gusten más... Ya lo dijo cierto pacifista, Lennon de apellido y John de nombre: haz el amor y no la guerra. Pero olvidó añadir: y folla más. 
En 2011 Joe Gage captó la idea al vuelo y quiso combinar las tres cosas; es decir, no hacer la guerra, hacer el amor y follar más. Y como ejemplo, un grupo de marines. ¿Quién mejor? Por si esto no fuera suficiente, el portal TLAvideo.com te ofrece más razones para ver este vídeo:
  • Estos marines hacen lo que sea por ayudarse el uno al otro.
  • Joe Gage no defrauda ni con los actores ni con las increíbles escenas de sexo.
  • El ejército será bueno para otras muchas cosas -o no, pero nuestra favorita es que está produciendo cuerpos cincelados para el porno.
Yo añado una más: festival de daddies, para los amantes de los maduritos. Con Colby Keller, John Gingerson, David Chase, Luke Piersol, o Tony Bay, entre otros.
Joe Gage's Sex Files, Vol 6: Ex-Military (Ray Dragon/Mutual Media)
¡Que la disfrutéis!


viernes, 21 de noviembre de 2014

Nick Capra




Y bueno sinmaníacos del mundo mundial, quisiera dedicarme ahora a hablaros de un actor y performer que es muy especial para mi: el señor Nick Capra. Ahí le tenéis, un madurito de... ¡40 años!, cuya sola aparición en pantalla -vestido o desnudo- es capaz de derretir un iceberg
Y hasta dos. Su sola presencia impone, su dulce acento neoyorquino seduce y, su musculoso cuerpo te envuelve en un halo de protección al estilo de un perfecto daddy.  Nick Capra es tierno y amoroso en la cama, cuando el guión lo exige, pero duro, y extremadamente salvaje y agresivo si por ejemplo, la escena tiene ambiente sado... Muy masculino, es uno de esos modelos y actores porno moldeables y todoterreno, con una sorprendente capacidad para adaptarse a lo que el director de turno le pida. Reconozco que tu me dirás que no hay para tanto, que de tíos cachas hay a montones, y que hay más peces en el mar... Y añadirás que Capra está siempre sobreactuado, que sus gemidos y orgasmos en pantalla no son reales, y que sólo forman parte del guión de la película. Que todo es un montaje. Pero al final estaremos de acuerdo en una cosa: este tipo no es frío ni distante cuando actúa en una película y eso siempre es de agradecer.

Nacido en Nueva York en 1974, su rostro moreno y anguloso nos remite a una herencia muy latina: corre sangre siciliana por sus venas. A falta de una biografía autorizada y real de esta estrella del porno, debemos echar mano de la rumorología. Y de acuerdo con ésta, se cuenta que Nick Capra se dedicó a la industria del porno por culpa de su novio: en 2002 el también actor porno Troy Michaels era la pareja sentimental de Nick Capra. Se dice que el ítaloamericano era tan celoso, que no soportaba la idea de que su chico tuviera relaciones sexuales con otros, ni aunque éstas fueran en un set de rodaje. Como fuera, el señor Capra acudía siempre que podía, a todos los rodajes para echarle un ojo a su chico y controlar que todo fuera estrictamente ficción. Esta circunstancia, por absurda que pueda parecer, hizo que ambos establecieran su residencia en San Diego, California, la ciudad de nacimiento de Troy Michaels, a tan sólo 2 horas de freeway de la meca del porno mundial: Los Ángeles. Lógicamente, tanto acudir a sets de rodaje, le despertó a Nick Capra el apetito por conocer a fondo la industria, hasta que se animó a presentarse a un primer cásting, que finalmente pasó. Con una altura de 1'82 m, un instrumento de casi 22 cm -9 fálicas pulgadas-, y su musculoso plante de chico italiano malote, que sólo acepta el rol de pasivo, no le fue difícil ganarse el protagonismo en cada vez más películas de los más prestigiosos estudios. Primero en Regiment Productions, y luego en Falcon Estudios, Titan Men -donde trabajó, en por lo menos dos ocasiones, a las órdenes de Joe Gage-  o Lucas Entertaiment. Mientras tanto, su relación con Troy Michaels era ya historia. Algunos de los títulos en los que trabajó, con su foto en la portada, son: Frat Boys on the Loose (Regiment, 2002), Pig Trough (All Words Video, 2004),  Joe Gage's Sex Files Vol 4: Blue Collar Beer Bust (TitanMen, 2004),  San Diego Cum (Blue Alley Studios, 2007) o JailHouse Sex (Regiment, 2008). 

Arpad  Miklos
Se retiró en 2010. Al parecer una sucesión de varios e importantes problemas personales le alejaron de las cámaras. La cirugía estética -por cierto, ¡no en su pene!- le jugó una mala pasada y apunto estuvo de perder la vida. Y como quiere el tópico, varias relaciones tormentosas... Como el amor imposible y no correspondido hacia Arpad Miklos -fallecido en 2013- de quien se decía que estaba enamorado hasta las trancas... Hay un escena entre ambos - a ver si recuerdo traerla al blog- y es la única escena de esa época en la que Capra hace de pasivo, y lo que vemos no es únicamente porno, dado que el sentimiento entre los dos hombres se deja notar... O la muerte en 2013 de su pareja de entonces Tony Serafini. Y durante todo ese extraño periodo, drogas y alcohol. Lo hemos visto en otros campos del artisteo: el auge y caída de una estrella.
Tras superar con éxito un programa de desintoxicación y otro en un gimnasio exclusivo de San Diego, que le hizo perder peso y ganar masa muscular, Nick Capra dio un portazo a su pasado y afrontó con optimismo su futuro... Ahora, con cuarenta años encaja perfectamente en el tipo de hombre maduro, o daddy del que antes hablaba. Necesitaba volver a la primera línea de batalla para probarse a si mismo que lo pasado, pasado está y que lo perdido, al río. 
My Muscle daddy 2 (Jack Cruise Productions/Hot Dads and lads, 2014) significó su vuelta a los ruedos. Su público se lo agradeció. 

Sebastián Torres y Nick Capra
Y después la locura. Como si nunca se hubiera marchado, ha trabajado en cuatro diferentes producciones de la mano de Nica Noelle. Fue ella quien le llamó para trabajar en Forgive me father (Icon Male Studios, 2014) -haz click aquí para ver una escena- y desde entonces la colaboración entre actor y directora ha sido de lo más fructífera, en títulos recién estrenados como Men Seeking Men (Icon Male Studios, 2014) y His daughter's boyfriend (Icon Male Studios 2014) o bien, pendientes de estreno, como Fathers and Sons (Icon Male Studios) Y lo más notable: ha sido la propia Nica Noelle, la que logró convencer al actor porno para recuperar su rol de pasivo en alguna de las escenas de estas películas.
De entre todos los videos que corren por la red, he elegido el que significó su vuelta a la industria. Es su escena de My Muscle Daddy 2, escena que comparte con el joven Sebastián Torres.  Esta película de Jack Cruise -y como casi todas de este señor- es puro intergeneracional. Es una excusa por ver en la cama a un hombre maduro desenvolviéndose -¡¡¡la experiencia!!!- mejor que nunca con un jovencito, pero es también la escena que devuelve a Nick Capra a la actualidad. Como muchos ya comprenderéis, este polvo es un polvazo
Por derecho propio.

Nick Capra 'goza' con Sebastián Torres


martes, 18 de noviembre de 2014

Forbidden Encounters


Adam Russo y Ty Roderick

Por gentileza de Agustín, un seguidor sinmaníaco del otro lado del charco, os presento una escena como anticipo de la película Forbidden Encounters (Icon Male Studios), dirigida por Nica Noelle, publicada en DVD en verano de 2014, y que en breve os ofreceremos toda enterita.  En esta escena, Adam Russo y Ty Roderick interpretan respectivamente a... ¡Lo adivinaste! 
¡Otra película de padrastros e hijastros!
La atracción entre el maduro padrastro y su joven hijastro es irresistible, hasta tal punto que cuando ambos no se pueden contener, sucede lo que pronto vas a ver.
Y atención especial para los fans de Nica Noelle. 
Y aquellos que no lo son, que no olviden su nombre. Tenemos entre manos varias producciones de esta gran directora de cine X, junto a uno de sus actores fetiches: Nick Capra. 
A su debido tiempo las iremos linkeado en el blog. 
Por otro lado,  el 19 de diciembre sale a la venta en Estados Unidos su última película:



¡La cosa se pone emocionante!
ATENCIÓN:

ESTE VÍDEO CONTIENE LA PELÍCULA COMPLETA PERO...

...PACIENCIA CON LAS POP UPS Y LA PUBLICIDAD INTRUSIVA...

TRAS TODA ESA MIERDA, EL VIDEO SE PUEDE VER PERFECTAMENTE.GRACIAS.



PARA AQUELLOS DISPOSITIVOS QUE TENGAN PROBLEMAS OS OFREZCO EL ENLACE AQUÍ: Forbidden Encounters
Gracias especiales a Agustín.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Stepfather's Secret (Part 7) - Sharing daddy's lover

Phenix Saint, Johnny Rapid y Dirk Caber

Señores, más aventuras de nuestro padrastro favorito, el señor Dirk Caber. Y no viene él solo.
El amor de un padre por su hijo, en este caso hijastro, no conoce limites y es inconmesurable. 
¿Qué tu hijastro, de repente, está celoso de tu amante? 
No hay problema: keep calm and share.
Ahora mènage a trois
Pero muy especial.



Código de incrustación, gentileza de Herron Hedrry

¡Atención!

Muy pronto.


À venir.

Coming soon!


Em breve.


prossimamente.


скоро

即將推出


For the very first time ever! 

Featuring a...

                    



!Pobre Dirk Caber!
¡Que no le pase!


viernes, 14 de noviembre de 2014

Polla dura en clase.




Pues eso, polla dura en clase.
Profesor y alumno, en portugués, desde Brasil. 
No te pierdas la extraña posición del chaval, que más que follar, parece estar masturbando al profe con su culo.




Oh Brother!



Oh Brother! (1983) -Nova Films/Bijou Classics Studio, es una película única y exclusivamente rescatada del olvido para los amantes del vintage. No hay más. 
Protagonizada por los hermanos -en la vida real- Kurt y Eric Reikert, fue un atrevido intento por mostrar el morbo, la atracción y escándalo de una escena incestuosa entre los dos hermanos del elenco. Pese a tamaña osadía, el resultado final quedó diluido por los adornos musicales del montaje final. Al igual que en muchas producciones de los años 70 -y por mucho que el film se estrenara en 1983- toda la película está adornada por un sólo tema musical de estilo disco (disco años 80, se entiende) de principio a fin. No hay ningún diálogo audible entre los chicos protagonistas, todo lo cual sitúa a este película en la escala de lo que algunos críticos del género dieron en llamar metafóricamente -a falta de otra cosa- una silent porn movie, o película porno muda. Y ya me dirás tu... ¿Dónde quedan los supuestos gemidos de placer, y los aullidos que anuncian un orgasmo? Si eres de esos a quienes les encanta toda esa banda sonora, siento informarte que aquí no la encontrarás. No le falta gracia al término, ni deja de ser irónico, dado que esta película de silent no tiene nada. La incesante música no calla nunca, ni siquiera entre escena y escena. 

Y también, como en muchas otras pornos gay de los 70, toda la producción se articula en cuatro diferentes segmentos o escenas, no necesariamente dependientes la una de la otra, con la salvedad que los hermanos aparecen en la primera y cierran la película en un explosivo polvo que-seamos francos- la música antes aludida no hace otra cosa que estropear. Por todas estas razones, me sospecho que esta película se filmó a finales de los años 70 y por lo que fuera, no se estrenó en VHS hasta 1983
En Oh Brother! los dos hermanos  viven juntos y experimentan el sexo juntos, con amigos, y entre ellos sin dejar ningún cabo suelto. Escenas bareback -sin condón-, pantalones vaqueros Levi's 501 y mucha nostalgia en cada minuto de metraje. Sólo para amantes del vintage.


martes, 11 de noviembre de 2014

¡Tan caliente y excitado! (Relato)

Me encontraba bajo la ducha, haciéndome un pajote, y sólo sé que todo sucedió deprisa y de manera muy espontánea.
Venía del Club de Tenis, de echar mi partida de pádel
Y por cierto, que el desastre de esa tarde en la cancha no tenía precedente. Fue una de esas ocasiones en la que uno no da pie con bola, ni bola con pie, ni nada que tenga sentido. Si hubo un culpable, ese fui yo. Pero como quiere el tópico, la culpa la tuvo una mujer; pura hembra hispana de silueta de avispa que pica y muerde, cuyo cometido en la cancha no fue el de batirse conmigo para probarme si era más ducha que yo en el pádel. Mi reputación en el Club de Tenis de imbatible jugador era algo más que una leyenda. Y ella lo sabía. Por lo tanto,  jugó a distraerme usando su feminidad como cebo y sus bonitas piernas. Y algo más que quedó bien clarito cuando saltaba en un saque, o corría para no perder un servicio. En esas ocasiones, el pliegue de su faldita corta se volteaba y a la vista quedaba que no llevaba bragas. Ni sujetadores, a juzgar por cómo se bamboleaban sus melones en un súbito salto, los pezones bien marcados en aquella sudadera blanca. Y como ella sabía que yo la miraba, aún saltaba más alto que la vez anterior, y con su salto, el vuelo de su falda me mostraba su coñito, debidamente depilado, o el deleite de sus pálidas nalguitas. Ante aquel espectáculo, no acerté ni un saque, ni un servicio y ella me machacó vorazmente en la cacha hasta humillarme. Cualquier hombre hubiera sucumbido a sus encantos, y nadie le hubiera culpado por ello.
Mientras me enjabonaba mis pectorales y mi liso vientre bajo la ducha, decidí devolverle el favor a mi amigo Jorge. Fue él quien reservó la pista, y fue él quien envió en su lugar a aquella pérfida mujer aquella tarde, probablemente una profesional del sexo, para hacer caer, definitivamente, mi inquebrantable reputación de as del pádel. Pensando en cómo pagarle las cuitas a Jorge, pero en el fondo teniendo en mi mente a aquella buena hembra, me encontré con que se me había puesto la verga morcillona. ¿Y por qué no? Hasta entonces, y sin vacilar, me consideraba un hombre heterosexual. Y además yo aún me sentía como un chaval de 20 años, siempre con ganas de fiesta y con el instrumento bien a punto. Pero la realidad era otra bien distinta. Tenía 37 años de edad, e iba a por los 38, en medio de una situación lamentable: tenía ya tres años que me había separado de mi mujer. Nuestro matrimonio terminó en medio de una vasta frialdad tanto sexual como afectiva. No sólo se apagó nuestro fuego, si no que en momento dado, casi toda señal afectiva pareció morir. De hecho, lo único que nos quedada era nuestro hijo, Alberto, quien por cierto me estaba esperando en el salón de mi apartamento completamente ajeno a mis pensamientos. Había prometido llevarle al cine a ver la última película de superhéroes, seguida de un banquete en una céntrica hamburguesería. Veo a mi hijo periódicamente. Muchos fines de semana los paso con él: lo recojo en casa de su madre y procuro estar con él aprovechando el tiempo al máximo. Ahora tiene 16 años pero sé que, en un par de años, ya no querrá pasar los fines de semana conmigo y querrá estar con sus amigos, o con su novia. ¡Qué le voy a hacer! Es la vida. Y si esto sucede, confieso que le voy a extrañar mucho.
Ahora, notando como el agua caía sobre mi cabeza, y mientras imaginaba si aquella camisa tan ceñida que me regaló mi última amante, aquella ridícula camisa a cuadros de chillones colorines,  me amariconaría un poco o me haría lucir mejor de lo que yo pensaba, asumí que mi calentura no había terminado. ¡Y es que aquella mujer no se me iba de la cabeza! Pensé en hacerme un pajote rápido, como cuando era un crío, bajo la ducha. Tal vez ese alivio instantáneo ahuyentaría a aquel pérfido fantasma en forma de hembra. 
¡Qué diablos! Sin dudarlo ni un segundo empecé a sobarme, a agarrármela, y procuré no hacer mucho ruido para que Alberto no se enterara de lo que yo estaba haciendo. 
De pronto, cuando me quedaban escasos minutos para acabar, se abrió puerta y entró mi hijo atropelladamente. Le noté cara de preocupación, el rostro circunspecto y serio. Apresuradamente agarré una toalla, me la sujeté a la cintura e intenté darle la espalda al menos hasta que se bajara mi erección. Sólo atiné a fijarme que vestía uno de esos horrendos vaqueros de cintura caída que dejaban a la vista su ropa interior, combinados con una vieja camiseta amarilla.


-¿Qué ocurre hijo? -le pregunté al fin.
-¡Mira, no me pasa nada! -afirmó. Luego permaneció en silencio durante algunos segundos, y finalmente cuando pareció reunir cierto coraje, continuó hablando.
-Verás papá -dijo- creo que tengo un problemilla en la polla.
Yo me sentí aliviado. Me había temido algo muy malo. Que me hablara de una chica, a la que para bien o para mal, hubiera embarazado. ¡Menuda responsabilidad! A pesar de que a mi hijo nadie, ni siquiera su madre, le conocía ninguna novia, ésa era una posibilidad muy real que cualquier padre o madre ha debido de considerar más de una vez en la vida.
-Bueno cuéntame -le animé- ¡Estamos entre hombres!
-A ver -comenzó- Es que me daba vergüenza contárselo a mamá. Y se me ocurrió que era mejor decírtelo a ti...
-¿No irás a decirme que eres gay, verdad? -bromeé. Esta es, por cierto, otra consideración sobre sus hijos a la que, en ocasiones, muchos padres también se deben enfrentar. Absurdamente fui conscicente de que a estas alturas, mi erección parecía estar controlada a causa de la seriedad que había tomado la conversación.
Alberto soltó una risita que a mí me sonó un poco histérica.
-Mira papá -continuó mi hijo- Lo que me pasa es que... Bueno, que cuando estoy empalmado no descapullo del todo. Tengo que echar para atrás ese poco de piel que cubre la cabeza de mi... Bueno, ya sabes.
Tras meditarlo unos segundos, rotundamente afirmó:
-!Creo que tengo algo de fimbrosis!
Yo pasé por alto el error de pronunciación y fui directamente al grano.
-¿Y te duele cuando está dura?
Se encogió de hombros con el desparpajo y despreocupación típica de los adolescentes, pero
acto seguido se bajó aquellos extraños vaqueros hasta las rodillas, y luego con total naturalidad, hizo lo mismo con sus bóxersSu pene quedó al aire. Para mi sorpresa él estaba también medio empalmado.
-¡Es ahí! -dijo, señalándose el prepucio- Me duele un poco, sí. -afirmó- Sobre todo cuando me hago una... Ya sabes, lo que hacemos todos los hombres cuando estamos necesitados -confesó mi hijo.
Yo me limité a observar su pene mientras él hablaba y no vi nada especial. A primera vista, un pene semirrecto, no muy grueso, recubierto de abundante vello púbico, sobre la base de dos más que respetables cojones. Tan grandes y gordos como los míos, pensé vagamente.
-Papá, ¿y a ti no te pasa?
-Mira hijo, yo también tengo un poquito de fimosis -dije frente al espejo mientras me peinaba- pero no me supone ningún problema para...
-¿Follar? -inquirió Alberto.
-Tener relaciones sexuales -maticé- Si crees que debe verte un médico, yo mismo te acompañaré. Mañana pido cita, si quieres.
Luego me eché a reír sin motivo.
-¿De qué te ríes papá? -me inquirió ofendido- ¡Esto no tiene la menor gracia!
-Sólo me río porque pensé que te pasaba algo peor.
-¿Peor que esto?
-¡No te preocupes, hijo mío! -exclamé- Cuando te vea un doctor, lo más probable es que te diga que tienes un pene tan sano como el mío.
Alberto no debió quedarse muy tranquilo. 
Acto seguido me pidió algo que me pilló completamente desprevenido.
-!Venga papá! ¿Me dejas ver la tuya? -me rogó- Si dices que tienes algo de piel ahí y que no te duele, quiero compararlo con lo que tengo yo... ¡A lo mejor más tarde puede que a mi ya no me haga daño!
Curiosa asociación de ideas, aunque repleta de falsa lógica. Pero si el niño se quedaba más tranquilo viendo el pene de su padre... ¿Qué iba a hacer yo? ¿Decirle que no? De modo que dejé caer la toalla que me cubría y mi pene quedó al descubierto.
-¡Joder papá! -exclamó él- ¡Qué grande es!
Miré hacia abajo, y me di cuenta que era normal que mi hijo se asombrara. Aún estaba semi erecta. Los efectos del veneno de aquella avispa en la cancha de pádel no se habían disipado, habiendo sido sorprendido por mi hijito, inoportunamente, en cierto momento crítico. Fue entonces cuando tomé conciencia de mi desnudez. Me quedé paralizado y me ruboricé porqué mi hijo me estaba mirando directamente mi sexo, al borde de la erección, mostrando su  rostro curioso de expresión vergonzosa. Entonces él hizo un gesto como de querer tocarla pero a medio camino se detuvo. Mi miró durante unos instantes, y yo le hice un gesto afirmativo.
Y se arrodilló frente a mí, con mi polla a la altura de su boca.
-¡A ver como se te descapulla! -fue único que dijo cuándo me agarró la polla.
Se limitó a bajarme lo poco de piel que aún cubría mi prepucio y yo reaccioné al estímulo. Al punto mi polla alcanzó su máxima erección. Perdido, sentí que me estaba excitando por momentos, con más violencia, si cabe que cuando me hallaba condenado en la cancha de pádel. Noté cierta humedad en la punta de mi verga, ya sabéis: líquido pre-seminal. Bajo ningún concepto podía dejar que mi hijo me viera así, ni permitir que las cosas llegaran más lejos, pese a que en el fondo la situación me estaba dando mucho morbo. Iba a agacharme para recoger la toalla y poner fin a todo aquello, cuando noté que mi hijo sopesaba mi miembro. Parecía acariciarlo, para luego frotarlo, y sacudirlo, bajando y subiendo la poca piel del prepucio, masturbándome descaradamente. Alelado por el cambio que dio la situación, se me escapó un gemido de placer.
Un instante después, él se la metió en su boca, y simplemente, engulló mi glande y lo que salía por mi agujero, chupándolo, como quien chuparía una piruleta. A continuación se tragó el resto de mi rabo, engullendo todo lo que dio de sí su garganta. Yo no podía salir de mi parálisis, completamente alucinado. Finalmente y para mi sorpresa, se me doblaron las piernas.  Ni supe ni pude contenerme y, señores, de pronto me sobrevino el orgasmo: tan caliente y excitado estaba que un torrente de semen escapó por mi orificio cuando inevitablemente me corrí, con la mano de mi hijo todavía asiéndome la polla. Su expresión alucinada, embelesada, absorta en mis potentes lefazos, no impidió que nuevos gemidos escaparan de mi garganta mientras me corría. Un par de trallazos de mi leche impactaron en su camiseta amarilla, pero lo más asombroso siguió siendo la actitud de mi chaval, el cual aún se hallaba arrodillado frente a mí, contemplándome con unos ojos abiertos como platos que parecían pedirme más, mucha más leche.
Tras el último trallazo de mi simiente resbalando por el tronco aún duro de mi verga, mi hijo sólo atinó a decir:
-¡Joder papá, cómo te has corrido! Ya veo que no tienes problemas con tu polla.
Luego se enderezó, me dio la espalda y abandonó el cuarto de baño. Yo me quedé solo, intentando asimilar lo que acaba de suceder.
La primera vez que un hombre me agarraba la polla fue aquella. Y ese hombre era mi propio hijo. Y mi propio hijo acababa de hacerme un pajote de miedo ¿Dónde quedaba mi heterosexualidad a prueba de bombas? ¿Era yo maricón sin yo saberlo durante todos estos años? ¿Incestuoso y gay? Tuve que sentarme sobre la taza del sanitario porque las piernas no me sostenían.
Y sin remedio, mi polla volvía a estar tiesa, anhelando que mi hijo reapareciera por el umbral de la puerta.
Fin.
Autor: Watchingyou y Carlos R.
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El relato que acabas de leer está totalmente inspirado en este otro titulado Déjame verla, papá publicado en Sin Manías y que puedes leer aquí.  Cuando leí el relato original me quedé algo frío, puesto que como lector, di por sentado que se narrarían muchas más cosas. Y no fue así. 
Carlos R., cuyos relatos hemos publicado en el blog (Fin de semana a solasLas revistas de Daniel o Trabajo de verano) también lo notó y me hizo llegar su comentario. Básicamente él decía que el relato original carecía de fuerza porque no tenía ninguna escena de sexo. Yo le dije que en ocasiones, los buenos relatos lo son, más que por lo que no cuentan e insinúan-como era el caso- que por lo que cuentan. Después de meditarlo un rato, ambos imaginamos cómo sería el relato original si le hubiéramos metido una escenita de sexo. Sólo una. 
Y pequeñita. Una tarde me vinieron ganas de escribirlo. Partiendo desde cero: el mismo relato, pero con otro final, en plan  ¿y si...? Cuando lo tuve se lo envié a Carlos R. Lo debatimos, y a él le pareció que funcionaría mejor con ciertos añadidos y ciertas supresiones. Él mismo se encargó de los arreglos. El resultado lo acabas de leer. Espero no haber estropeado demasiado la idea original.

Amantes





domingo, 9 de noviembre de 2014

Im Dienste Des Sultans - Sirviendo al sultán

Y ahora, para desconectar de tanto padrastro, hijastro y demás relaciones pseudo-incestuosas os propongo esta rareza. 


Im Dienste Des Sultans o Sirviendo al sultán, es un vintage alemán(?) que muestra directamente los placeres del sexo gay intergeneracional. Como en muchas otras producciones de este género, se focaliza en mostrar el placer del hombre maduro -el sultán aludido en el título- en sus relaciones con sus sirvientes (muchachos mayores de 18 años, siempre) sin que le importe demasiado al director de la película si también los chamachos sienten o no sienten placer. 
La rareza de esta película consiste en la escenografía, inspirada en los ambientes que sugieren los cuentos de Las 1000 y una noches. Y a esto se le añade el hecho de que se trata de una producción europea de 1998 de Man's Best Media Studio/Action Boys. Y hasta ahí llego. 

Presumiblemente sea una película producida en Alemania -a falta de los títulos de crédito nos quedaremos con las ganas de saberlo-. O tal vez no: la voz en off sugiere que el film está doblado al idioma alemán. Y luego los actores -no necesariamente guapos ni tampoco feos- se prestan a confusión, porque algunos son caucásicos y de árabes tienen lo que yo de japonés. No faltan buenas chupadas y enculadas bareback, a pelo; pero pese a la pobre cinematografía y atrezzo -tal parece un baile de Carnaval barato- muchas escenas eróticas quedaron bien logradas.



Nota: Si tienes más información sobre esta película, por favor comparte.

viernes, 7 de noviembre de 2014

His lover's son - Escena adicional.

Si te gustó His lover's son (2014, Rock Candy Films) de Nica Noelle, has de saber que aún no lo has visto todo. Ya lo comenté en la presentación de His lover's son -que puedes ver si haces click aquí-. Eran mis dudas sobre si cierta escena, por mucho que nos vendan la película como completa, estaba o no estaba incluida en el montaje final.
Foto y nos metemos rápidamente en harina...
Ricky Larkin y Dylan Roberts
En el porno suceden cosas paralelas con el cine convencional -al fin y al cabo el porno es también cine- y en ocasiones se planean y se filman escenas que por alguna razón completamente desconocida para el público, no llegan nunca a incluirse en la película. Hay miles de ejemplos en el porno y ahora no vamos a detenernos en ninguno, aunque me venga a la cabeza el vintage de 1983 Brother Load (Catalina Video), con los hermanos Madison, una escena de la cual puedes ver aqui. Lo novedoso fue cuando el film fue remasterizado en 2013 por su 30 aniversario, y que entre los extras del DVD figura una escena adicional no incluida en la edicion en VHS (¡los más jovencitos que busquen en wikiepedia qué es VHS!) En His lover's son hubo una escena que parecía que iba a incluirse en el metraje final, pero luego resultó que no fue así. Las razones sólo las saben sus protagonistas: Nica Noelle, la directora de la película, y los mismos protagonistas de la escena: los señores Ricky Larkin y Dylan Roberts. Lo contó en exclusiva el portal Queer me now! a finales de 2013.


Ricky Larkin y Dylan Roberts tendrían una escena muy especial en la nueva película de Nica Noelle: His Lover's Son. ¡Y tan especial! En dicha escena, Ricky Larkin, sexualmente activo de toda la vida, por lo menos profesionalmente, iba a perder su virginidad anal por la gracia y el pene de Dylan Roberts. Puedes leerlo todo aquí. Básicamente la explicación del porqué de tanto ruido por una escena así fue esta: Ricky Larkin había sentado la cabeza, y una vez que su vida amorosa había encontrado la calma, la paz y el amor y todas esas cosas, planeaba retirarse profesionalmente de la industria del porno. ¿Y qué mejor final para su carrera que dejarse taladrar su culito vírgen, él tan machote y tan viril, para hacer las delicias de todos sus fans? No se a ti, pero a mi todo esto me suena a una interesante campaña de marketing para generar expectación y vender la película. Pero el non plus ultra fue la producción de dicha escena: filmada sin cortes, ni interrupciones, de principio a fin. Así lo describían en el portal Queer me now! en enero de 2014. 
...Ricky Larkin, masculino y viril, hace de pasivo por primera vez en vida -tanto dentro como fuera de la pantalla- con el guapo de Dylan Roberts, en esta intensa escena de amor apasionado. Filmada en tiempo real, sin interrupciones, Rock Candy Films, captura maravillosamente cada momento en que el musculoso Ricky experimenta la emoción de abrirse por primera vez a otro hombre. Es una experiencia visual única para cualquier amante del cine gay erótico.


Bien. Estamos de acuerdo. La cosa se asemejaría a un parto: algo que sólo sucede una vez en la vida. Del mismo modo que nacemos una sóla vez, igual perdemos la virginidad una vez. No más. Sin embargo han sucedido dos cosas que, pese a las buenas intenciones de todos los implicados en esta escena, destruyen la emoción y la expectación del público.  Ni la escena se incluyó en el montaje final de His Lover's Son, ni Ricky Larkin se retiró -para gran alivio y alegría de sus fans- de la industria del porno, por lo menos que yo sepa.  La escena, se guardó y se editó para poder comercializarse y tuvo una vida secreta y oculta hasta que His Lover's Son salió a la venta. ¿No tienes la sensación viendo His Lover's Son de que falta algo? Ese algo está aquí, y finalmente vio la luz en el transcurso de 2014. Titulada como Ricky's Firt Bottom -¿se te antoja que la traduzcamos como La primera Enculada de Ricky?- circula por la red pero ignoro si fue lanzada en DVD o si se incluye como extra en alguna edición especial de His Lover's Son. Ahora la puedes disfrutar. Pero insisto... ¿Un actor porno perdiendo su virginidad anal frente a las cámaras? ¿Tenemos que creeerlo?


martes, 4 de noviembre de 2014

Stepfather's Secret (Part 6) - The voyeur




...Cuando uno de sus hijastros, Trevor Space,  invita  a su colega Sam Northman a su habitación, no sospecha que su padrastro, Dick Caber, está oculto en el armario. Al parecer, este ha estado apunto de ser sorprendido por los muchachos en pleno ejercicio de fetichismo, al excitarse oliendo la ropa interior usada de su hijastro. Pronto, en plena calentura, los chicos descubriarán una desafortunada incompatibilidad: ambos son activos. Sólo Dick Caber, nuestro padrastro, aún oculto en el armario y como un perfecto voyeur, podrá resolver esta situación para que todos estén contentos...

Trevor Space, Dick Caber y Sam Northman.


Código de incrustación, gentileza de Herron Hedrry

lunes, 3 de noviembre de 2014

Momentos... Para chupar y...


Momento...¡Secreto!

Momento... ¡Primerizo!

Momento... ¡Apurado!

                                              
Momento privado.


Momento rico.

Momento de leche.
                                                             
                                                                                 
Momento sofá.

Momento decisivo.