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miércoles, 26 de octubre de 2016

Don't screw with daddy



No folles con papá (No cogas con papá, para los latinos)
Y que nadie se lleve a engaño.
Una vez más, este es un vídeo del tipo stepdad/stepson.
Ellos son, el improbable padrasto Jonh Magnum -20 cm de verga, de ahí lo 'magnum'- y Chase Young como sufrido hijastro. Y lo de sufrido, es un decir...

viernes, 21 de octubre de 2016

Joe Gage: Arcade on Route 9 Escena 11 (Final)

Del estudio TitanMen.
Año 2006


Jake Deckard y Matt Cole entran a una sala vacía del Arcade donde empiezan a disfrutar uno del otro de sus labios y sus enormes y duras pollas, y de una polla desconocida que les brindará aún más diversión y placer.

Joe Gage: Arcade on Route 9 Escena 10

Del estudio TitanMen.
Año 2006


En otra sala del Arcade, el joven Cole Ryan deja que el camionero Ken Mack afloje su apretado y pequeño agujero con la lengua para después introducirle su enorme polla.

Parte 1


Parte 2

miércoles, 19 de octubre de 2016

Joe Gage: Arcade on Route 9 Escena 9

Del estudio TitanMen.
Año 2006


El empresario Dominic Pacifico encuentra al hermoso joven Josh Powell en las cabinas, está totalmente desnudo y acariciándose. Brett Anderson y Junior (Matthew Matters) se unen a ellos para formar un cuarteto. Hasta que llega el cajero Jody Scott y se une al juego, entonces la cosa se calienta peligrosamente.

lunes, 10 de octubre de 2016

Joe Gage: Arcade on Route 9 Escena 7 & 8

Del estudio TitanMen.
Año 2006

Escena 7

Al final del pasillo, Cam Kurtz encuentra a Young Adam viendo una película porno, y antes de que que se den cuenta, ambos chicos ya se encuentran disfrutando de sus grandes pollas y de sus culos.




Escena 8

Lluvia dorada con  Alex Brawley, Josh West y Peter Axel.


Joe Gage: Arcade on Route 9 Escena 6

Del estudio TitanMen.
Año 2006


Alex Brawley, Josh West y Peter Axel

En otra cabina al final del pasillo, el corpulento entrenador Peter Axel amordaza con su gran pedazo de carne a Josh West, que gime cuando el mecánico fornido maltrata su culo. Al poco tiempo llega Doc Blodgett (Alex Brawley) que está ansioso por unirse a la acción.

lunes, 3 de octubre de 2016

Mi nieto me inició (Relato)

Soy un hombre maduro y tengo actualmente 62 años.
Desgraciadamente no tengo esposa. Ella, tras largos años de matrimonio, decidió casarse con otro: me pidió la separación y acto seguido se metió a monja. Verla casada con Dios trastocó a toda la familia, especialmente a mi hijo, que siempre estuvo muy unido a ella, sin descuidarme a mi ni un momento. El verano pasado, sin ir más lejos, mi hijo me llevó durante sus vacaciones con su esposa, y mis nietos Alex, de 15 años y Clarisa de 12, a un villa alquilada en las montañas. Aquello alegró mi verano, ya que me daría oportunidad de pasar más tiempo con mis nietos. Yo siempre sentí predilección por Alex, quizás porque fue mi primer nieto, que nació justo cuando su padre contaba con 23 años de edad. En eso padre e hijo fuimos casi iguales, que ya que le tuve con 25 años recién cumplidos. En cualquier caso, Álex era más cariñoso que Clarisa. Siempre quería acompañarme en mis paseos, y siempre estaba pendiente de mi y de mis cosas. Desde mi separación, mi existencia transcurrió entre la dicha de verles crecer, y mi soledad como hombre, ya que no deseé compañía de mujer alguna. Sobra decir que mi vida sexual fue entonces completamente nula, con la excepción de algunos esporádicos trabajos manuales que me aplicaba a mi mismo. Ya me entienden.
Una mañana, durante esas vacaciones de verano, mi hijo tuvo que acompañar a su esposa y a su hija a casa de unos amigos, que vivían en otra ciudad, a unos 100 kms de distancia. Yo no quise acompañarlos y mi nieto, aprovechó la ocasión para escaquearse también, diciendo que se quedaba para acompañarme, pa que el abuelo nosté solo, añadió.
Partieron, mi hijo, su señora esposa y Clarisa, y nos quedamos como amos y señores del castillo mi nieto y yo.  Temprano en la mañana, Álex me dijo que se iba a dar un remojón en la piscina, y al poco tiempo me pidió que le acompañase. No me gusta mucho el agua, pero por complacerle así lo hice. Una vez en la piscina, me sorprendió Álex cuando me di cuenta de que se quitaba el bañador y se quedaba completamente encuerado, tirándose al agua, dando unos cuantos largos a la pileta. Nadaba muy bien y muy rápido, mientras yo le vigilaba echado sobre la hierba que rodeaba la piscina, tomando el sol y observando las brazadas cadenciosas del nadar de mi nieto.
Al cabo de un rato, salió mojado, chorreando agua. Por alguna razón que no sé explicarme caí en la cuenta de que Álex era bastante alto para su edad. Tal vez su cuerpo adolescente se estaba desarrollando muy rápidamente y mis ojos no pudieron evitar quedarse parados ante la visión de su sexo: su pene parecía ya el de un adulto, largo, aún en reposo, y delgado. Incluso, una ligera capa de vello rubio coronaba aquella verga, de la que colgaban dos voluptuosas bolas, que lucían sus movimientos al andar, al mismo ritmo que marcaba su polla. Sin darme cuenta, mi pene se endureció al ver esa maravillosa y tierna estampa de mi bello nieto. He de decir que hasta ese momento, yo me consideraba un hombre heterosexual y que la visión de un cuerpo desnudo masculino no ejercía mayor atractivo en mi que el contemplar un pedazo de madera plana… Pero esa mañana, ver a mi nieto desnudo, parado frente a mi  me provocó una buena erección, y noté como un calor que invadió mi ser, asumiéndome excitado sexualmente. ¿Qué carajo me estaba sucediendo?
Álex notó el bulto en mi bañador y acercándose a mi me dio un beso en la mejilla. Fue un beso de broma, que le dio pie a tumbarse junto a mi. De pronto  fue como que me miró concentrando toda su atención a mi entrepierna, fijándose en mi erección...
 -¡Abuelo! ¿Estás empalmado? -exclamó jocoso- ¿Qué te ocurre...?¿En qué andás pensando..?
 Me ruboricé como un colegial, tartamudeé...y guardé silencio. ¡No sabía qué decir!
 -No...no.. no es nada... es que… -balbucí
 -¡Abuelito! ¿Nunca antes me viste desnudo? ¡Dime qué te pasa!
 -¡Ayyy... Alex, la verdad es que no se qué decirte! -exclamé apurado- Pero no me imaginaba que estabas...así… Tan...
 -¿Tan... crecido?
 -¡Si!¡Buffff... ! -terminé por fin- Me estan entrando sudores…
 -¡Carajo abuelo, que ya cumplí los 15 años!
 -Pero nunca antes pensé en vos como lo que eres…
 -¿Cómo lo que soy? ¿Y qué soy?
 -¡Un hombrecito! -exclamé perdido- ¡Y además.. muy guapo!
 -¿ De verdad te parezco guapo..?
 -Si bebé. Eres muy bello. No me extraña que tengas muchas novietas ¿Es así..? Yo con tu edad las tenía en cualquier esquina.
 -Abuelo. No seas malo -dijo él- ¿Quien va a quererme..?.. Soy muy niño todavía y además, las chavalas prefieren a los hombres mayores.
Por su modo de hablar, su voz distaba mucho de sonar como la voz de la experiencia.
 -¿Y a ti quién te gusta..? -le pregunté.
 -¿Te digo la verdad? Pues, ahora mismo sólo quiero estar a tu lado -sentenció- Siempre te admiré abuelito y siempre estuve fijándome en ti... Quería que me abrazases y quería sentir cómo me demostrabas tu cariño.
Sin darme tiempo a reaccionar me vi rodeado por sus brazos con su cuerpo apoyado contra el mío. En un arranque de valor se inclinó hacia mi y me besó en la boca con un ardor que me provocó una nueva oleada de aquella extraña y ajena excitación que me recorrió toda mi espina dorsal, al mismo tiempo que mi polla se endurecía aún más, si cabe. No pude rechazarle. Prolongando el beso,  su lengua buscó la mía, jugando como una serpiente,  chupándola y mordisqueándola con fuerza y una con una calentura extrema.
-¡Abuelo, bésame no más! –suspiró él- Estoy con ganas de tenerte entre mis piernas –añadió mientras suavemente acariciaba mi dura polla por encima de mi bañador.
Y así sin darme apenas cuenta, mi dulce nieto, me agarró el miembro, masturbándome descaradamente; su mano ejerciendo  movimientos de arriba a abajo, provocando en mi un éxtasis nuevo y alucinante, que me producía calores y unas locas ganas de follarme el hermoso culito de Alex… Yo entonces no caí en la cuenta, pero su mano, haciéndome la paja, fue la primera mano masculina, con la excepción de mi mismo, que llegó posarme ahí, en mi anciana masculinidad.
-¡Álex por Dios! –exclamé, perdido
Él era mi nieto. ¿Cómo podía ser aquello? Dejándome llevar por aquella tremenda calentura, levanté a mi nieto de encima mío, y lo tumbé boca arriba. Bajé mi cara hasta su sexo empalmado y agarrándolo con mi mano derecha, lo besé. Primero el capullo de su glande, después sus huevos, luego el tronco de su verga. Metí un dedo de la mano izquierda en la rajita de su culo,  penetrando un poco en el interior de su ano; y mientras yo hacía todo aquello, él se deshizo en suspiros. En medio de aquella algarabía no cesé de chupar su verga, que me supo a gloria. Pronto noté como se relajaba entre mis brazos… Notaba el respirar agitado de su cuerpo, sus gemidos de placer y el estallido final que fue su orgasmo, que le hizo soltar un buen chorro de un clarito semen. Pareció que se desmayaría en medio de aquellos gemidos de lujuria. Yo esperé unos minutos que se recuperara porque de pronto se me antojó que él me hiciera a mi, a su abuelo, lo que yo acaba de hacerle a él: mi polla estaba caliente, recta, y... largamente preparada. Al poco Álex, se aferró de nuevo a mi verga y yo comencé a sentir sus labios alrededor de mi glande. Al principio chupaba agitado, con lamidas a mis bolas, que fueron alargando mi placer.
Alex...en un momento, pasó de estar satisfecho, a intentar darme placer a mi.
Lamió mi cuerpo desde la nariz hasta los pies.  Y tumbados en la hierba, recorrió con su lengua mi sexo... Metió su nariz entre mis vellos púbicos y lamió el ojete peludo de mi culo... Fue ahí, con un par de movimientos rápidos, que me inmovilizó boca abajo, colocándose sobre mi espalda casi a horcajadas, y me metió su dedo mojado con su saliva por mi culo… Primero con un dedo... Después fueron dos y finalmente me introdujo su verga sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo, arrancándome un grito de placer al mismo tiempo acompañado de otro dolor, que en lugar de miedo, terminó por provocarme un gozo muy intenso. A mis 62 años era la primera vez que me rompían el orto y fue como si me partieran en dos mitades. Yo gritaba, ya ni se sabía si de angustia o de placer, mientras el mete-saca de mi nieto lograba acomodar su verga en mi estrecho agujero anal.
-¡Álex! –grité- ¡Dios mío, dios mío me partes en dos, Álex!
Yo, la verdad estaba dolorido ligeramente, pero en el fondo me sentí feliz de tener su verga en mi interior... De pronto, un estremecimiento de la verga de Alex, hizo que notase cómo se corría en mi culo, y nada más notar su cálida simiente inundando mis entrañas, me provocó  un orgasmo tal que me corrí con un grito, manchándome  mis manos con mi propia leche, en una inmensa alegría y placer por el gran clímax.
Nos quedamos los dos...abrazados sobre la hierba, extenuados por el orgasmo que habíamos tenido, por fin saciados, hasta que mi nieto se puso en pie y trotó de nuevo a la pileta, para lanzarse al agua.

Álex es ahora mi amante. El despertó en mi las ganas y el deseo de ser follado por un hombre. Ese muchacho que es mi nieto me llevó hasta el cielo. La gloria está en su verga que adoro, que chupo cuando me lo pide. Su padre le admira por el cariño que Álex me demuestra todos los días sin sospechar que bajo ese cariño, existe un tórrido conducto sexual entre el abuelo y el nieto. ¿Fue él quien me sedujo? ¿Cómo me dejé seducir? Poco importa. Yo estoy en la gloria con su amor, y conforme va creciendo, soy más esclavo de él. Ahora, ya con 16 años es todo un hombre, su verga es la de un verdadero hombre, y me lo demuestra cada día, dándome el placer que mi señora esposa, casándose con Dios me negó.
FIN-
Autor anónimo